Veo como las nubes se mueven lentamente, como no tienen prisa por avanzar, por moverse y llegar a su destino, si es que lo tienen.
Como cada una va de forma independiente, a su paso, en el camino que quieren.
Sin preocuparse de nada, sin dolores, sin tristezas y sin decisiones que tomar.
Me gustaría ser una de ellas y no tener la preocupación que me invade desde hace un par de días.
Estoy segura de mi decisión, se que este cambio es bueno para mi, para comenzar a caer en cuenta sobre muchas cosas de las que me he negado los últimos años, abrir los ojos y tomar mi futuro por las astas.
Quiero reencontrarme con personas que quiero, con mi familia, con el país que me vio nacer y con el cual tengo un vínculo demasiado grande y potente que los últimos años he renegado.
Por miedo a su presencia...
Extraño viajar hacia Londres, recorrer sus hermosas calles, sus maravillosas ciudades, la comida, las personas, extraño todo de ese lugar y saber que estoy a nada de regresar me llena el alma de una sensación agridulce.
Por una parte tengo mucha emoción por regresar a mis raíces, pero por otra, no quiero, ya que el saber que estaremos ambos en la misma ciudad, que su hermana es mi mejor amiga y compañera de universidad donde su familia estará presente, incluyendolo a él, más veces de las que quisiera en verdad, me tienen con los vellos de punta.
Muerta de miedo...
Yo no tengo problemas con los Rizzo, jamás los he tenido y ellos conmigo tampoco, son personas bastante amorosas aunque el padre de mi amiga tenga pinta de mafioso y a veces de miedo, jamás ha sido mala persona conmigo.
Si el único indeseado para mi es el maldito de su hermano y nadie mas, por eso se que no podré evitarlos aunque quiera.
Maldito idiota que me rompió el corazón.
Lo que me da un miedo enorme por que dudo de mi propia fuerza de voluntad, lo que no debería ser así.
¡Soy una Roig, maldita sea!
No fui criada por mis padres como una mujer débil, fui criada para ser independiente, inteligente, decidida, fuerte, fría y dominante, no una mujer estúpida que cree en cuentos de hadas, en palabras bonitas, en promesas al viento y en un amor que nunca fue y que nunca lo será.
No tengo por qué esconderme de él en la propia ciudad que me dio la vida, en el lugar que por derecho también merezco.
Soy mejor que él, en muchos sentidos y por eso mismo me odio por tener esta debilidad, por no ser capaz de sacarlo de mi mente y de mi corazón.
Se que con el tiempo lo conseguiré, no se cuanto me tome o lo que deba de hacer para conseguirlo, pero no caeré por él, no puedo hacerlo.
Ya lo hice y miren como terminé...con el corazón destruido.
Ya no queda nada más por destruir o incluso reparar, esta dañado y no hay nada que se pueda hacer contra eso y aunque lo hubiera, no quiero, no deseo que sea reparado.
Quiero que siga quebrado como recuerdo de que la vida no es color de rosas, que el amor es sufrimiento y que las promesas se olvidan con el tiempo.
Que nada es lo que parece y que aunque queramos algo con muchas ganas, no significa que será tuyo.
- ¡Buenas tardes belleza! ¿Estás lista para viajar rumbo a excitantes, nuevas y exóticas aventuras? - suelta interrumpiendo mis pensamientos la loca de Anto.
Giro mi rostro y la veo moviéndose de un lado para el otro con gracia en nuestra pequeña sala de estar.
Desde aquí puedo ver su habitación y como su maleta se encuentra abierta en su cama de par en par, con todas sus cosas desordenadas, arrojadas locamente esperando que cuando desee cerrar su equipaje, lo haga por arte de magia.
Esta mujer está loca y creo que por eso mismo es mi mejor amiga.
- ¿Si sabes que esa maleta no cerrará ni a la fuerza? - le digo divertida y ella de detiene frente a su puerta viendo su obra de arte.
Con las manos hace gestos como calculando si cerrará o no.
- ¡Claro que lo hará! Soy Antonella Rizzo y haré que cierre, como sea - suelta sacándome un pequeña risa.
Decido dejarla con su misión imposible y me concentró en seguir admirando las nubes en el cielo desde el banquito que tenemos en la ventana de la sala de estar.
Pero creo que no será posible que siga con esto, ya que mi amiga llegó para no quedarse en silencio.
- ¿Por qué no te mueves? En una hora nos vienen a buscar - dice y yo la vuelvo a ver con una sonrisa divertida.
- Por que a diferencia de ti, yo comencé ayer y termine hoy en la mañana de empacar todo - le digo y ella abre los ojos como platos y se va en dirección a mi habitación donde estaban mis cosas y se da cuenta que esta tomo empacado
- Hasta para eso eres aplicada. Ayúdame entonces...por favooor - me dice con un puchero al final.
Niego divertida y me levantó de donde estoy para ayudarla o no terminará a tiempo.
*****
Veo como las personas que contrataron mis padres nos ayudan a sacar todo de la que era nuestra habitación para este año, alcanzamos a estar con suerte 3 semanas viviendo aquí para ahora irnos.
Evitó que mis pensamientos dañen el momento que estoy a punto de vivir, que los malos recuerdos me atormenten y mejor me concentró en lo que viene y en qué llegando allá, deberé ponerme al día con los estudios, ya que es mi prioridad.
Tengo una empresa familiar que adquirir en cuanto termine mi carrera, no tengo tiempo que perder y menos en sentimentalismos que no me llevan a nada.
- Señorita Roig, ya está todo listo. La espero en el coche para trasladarla al aeropuerto, donde espera su familia - me dice el chófer de la familia y yo asiento en repuesta.
Veo por última vez la habitación y cierro para ya salir de aquí y dar un paso para mi siguiente dirección.
- ¿Estás lista amiga? - llega a mi lado Anto, tomando mi brazo para colgarse de el.
- Lo más lista que puedo estar ¿Y tú? - le pregunto y ella hace una mueca.
- No, no lo sé. Digo, mi familia estará emocionada por tenerme en su territorio pero yo no se si lo estoy tanto, creo que perderé un poco de mi libertad al poner un pie en Londres - dice y aunque entiendo a medias lo que me dice, no logro comprender del todo.
Siempre habla de esa manera cuando se trata de su familia, como si me estuviera hablando en clave y no siempre entiendo a qué se refiere.
Cerramos la que fue nuestra habitación, hacemos entrega de las llaves a los responsables y nos vamos.
Mi familia decidió hacerse cargo de sacar todas nuestras cosas y de nuestro traslado, el cual será llevado a cabo en el Jet privado de nuestra familia.
- ¿Le avisaste a tu familia sobre esto? - Le pregunto a Anto, por que hasta ahora no me ha dicho si ellos saben o no del intercambio.
Y su silencio me lo confirma, giro mi rostro para verla y evita mi mirada.
Interesante...
- ¡Antonella Rizzo! ¡¿No les avisaste?! - le digo entre divertida y sorprendida, ella solo se encoge de hombros.
- Da igual, de seguro ellos ya lo saben...saben todo, para mi mala suerte - suelta molesta junto a un gruñido.
Lo que provoca que me ría a carcajadas por sus palabras pero por sobre todo, por sus divertidas y muy chistosas muecas.
El resto del camino al aeropuerto nos vamos de lo más divertidas, hablando de anécdotas, de chistes malos y de que haremos una vez estemos instaladas en la ciudad.
Lo que incluye fiestas y hombres según Anto.
La universidad no tenía habitaciones disponible para nosotras, por lo cual, mi padre me compró un lujoso departamento a solo minutos del campus, lo que agradezco por que así no perderemos tanto tiempo en traslados.
Vi algunas fotografías que me envió, y debo decir que es bastante amplio y cómodo para nosotras dos.
Es increíble lo que él dinero puede hacer en menos de dos días o eso es lo que pensaba yo, pero él me confesó que ya sabía de la oferta del intercambio desde hace al menos una semana y que sabía que yo aceptaría y que por eso compro el lugar con anticipación.
Mi padre, todo un hombre temido por el mundo pero para mí es mi oso de peluche, mi maravillosa y unica zona de confort.
- ¿Viviremos solas? - la pregunta de Anto me hace verla extrañada.
- ¿Y con quién viviríamos? - le pregunto con una ceja alzada.
- Lando, tu primo. Según me comentaste él entraba a la universidad este año - dice y si, recuerdo aquello pero niego con la cabeza.
- Si, ingreso a la universidad pero él tiene habitación dentro del campus, así que no compartiremos con nadie, solo las dos - suelto viendo por la ventana como ya nos alejamos de todo y estamos por llegar a él aeropuerto.
Antonella ya no comenta nada más y cada una se va perdida en sus pensamientos hasta que vemos como el coche se detiene y sabemos que ya es hora.
Nos damos una leve mirada y un ligero apretón de manos.
- Por una nueva aventura juntas...todo estará bien, ya lo verás - me dice con calma y dulzura.
- Por una nueva aventura juntas, todo estará bien - repito sus palabras y ambas bajamos del coche donde veo a mi familia esperando por mi.
Mi padre es el primero que se acerca y me abraza con fuerza, se que no me quiere dejar ir, pero sabe que es lo mejor por el momento y que esta decisión es mía y de nadie más.
- Te extrañaré mi pequeña. Te amo y siempre estaré para ti...- se separa ligeramente de mi y toma mi rostro con sus fuertes manos que siempre me han sostenido -...Estoy a una llamada de distancia, eres una Roig y jamás lo olvides, yo estaré para cuando me necesites - dice y asiento con un nudo en la garganta.
A veces siento que él sabe más de lo que yo sé, que con sus palabras me intenta decir algo que no logro entender, como ahora.
Puedo ver el miedo en sus ojos y la angustia que ya lo esta sobrepasando, pero le entregó una sonrisa para que sienta la seguridad de que estaré bien y que si lo necesito, siempre recurriré a él.
- Lo sé padre y no te preocupes, soy tu hija. Nada podrá conmigo ni hoy, ni nunca. Soy una Roig y los Roig no nos dejamos intimidar por nadie - suelto con firmeza y confianza esperando que él me crea.
Se que lo hace, a medias, pero lo hace.
- Mi pequeña, este viaje te abrirá los ojos de una manera que a su momento entenderás. Te amamos y jamás dudes de que siempre estaremos para ti, cuidate, estudia y disfruta esta nueva etapa. Dale mis saludos a tus tíos, primos y mi padre, y que pronto los iremos a ver - dice mamá emocionada pero no tan nerviosa como mi padre.
Luego me despido de mis hermanos que solo me dicen que disfrute, beba y la pase bien sin mirar a quién.
Consejos de adolescentes hormonales, y que no los puedo tomar mucho en cuenta, por sobre todo de Damaris que es la más loca y que una vez me lanza la frase "Folla con cuantos puedas", nuestro padre comienza una discusión con ella que al final, no quedará en nada, porque así son ellos.
Según mamá, Damaris es la que más se parece a padre en sus tiempos de adolescencia y que por eso es tan rebelde y que con ella, esta pagando todo el mal que hizo en su pasado.
Luego de eternos minutos y sin mucho mas que agregar y después de múltiples besos y abrazos, me subo al avión donde ya Anto espera por mi.
Ella se despidió hace rato de mi familia y por eso subió antes mientras a mi me absorbían hasta el último segundo posible.
- Me gusta tu familia, es...normal - suelta más para ella que para mí. No entiendo a qué se refiere, porque de normal no tenemos nada, pero si ella lo dice, será por algo.
Él piloto da las indicaciones, nos indica la duración del vuelo y las condiciones climáticas.
Nosotras nos acomodamos y disfrutamos el viaje a nuestro próximo destino por al menos, tres años.
Extrañare Nueva York, aquí es donde hice mi vida, donde estan mis amigos, donde tengo recuerdos maravillosos y donde dejo a mi familia que es una parte importantisima de mi corazón y de mi vida.
Pero nuevas oportunidades tendré en el futuro, que tomaré todas y cada una de ellas.
En algún momento del viaje nos pusimos a conversar varias cosas con Anto que el vuelo se nos hizo increíblemente corto y sin darnos cuenta, ya estábamos aterrizando en sueño inglés.
- Hmmm, ya puedo respirar suelo londinense - digo con los ojos cerrados.
-Solo tu puedes decir y sentir eso - suelta divertida.
- Eso lo dices por que todos los años vienen para acá en las fiestas y vacaciones, yo no vuelvo a mi país desde hace 8 años al menos o quizás más, ya ni recuerdo - digo señalando lo obvio y ella rueda los ojos.
- Si, si como sea amiga mía. Mejor bajemos de aquí ya que ya estoy aburrida de llevar tanto tiempo sentada - dice y se pone de pie de un solo salto y yo me carcajeo divertida.
Una vez el personal del avión nos indica que está todo bien, Anto baja casi desesperada y yo me tomo mi tiempo en guardar mis cosas, ya que, venía estudiando en el camino.
Cuando ya estoy lista, me comienzo a despedir de todos, ya que, hay que agradecer por su trabajo que consta en llevarnos con vida de un lugar a otro en el mundo.
Bajo con cuidado las escaleras mientras vengo conversando con el piloto de lo más animados que no me doy cuenta de lo que esta sucediendo en mi entorno.
- No es tan difícil como crees - dice Anton el piloto.
- Quizás para ti, yo no podría con tantos números y cosas raras que tienen que manejar - suelto divertida.
Anton me va a decir algo cuando escucho como Antonella esta siendo regañada, giro mi rostro y veo a sus padres frente a ella.
¿Qué diablos?
¿Qué hacen aquí ellos, no se supone no sabían nada?
Me disculpo con mi piloto amigo y voy donde mi amiga acercándome de forma rápida pero sigilosa.
Ellos se dan cuenta de inmediato de mi presencia, suavizan su gesto y me sonríen.
- Señor, Señora Rizzo. Buenas tardes - los saludo de forma cordial y ello me devuelven el saludo de igual manera.
- Emilia, cada día más hermosa. Hace años que no te veíamos y si que has crecido - dice la señora Rizzo.
- Gracias, el tiempo hizo lo suyo conmigo...- suelto divertida y ella sonríe -...usted sigue igual de guapa que siempre - y es verdad, pareciera que la edad no pasa por su cuerpo.
- Muchas gracias querida - dice algo sonrojada.
- La más hermosa...- responde el padre de mi amiga besando a su esposa en la mejilla -...y también me da gusto verte Emilia, esperemos que este cambio les haga bien a ambas - dice viendo fijamente a su hija que solo lo evita como si fuera la peste.
Sonrío amable por sus palabras pero sin mucho mas que decir, el lugar se tornó tenso e incómodo de un segundo a otro.
Y más cuando Anto se aleja de nosotros.
No me dejes sola, maldita...
Creo que mejor me voy y los dejo a solas para que conversen, se ve que tienen cosas por decirse y no creo que quieran que yo los escuche, pero justo cuando estoy a punto de despedirme, su maldita, jodida y condenada voz, se hace presente alborotado mis neuronas, hormonas y trayendo al presente los recuerdos que vivimos juntos.
Cierro los ojos por una milésima de segundo no queriendo estar aquí y no creyendo la mala suerte que me cargo.
- Pequeña rata, ¿Cómo se te ocurre no avisarnos que te vienes a Londres? - le dice a su hermana y al parecer, no se ha dado cuenta de mi presencia.
Cosa que ahora mismo agradezco muchísimo.
Evitó ponerme tensa, evitó demostrar algo más por él que no sea indiferencia y más si tengo a sus padres frente a mi analizándome.
Les doy una suave sonrisa que solo la señora Rizzo responde.
- Liam, haz silencio por favor - le dice su hermana nerviosa.
- ¿Por qué? Sabes todos los hombres que tuve que mover para tener tu trasero a...- no alcanza a terminar y aunque sus palabras son curiosas no les presto atención.
- ¡Liam! Haz silencio, cállate de una vez - le grita su hermana y yo ya tuve suficiente de los Rizzo y sus dramas.
Me acercó a ellos que no se encontraban muy lejos de nosotros, con el corazón retumbando en mi pecho, las manos sudorosas, las piernas como gelatinas y la respiración alterada.
Calma Emilia, él no es nadie en tu vida, él mismo se encargo de eliminarte...
Me trago el nudo que tengo en la garganta por esas palabras, porque duelen como la mierda.
Me tranquilizó como puedo cuando estoy más cerca de ellos, respiro profundamente y mantengo mi frente en alto.
Soy una Roig y soy mejor que él...
Y de la nada, las palabras de mi madre se me vienen a la mente y si, tengo que aplicar lo que ella me dijo, porque no hay peor castigo que la indiferencia y demostrarle a esa persona que fue importante, que ya no lo es en tu vida.
Con la frente en alto Emilia, él ya no es nadie...
A paso decidido aunque algo tembloroso me acercó a mi amiga.
- Anto, yo me iré. Esta noche me quedaré con mi familia y ya mañana nos vemos en el departamento - suelto sin darle siquiera una mirada al idiota que tiene por hermano.
Escucho un jadeo de sorpresa de su parte, pero no le doy importancia.
Antonella mira de reojo entre nosotros dos algo nerviosa y curiosa, pero yo no le quito la vista de encima a mi mejor amiga.
- Bi...bien Em, nos vemos mañana entonces - suelta dudosa y yo asiento. Me acerco a ella y dejo un beso en su mejilla a modo de despedida.
De forma casi imperceptible respiro profundamente para enfrentarlo.
No quiero verlo, no quiero oírlo, no quiero saber de su miserable existencia, pero me criaron con modales y eso incluyen saludar y despedirme de las personas con cordialidad.
Aunque lo primero no lo hice...
Además, debo poner en práctica lo que me dijo mi sabía madre.
Me giro hasta que mis ojos se posan en los de él y mierda, se me corta la respiración por un puto segundo.
Concéntrate Emilia, él ya no es nadie...
Mi corazón late peor que antes, el sudor ya no es solo en mis manos si no que en todo mi cuerpo, los vellos de la nuca se me erizan y si no salgo de aquí, mis piernas cederán terminando por hacer el ridículo de rodillas en el suelo.
Eso no puede suceder ni ahora, ni nunca...
Sigue igual de guapo que siempre el maldito, cabello recortado, su gran altura, mandíbula cuadrada, mirada penetrante, ojos claros que brillan como lo recordaba, pero además puedo ver que tiene una gran cantidad de tatuajes en el cuerpo, sabía que le gustaba y que tenía algunos antes de desaparecer de mi vida, pero no que tenía tantos y es cuando caigo en cuenta de las palabras de Anto.
Que él ya no es ni la sombra de quien era y así es.
Ya no lo es o quizás nunca lo fue...
Esta cambiado pero no solo por sus tatuajes, piercing, forma de vestir o el porte intimidante que tiene ahora.
Sus ojos, su mirada...
No, es su mirada, la que antes me veía con dulzura, cariño y amor, ahora me ve con frialdad, una frialdad que me traspasa mi jodida alma y que me hiere.
¿Cuánto más te puede herir una persona con solo una mirada? No, no puedo dejar que lo siga haciendo...
Evitó demostrar lo que sea, no quiero que me vea débil ante él, ya no soy la tonta niña de 12 años que él dejo con el corazón herido y las ilusiones destrozadas para irse a vivir su vida.
No, ya no lo soy...eso creo.
Y aunque me duela la forma en que me ve, es lo mejor, de esa manera me obligó a mantenerme alejada de él.
Para no seguir pensando o añorando algo que no sucederá.
Él ya no es mi Liam, es otra persona que desconozco y que no creo que quiera conocer.
- Emilia...- suelta mi nombre de sus magníficos pero mentirosos labios como si fuera el jodido canto de los ángeles.
Evitó jadear, evitó lamer mis labios al ver los suyos tan apetecibles como siempre, evitó cerrar mis piernas por la punzada que se envió a través de mi cuerpo escuchándolo pronunciar mi puto nombre.
Evitó tragar y evitó que crea que tiene algún poder sobre mi.
Él cambio y yo también.
- Liam...- digo con una seguridad que me sorprende pero que agradezco.
Él me da una rápida repasada por todo el cuerpo y cada lugar que mira manda un choque eléctrico a mi cuerpo y eso que ni siquiera me está tocando.
¡Mierda! Mejor me voy de aquí.
- Que tengan buena noche - digo rápida pero segura. Me giro para nos seguir viéndolo y camino alejándome cada vez más de él, de su maldita presencia que me altera los nervios, las neuronas y por sobre todo las hormonas.
Tengo veinte años y soy hormonal, y eso mismo me puede jugar en contra con él, pero se que soy mas fuerte que eso.
Esta vez seré yo la que me aleje, seré yo la indiferente, seré yo quien lo haga sufrir a él.