Aguanto la respiración, los latidos de mi corazón se intensifican, las manos me pican por tocarlo y el cosquilleo en mi cuerpo por lanzarme encima de él se incrementan cada segundo que pasan estando de pie frente a él. Pero no le demuestro nada, simplemente lo veo sin reaccionar de alguna manera que él espere, no le quiero dar locas ideas o que piense que me tiene en sus manos cuando con suerte me tiene a un metro de distancia. Ja, que ni crea que cederé tan fácil. Lo veo de pie, detenido ante mi sin saber que hacer o que decir, me da una mirada que no se descifrar. Como si con sus ojos quisiera decir muchas cosas que no puedo, no quiero o no se atreve. Lo que me parece muy raro y mas al verlo de esta manera, quisiera reír por lo tonto que se ve. Un hombre grande como él, lleno de

