—Matemos a ese bastardo hijo de puta y terminemos con esto Lucian. ¡Ha jugado con Ludmila de esta forma tan jodidamente rastrera y la ha puesto en esta situación! Lucian no dijo ni una sola palabra ante la petición de Leonard. Sabía que su hermano estaba demasiado molesto y estaba actuando con la mayor impulsividad posible. No solo él se encontraba de esa forma, todos estaban en la misma posición. Si por él fuera, mataría a Contti sin dudarlo un solo segundo. —¿No vas a decir nada? —Lo que tenía para decir ya lo dije, hermano. —No, no has dicho todo. Espero que no estés hablando en serio sobre casar a Ludmila con ese infeliz. Ella es joven, fue inexperta y un poco ilusa, pero solo Dios o el Diablo saben los objetivos que llevaron a Franco a seducirla. Lucian maldijo entre dientes.

