FLORENCIA —Dame tiempo. —No, no tienes tiempo. Cuando el embarazo de Ludmila se note, tu y ella deben estar casados. No me importa lo que tengas que hacer. Sabes que Fabricio tiene que responderme a mí como cabeza de tu familia. Si tuviera elección cambiaría esto indudablemente. ¿Cuándo podré verlo? —Mi padre aún no lo sabe. —¿Como?—preguntó Lucian aniquilandolo con la mirada. Franco centró su atención en él. —No se lo he dicho aún, porque será complicado. —¡No creo que sea tan complicado como conmigo!—exclamó el italiano para después aproximarse a él.—No quiero juegos Contti. Si no querías esto debiste haberte quedado lejos de mi hermana y escúchame bien, procederemos con esto porque no pienso dejar que la Toscana tache de zorra a mi hermana, pero si ella tomara otras opcione

