Verla alejarse de mi, moviendo su hermoso cuerpo me saco más de un suspiro y una enorme erección que ahora no tengo como bajar. Bajo mi mirada y veo mi carpa de circo. - ¡Joder! ¿Y ahora que hago contigo? - Le hablo a mi pølla a ver si se compadece de ni y se calma. Aunque lo veo difícil, no tiene ganas de bajarse, a menos que hagan algo al respecto. Y como si fuera una señal del destino, aparece una morena hermosa caminando hacia mi encuentro. Apoyo mi cuerpo en mi coche y me cruzó de brazos, sin ocultar el problema que tengo entre mis piernas y que tiene por nombre "Emilia Roig calienta pøllas", no, así no, solo debe calentar la mía no la del resto de idiotas. - Hola guapo, necesitas compañía? - dice la mujer, la cual si, esta guapa pero no como mi condenada muñequita. - No,

