Adrian. Sabía que hoy sería un día quizás un poco largo, debido a que hoy era el segundo Aniversario con mi esposa, y ella había querido que la llevase de compras como cuando andábamos de novios a los dieciséis. Ahorita, ya eramos bastante mayores, y acabábamos de entrar a los treinta. Y aunque, no era muy fan de salir a pasear con mi esposa, entrando a miles de tiendas de ropa femenina en el centro comercial. Acepté en complacerla como Leyda quería, y conduje hasta el centro comercial. Aparcamos y empezamos a mirar tiendas como normalmente haríamos: jeans, camisas, zapatos, bañadores…. Y la verdad era que todo lo que se probaba le sentaba divinamente por el precioso cuerpo que Leyda tenía. Entonces cuando ya llevábamos unas cuantas compras me dijo que se quería mirar un conjunto de

