Capitulo uno
— ahg — la llema de mi dedo recorría el grosor de su lengua, subía, bajaba, un pequeño hilo de saliva escurría sobre el contorno de mi dedo — quizás si es con algo que te guste no estarias tan quieta — murmuré cerca de su rostro, recargando mi pecho en el suyo, sintiendo el ritmo acelerado de su respiración, sonriendo ella nego, mi mano de su boca apartó, su voz salia entrecortada casi como un pequeño suspiro — no me importa realmente si se trata de tu dedo, tu boca o incluso tu pene — su mano recorría mi vientre hasta llegar a mi m*****o dandole un pequeño aprenton, un escalofrío recorría mi espina dorsal, aún no entendía como es que podía decir algo como eso de una manera tan normal, sin siquiera inmutarse por el resultado que eso pudiera ocasionar — Separa las piernas por favor, será más fácil de esa manera — el deseo inundó sus ojos, apretó un poco las piernas las dobló y finalmente las separó, lo café de su iris no dejaba de delinear mis movimientos, mantenía la vista fija en mí, siempre atenta a cualquier cosa que hiciera — deja de verme tanto me pones nervioso
— me gusta verte nervioso,me gusta ver la expresión que pondrás — jamás podré saber con seguridad si aquellas palabras eran reales o simplemente un impulso del momento — estás húmeda, con solamente un simple toque a tu lengua te has puesto así — acariciaba con mis dedos sobre la superficie mojada de su panti, hundiendo un poco mi uña en su abertura, escuchando los pequeños gemidos que contenía, siempre intentando hacer el menor ruido posible, como intentando mantener un secreto — por favor...lameme, p-por favor necesito tu boca
— De acuerdo — me incline a la altura de sus rodillas, mis manos se deslizaron por sus piernas acariciando lentamente su piel, deteniendome un poco en sus muslos apretandolos, estrujandolos y jalandolos un poco, escuchaba sus gemidos y miraba como su entrada se mojaba más, retiré su panti y hundi mi rostro en su v****a, comencé dando pequeños besos sobre su monte de Venus, besaba y daba pequeñas succiones, dejando un caminó de saliva hasta llegar a su clítoris mordisqueando y recorriendo con mi lengua aquél pequeño contorno...en cada lamida sentía los pequeños sobresaltos que su cuerpo daba, — te mueves mucho — dije acariciando con mi pulgar sus labios mayores y menores ejerciendo presión sobre su abertura uretral, para comenzar a lamer sus paredes vaginales, los gemidos, la respiración entrecortada era todo lo que inundaba la habitación, sus manos aferradas a las sábanas y la manera tan graciosa que fruncía el seño, un pequeño temblor aviso que pronto acabaría, corriendose en mi boca — eso.. eso fue increíble
— siempre dices lo mismo — me separé de sus piernas, limpié el pequeño rastro de semen que manchaba mi boca y me recosté a su lado boca abajo, no quería verle la cara, tampoco quería que ella viera mi expresión, ¿Cuánto tiempo había pasado?, ¿Cuando fue la última vez que estábamos los dos así? —¿Dominick?
— ¿Si?, Astrid
— aún no estoy satisfecha...
— lo acabamos de hacer
— ¿está mal querer un poco más? — rendido suspiré girando mi rostro encarando el suyo, traía puesto mis lentes y la blusa del uniforme desabotonada...por alguna razón a Astrid le gustaba hacerlo con el uniforme de la escuela, sus manos recorrían mi estómago, delineando un camino hasta mi rostro, llegando a mis labios, sus piernas abrazaban el costado de mi dorso, sentada en mi desnudo pecho, comenzando un extraño beso al momento que frotaba su humeda v****a en mi, sintiendo su semen esparcirse y mis ojos clavados en el vaiven de sus pechos — no solo los mires, quiero que me toques — tomaba mi mano derecha, desabrochaba su brasier y estrujaba su pecho con su mano sobre la mía, marcando el ritmo de las caricias, bajando el ritmo poco a poco — ¿Te tocarias para mí?
— ¿Q-que?, ¿P-por qué preguntas eso?
— lo has hecho tras pantalla, ¿Cuál es la diferencia? — un sonrojo se marcaba en mi cara, el nerviosismo estaba latente en mi garganta — ...que estoy enfrente de ti...— una simple sonrisa se dibujo en su rostro, se paró desabrochó su falda y finalmente estaba desnuda frente a mi — a mi me gusta estar finalmente enfrente de ti, con o sin ropa, así que está bien si ambos nos tocamos enfrente del otro — en cada palabra que decía su mano se deslizaba a mi abultado m*****o, deslizaba las llemas de sus dedos sobre el pantalón y lo jalaba un poco, desabrochaba mi cinturón, bajando el cierre de mi pantalón y sin previo avisó bajando también mis bóxers — eres mucho más tímido en persona, teniendo en cuenta que me has mandado más de un vídeo tuyo mastrubandote — estaba sentada desnuda sobre mi abdomen sus piernas dobladas a mi costados, dándome la espalda y dejándome una agradable vista de sus nalgas, su mano sostuvo la mía, giro su rostro y mirándome a los ojos solamente dijo — tócate para mí — colocó mi mano en mi m*****o, sus dedos acariciaban mi glande presionando su llema en el centro — no contengas tus gemidos, me gusta escucharte — sus manos comenzaron a deslizarse por la parte inferior del glande comenzando un vaivén de arriba a abajo.. ella se encargaba de la parte de arriba y yo desesperado de la parte de abajo — Ahg.. Astrid v-ve más rápido — su v****a tallandose en mi vientre rosando solamente el contorno de mi pene y yo gimiendo desesperado como si nunca me hubieran masturbado antes, escuchar el chapotear del semen, escucharme gemir y ver como me corro..esos eran los fetiches que Astrid tenía en el sexo y por alguna razón yo no me quejaba de eso — fue.. increíble
— lo sé querido
— ¿vas a quedarte?
— cuando me he quedado antes
— ..es verdad — murmuré abatido y cansando, Astrid se vistió, acomodó su falda y su pelo, camino hasta a mi me tapo y apretandome el m*****o solo murmuró cerca de mis labios — la próxima vez te haré una mamada — cerró la puerta y se marchó