Fausto Villanueva. Dejo mi auto en la cochera, la sonrisa se mantiene en mi rostro, me siento renovado, rejuvenecido. Como si tuviera diez años menos. Camino negando con la cabeza, todas las secuencias de anoche se repiten una y otra vez. La cena, la charla, luego la llegada al departamento. El sexo…aunque lo sentí más que eso, ella se entregó a mí, pude hacerla disfrutar como tanto lo deseé desde hace mucho tiempo, sus gestos, sus gemidos, todo quedó grabado en mi mente. Y en mi espalda, ya que estoy seguro de que dejó alguna que otra marca. Y luego, encontrarla llorando en la mañana, se vio tan delicada, tan débil, el verla así, tan indefensa sacó mi lado más inofensivo. El consolarla entre mis brazos me hizo sentir tan…bien. Sonrío y quito mis zapatos, evitando hacer ruido. Al e

