Capitulo 3: el Defensor

1958 Palabras
Bozlock estaba en frente del c*****r del corredor asesinado por Knot, junto a su docena de corredores. Era enorme, tal vez cuatro o cinco metros de altura y otros cinco metros de largo. Su apariencia era como la de un corredor normal, pero mucho más grandes, incluso parecían una madre y sus cachorros cuando lo comparabas con sus corredores. Bozlock no tenía pelo n***o, era más bien como un marrón oscuro con manchas grises, no era tan peludo como un corredor, parecía solo tener pelo en la parte superior de su cuerpo. Su cuerpo era más parecido al de un tigre o un león del bosque que al de un lobo y a diferencia de la mayoría de demonios que Knot había visto, este no tenía nada de esquelético, su cuerpo parecía una masa de músculos duros como el acero, con unas patas cortas (parecidas a las de un tigre o lobo) pero gruesas y unas garras largas. Tenía dos colas largas y peludas que se movían de un lado a otro.   Su cabeza era enorme, ovalada y con mucho pelo, el alto demonio tenía unas fauces enormes y lo que parecían varios pares completos de dientes afilados, unos tras otros, como si toda su boca fueran dientes, dos hendiduras largas y estrechas para las fosas nasales y un par de ojos... Aquellos ojos no eran como los demás, todos los corredores parecían tener ojos negros pero aquel los tenía rojos, rojos como la sangre, sin un rastro de pupila. De sus ojos podía ver como salían líneas de sangre, como si el demonio estuviera llorando. Y lo más extraño era su melena, era como la de los leones, peluda con un color más oscuro, casi n***o, a diferencia del resto del cuerpo, pero de ella salían protuberancias con forma de cuerda, varias de ellas colgaban de su cuerpo, parecían un montón de colas que salieran de su cuello o como si el demonio tuviera una capa que se hubiera hecho tiras.   Knot estaba pegado a la pared de madera, mirando entre las rendijas la escena. El viejo estaba a su lado y la mujer acurrucaba a su bebé que lloraba. Aquellas personas le habían dicho sus nombres, pero los había olvidado, no era muy bueno con los nombres.   Bozlock daba vueltas alrededor del c*****r, con la cabeza baja, como si estuviera analizando al corredor. De un momento a otro, alzó la cabeza y comenzó a rugir. Era un rugido increíblemente fuerte, incluso hacia temblar las casas de madera. Inmediatamente después, los corredores comenzaron a separarse... Y se dirigieron a las casas. Estaban buscando al culpable de la muerte del demonio, estaba seguro, así como un lobo reconoce el olor del cazador cuando matan a uno de su manada, supuso que los corredores debían ser iguales. Fueron casa por casa, se acercaban a las puertas y las golpeaban, caminaban alrededor de ellas, olfateando y buscando, una por una. Knot comprendió que aquellos demonios realmente no podían entrar a la casas, aquellos amuletos (Los de la Iglesia protectora) debían realmente servir. Llegaron a la casa de Knot (la casa del viejo). Uno de los corredores golpeó la puerta, el bebé comenzó a llorar mas, las cicatrices le comenzaron a picar más y el olor a demonio era más fuerte. Entonces uno de los corredores aulló y supo que lo habían encontrado.   Aquel aullido fue un llamado y Bozlock inmediatamente volvió la cabeza y respondió con un rugido. Antes de que se acercara, Knot saco su espada de la funda, no estaba en la mejor condición, tenía varias magulladuras y había perdido un poco el filo, pensó que eso podría ser un problema. Bozlock comenzó a caminar lentamente hacia la casa del viejo, hasta que estuvo en frente de la casa, era más grande que esta... De un momento a otro bajo la cabeza y sus ojos se encontraron con los de Knot... Estaban frente a frente, muy cerca, sólo separados por la madera, el demonio podía verlo, estaba seguro.... Sus ojos miraban directamente a los suyos, eran demasiado rojos, como una laguna de sangre sin fondo, un mar infinito de sangre. La sangre salía de sus ojos continuamente. Las cicatrices le comenzaron a doler enormemente, hasta el punto de que estuvo cerca de perder el conocimiento del intenso dolor.   Entonces Bozlock rugió otra vez y supo que estaba preparado para atacarlo, pensó que ni siquiera aquellos amuletos evitarían que el alto demonio destrozara la casa. Knot estaba tieso como una roca, agarraba la espada hacia adelante con las dos manos. Sudaba mucho, aquel demonio podría comérselo de un solo bocado sin mucho esfuerzo y tenía miedo, no por el, sino por el viejo, la mujer y el bebé que muy probablemente morirían después de que el fuera comido.   Entonces Bozlock tenso todo su cuerpo y se puso en una forma de ataque parecida a la de los corredores. Y cuando Knot estuvo seguro que aquel sería su final, el demonio soltó otro rugido... Y en vez de zambullirse en la casa y destrozarla, dio media vuelta y comenzó a alejarse de la aldea, sus corredores lo siguieron.   Knot espero varios segundos en la misma posición, sin mover un sólo musculo, desconcertado por lo que acababa de pasar. Sabía que aquel demonio estaba preparado para atacar, pero en vez de eso, se había alejado y los había dejado tranquilos, Knot no entendía lo que pasaba. Cuando estuvo seguro de que ya no volverían , guardo la espada y miro alrededor, pensaba que aquello no era algo que pasará todos los días, porque el viejo tenia una cara de sorpresa y su cuerpo temblaba y sudaba enormemente, entonces el viejo cayó al piso, seguro que tuvo que usar todas sus fuerzas para mantenerse parado.   —¡Por todos los lamentos!... E... Eso fu... fue extra... extraño... —El viejo tartamudeaba y temblaba—. E... Es imposible... Bo... Bozlock nunca se había acercado tanto al pueblo sin devorar a nadie y mucho menos después de que alguien ma... matara a uno de sus demonios. —Entonces el viejo miro a Knot desde el piso y como si no hubiera pasada nada, comenzó a reírse, una larga carcajada—. ¡Por los dragones, que demonios hiciste! —Y río aún más fuerte.   —Yo... Yo no hice nada... —dijo Knot. No comprendía que pasaba, nunca un demonio se le había acercado y no tratado de matarlo, aquel comportamiento era uno totalmente nuevo. Pensó en lo que decían sobre los altos demonios, «nunca son iguales», «nunca sabrás de lo que son realmente capaces de hacer», «son erráticos e impredecibles». Así decían antiguas historias, de personas que habían sido atacadas por demonios y de alguna forma habían logrado escapar... Y Knot pensó que esas historias podían ser reales.   Knot se fijo en la mujer, se había desmayado del miedo y el bebé estaba encima de ella, ya no lloraba, el peligro había pasado.   Paso media hora y Knot había decidido sacar la piedra de afilar de mochila y afilar su espada, la necesitaría en su mejor estado, tendría que realizar un peligrosa batalla. Entonces alguien o algo golpeó la puerta y Knot dio un salto de sorpresa y empuño la espada.   —¡Abran la puerta! —gritaba alguien mientras golpeaba la puerta varias veces—. ¡Abran inmediatamente!, Se los ordena su defensor, ¡El gran Vakos!   —¿Vakos?... —Knot miro al viejo, el cual se había recuperado del miedo pero que ahora parecía disgustado. Se acerco a la puerta.   —¡Defensor mis muertos! —dijo el viejo—. ¡Que mierda quieres Vakos!. No ves que mi familia necesita descansar, mi hija está muy cansada, ¡Igual que todos en el pueblo que seguro que no quieren escuchar tus estúpidos gritos!.   —¡Abran la puerta! —Siguió insistiendo el hombre cada vez mas—. ¡Se que el viajero está allí!... ¡No quieren que derrumbe la puerta!   El viejo soltó una maldición en voz baja y abrió la puerta. El hombre entro sin que lo invitarán. Era un hombre de aproximadamente unos veinte años, delgado pero no tanto como los demás, tenía un pelo n***o despeinado y presentaba el Mal de Varalos, que hacía que su cara estuviera demacrado y con manchas negras. El hombre parecía enojado y Knot pudo ver algo extraño en el hombre... Tenía una espada de acero en la cintura. El hombre paso la mirada por toda la casa.   —¡Como es posible!.. —Comenzó a gritar el hombre, pero inmediatamente bajo el tono de voz al ver la cara enojada del viejo —. Como es posible que dejaran entrar a esa cosa a su casa después de la atrocidad que ha hecho. —Con cosa Knot supuso que se refería a el. El hombre ni siquiera lo miraba—. No vieron lo que causa está criatura... Hizo enojar a Bozlock al matar a uno de su manada... ¡Ahora estamos condenados!.   —¡Si no fuera por el chico, habrían matado al pobre niño!—dijo enojado el viejo—. Además, nosotros no rechazamos a los invitados.   —¿Invitado?... —El hombre se río en voz baja—. Esa cosa no es un invitado, ¡Es un invasor!   —Sea lo que sea, si no lo hubiera metido en mi casa, ¡El chico estaría muerto!... Tu no lo viste Vakos... Bozlock miro a los ojos al chico y no lo ataco... Fue como si lo hubiera visto y se hubiera asustado o algo así.... ¡Fue un milagro!   —No me importa tus desvaríos, viejo tonto... —El hombre se acerco al viejo, con una mano en la empuñadura de su espada—. Bozlock está enojado, y necesitamos una forma para apaciguar su ira. —Entonces lo miro y sonrió, una sonrisa sombría y malévola—. Se me ocurre una muy buena forma de... Calmar a Bozlock. —El hombre saco su espada, muy parecida a la suya, pero en mejor estado. Apunto la espada hacia a Knot con una sola mano—. Yo digo que demos de comer a la cosa está a Bozlock...   El viejo soltó una maldición. Knot observaba al hombre, agarraba la espada como si nunca hubiera peleado con nadie, aquel hombre no sabía pelear.   —¡Por orden del gran Vakos, caballero defensor ungido por el sumo sacerdote Karalos de la Iglesia protectora, defensor de los hombres!... ¡Se te ordena seguir las ordenes de Vakos y aceptar tu destino por tus pecados!...   Aquello era nuevo, un monólogo que nunca había escuchado antes y la palabra «caballero»... Había escuchado hablar de ellos, soldados que defendían el honor de los hombres y nunca lastimaban a los inocentes... No existen caballeros desde hace varios cientos de años.   Knot no respondió, simplemente se quedó observando al hombre, sin mostrar alguna expresión. El hombre sostenía la espada como si fuera un juguete, podría causarse daño así mismo. Entonces el hombre pareció desesperarse, porque soltó una torpe y lenta estocada con la espada hacia el, este la esquivó sin muchos problemas y cuando el hombre se acerco para lanzar otra estocada, Knot le dio un puñetazo en la cara, no con todas sus fuerzas, no quería hacerle mucho daño al hombre. Este cayó al piso confundido y soltó la espada, aquel hombre nunca se había enfrentado a nadie en una batalla. al hombre le salía sangre por la nariz y por un momento incluso se puso a llorar.   El hombre estaba enojado, seguro que nunca nadie había rechazado sus ordenes. El hombre se paro y agarró la espada del piso y en vez de volver intentar atacar a Knot otra vez, este guardo la espada y se dirigió a la puerta.   —No te creas mucho criatura —dijo el hombre al cual le seguía saliendo sangre por la nariz—. Bozlock está enojado y su furia caerá sobre ti... Y sobre nosotros...   Entonces el hombre salió por la puerta y se alejó sin decir una cosa mas. El viejo estaba muriéndose de la risa, casi se cae al suelo e incluso la mujer que se había despertado en algún momento y había escuchado aquello reía en voz baja.   Knot pensó que las personas de afuera del bosque eran extrañas.
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