EMILIA Veo las calles pasar y como poco a poco nos vamos acercando a la casa de mi familia mientras yo voy con el corazón en la mano y el cuerpo tembloroso. ¡Maldito idiota! No esperaba verlo, no esperaba tener este encuentro con él tan pronto. Pero puedo decir que mis pensamientos de que lo había olvidado se fueron al carajo en ese preciso momento, en el momento en que mis ojos vieron los suyos. No lo olvide una mierda y menos lo supere como me hacía creer a mi misma y a los demás. Me gusta mentirme, soy una maldita masoquista... A este idiota lo tengo incrustado en mi corazón y en el alma, que creo será muy difícil olvidarlo pero debo hacer el intento, según me comentó Anto y recuerdo sus palabdas muy bien, él se va a casar en unas semanas, lo que me da la excusa para olvidarlo

