Juan. Yo tenía dieciocho años en ese momento y todavía era un chico virgen. Vivía solo, debido a que estaba estudiando en la Universidad en ese país. Tenía novia, una chica morena, de ojos oscuros y pechos bastante desarrollados. La gente pensaba que ya me la había tirado, ya que una chica como ella tenía que ser una perrita. Pero la verdad era que hasta el momento, lo único que mi novia había hecho por mí era protagonizar mis fantasías en mis pajas. Hasta que un día quedamos una noche en mi casa. Lo hice con la intención de follármela de una vez, pues quería que los dos dieramos ese importante paso. Veíamos una peli en Netflix en mi dormitorio, pero yo la miraba casi más a ella que a la pantalla en la televisión. Mi novia había venido vestida con un gran escote que dejaba ver su sujetad

