Capitulo 1: El pueblo

2324 Palabras
Los humanos tenían una apariencia deprimente y pobre. Knot había llegado a aquel «pueblo» sin nombre, si es que se le puede llamar pueblo a una conglomeración de cinco o siete casas, después de una semana desde su salida del bosque antiguo. Después de aquella primera batalla en la oscuridad del bosque, había viajado un día y una noche mas y Knot se había dado cuenta que le faltaba poco para salir del bosque. Cuando al tercer día avistó y combatió con mucho más demonios de lo que habría podido imaginar el día antes, lo cual le permitía saber que ya se encontraba en el extremo exterior del bosque, donde la magia antigua que rechazaba a los demonios era mucho más débil, o «casi inexistente» pensó. Knot se había levantado a la salida del sol, con unas largas cinco horas de sueño. Seguía lleno de sangre de demonio, pero por suerte gran parte había caído sobre su capa, por lo cual decidió solo limpiar la espada. Aquella mañana comenzó su caminata después de haber recogido todas las campanas y en menos de una hora encontró otro demonio, pero este no era como el demonio ciego. Knot logró verlo a la distancia, sin entablar combate, si algo había aprendido de años de practica cazando lobos, es que nunca se debía ser imprudente. Siempre se debe observar y analizar a tu enemigo antes de si quiera pensar combatirlo. Aquel demonio media más o menos igual que el demonio ciego, pero este no era un cuadrúpedo, tenía seis patas, más pequeñas pero más gruesas. Este demonio no tenía un cuello largo, si no más bien un cuello más semejante a un lobo con una cabeza puntiagudas donde podía observar un par de ojos, unas fauces y una nariz negra como la de los perros. Knot observo como aquel demonio perseguía a un cervatillo, el cual probablemente se había separado mucho de su madre, y para su sorpresa, aquel demonio corría con un rayo, pocos segundos le tomo al demonio atrapar a su presa y devorarla allí mismo. Knot entonces había decidido alejarse del demonio, debía prepararse primero antes de pelear contra una bestia así o al menos esa era su intención, cuando otro demonio igual lo vio e inmediatamente atacó. Reaccionó rápidamente y logró esquivar al demonio cuando salgo y evito el agarre del demonio rodando por el suelo y antes de que pudiera prepararse para volver a atacar, Knot salto encima de este, que se movía de manera errática, tratando de tirarlo al suelo y comenzó a clavar su espada en la cabeza del demonio, una, otra y otra vez hasta que dejo de moverse y cayó al piso. El demonio tenía un cuerpo más fuerte que el ciego, con musculo más resistente cubiertos de pelo n***o. Knot se levantó y no logró tomar aliento cuando se volvió y vio como el otro demonio que había terminado su aperitivo saltaba para atacarlo que no logró reaccionar a tiempo. Cayó al piso y el demonio cayó encima suyo, este extendió sus patas y lo abrazo, enterrando sus garras en la espalda para evitar que escapara. La bestia trató de comerlo y había perdido su espada, pero por suerte tenía varios cuchillos amarrados en el pecho, saco uno y comenzó a clavárselo por debajo de la cabeza, logró atravesar hasta que el cuchillo asomó por arriba de la cabeza. Había peleado con dos demonios en menos de unos minutos, esto hacia que la experiencia de anoche fuera un simple juego. Y estos no fueron contra los únicos que peleo aquel día, unas cuantas horas más tarde se encontró con otros tres demonios iguales. A uno lo mató sorprendiéndolo por atrás, con otro logró que corriera detrás de el y chocara contra un árbol, lo que aprovechó para clavarle un cuchillo en la cabeza y al último lo mató cuando aparentemente estaba durmiendo, algo extraño creía Knot, que los demonios tuvieran comportamientos tan animales. Ya cerca del ocaso, logró salir del bosque y se encontró en una planicie de tierras sin un límite aparente. Aquella noche había tenido que volver a pelear contra otros cuatro demonios ciegos a los cuales mató de la misma forma que el primero, lo que causo que pensará que tal vez aquellos demonios no eran tan peligrosos, si es cierto que podrían matarte en cualquier momento mientras duermes y que una batalla contra ellos se decidía con un solo golpe, pero aparte de eso, eran mayormente torpes e incluso noto que no reaccionaban cuando Knot se acercaba a ellos, tardaban unos segundos en percibir su movimiento. Los días siguientes fueron más o menos iguales, había peleado ya con probablemente mas de una decena de demonios ciegos y unos quince de los otros. Knot había decidido ponerles nombres para que fuera más fácil diferenciarlos. a los ciegos los llamo «Silenciadores», porque siempre atacaban de noche silenciosamente a presas dormidas y a los demonios de seis patas los llamo «Corredores», por su gran velocidad y por el hecho de que parecía que cuando no cazaban, corrían continuamente sin un rumbo aparente. Algunos días había pasado horas sin ver un solo demonio y otros incluso se había encontrado con manadas de varias docenas de corredores que parecían estar cazando o simplemente corriendo. Con solo unos pocos días de observación, Knot entendió que los corredores tienden a mantenerse en manadas, como los lobos, mientras que los silenciados cazaban siempre en solitario. También había matado a un par de demonios con apariencia de lagartos gigantes y un cuerpo escamoso y duro como recubierto en piedra, con una cola larga que terminaba en una bola con formaciones afiladas. Tenían la piel muy dura, pero por suerte no eran muy rápidos, lo peligroso eran sus colas, que eran tan fuertes que podían romper rocas, pero además tenían una piel débil en el cuello que no los hacia tan difícil de matar, a esos demonios decidió llamarlos «Lagartos de roca». Y en una ocasión encontró a unas extrañas bolas de pelo n***o, con patas largas y negras, que se escondían entre las rocas, eran aparentemente inofensivas, ya que nunca lo atacaban. Decidió dejarlas tranquilas por miedo a que tuvieran un mecanismo distinto de ataque. Las llamo «Bolas de la muerte», por el poco conocimiento que tenía de ellas. Ahora se encontraba en el pueblo, después de una difícil semana, Knot pensó que tal vez lograría descansar y poder comer algo. Se había encontrado sin raciones al quinto oda, había empacando poco, solo unos cuantos sándwiches de vegetales, un poco de carne seca de lobo, unos cuantos tentáculos de pulpo de tierra y agua suficiente para varios días. Por desgracia creyó que tendría tiempo de cazar algún animal, tal vez un ciervo o alguna lagartija, pero el único animal que había visto en toda la semana fue el cervantino asesinado por el corredor. Por lo cual tuvo que hacer algo peligroso. Decidió agarrar el cuerpo de uno de los corredores que había matado y descuartizarlo para poder cocinarlo en la hoguera. No estaba seguro si un demonio se podía comer, en la aldea nunca lo habían intentado, así que nadie que conociera sabía si era peligroso, por lo cual decidió cocinarlo hasta casi dejarlo como carbón, en caso de que tuvieran algún veneno en la sangre. Para su suerte, aquel demonio era comestible, por desgracia sabían igual que olían, no a animal mojado o sangre, pero a condimento picante, algo que Knot detestaba. Knot había perdido su capa en un enfrentamiento contra un corredor. Este le había desgarrado la capa, por lo que tuvo que partirla a la mitad, una mitad la convirtió en vendajes improvisados, de los cuales llevaba varios en los brazos y en en el pecho de heridas en su mayoría superficiales y una más o menos profunda en la pantorrilla izquierda, se la había hecho al cuarto día de viaje y le seguía doliendo. La otra mitad la utilizaba como una cobija por las noches. Por desgracia en el pueblo no lo recibieron con brazos abiertos, aunque ya sabía que esto pasaría. Aquel pueblo parecía tener una pequeña población, unos cuantos niños, tal vez cinco o siete, unos pocos adultos que Habían salido de sus hogares a esconder a sus niños cuando lo habían visto llegar y varios ancianos. Todos trataban de no mirarlo y cuando este se acercaba a alguien, ellos salían corriendo, despavoridos con caras de terror. Esperaba esto, aquellas personas no huían de el por romper el tabú de salir de tu pueblo natal, todo lo contrario, le habían contado que cuando alguien se extraviaba, fuera un niño o un anciano, los pueblos y aldeas siempre trataban de ser lo más hospitalarios posible, ya que cualquiera podía verse en aquella situación (y así habría una cabeza más que pudieran sacrificar en caso de ser atacados por demonios). A Knot lo rechazaban por su apariencia. Knot era un hombre de dieciséis años, apenas cumplidos, pero con la cualidad de medir dos metros de altura (en la aldea era el más alto). Además del par de cicatrices que iban de su frente hasta casi su nuca, que le daban una apariencia más desagradable. Pero lo que realmente les daba miedo era su piel, el no era como otros, el color de su piel era oscura, casi n***o como el ébano, algo que era extraño o más bien imposible. En todo Varalos jamás había existido nadie de piel negra (o eso se suponía, nadie podía estar realmente seguro), tanto los elfos como los trasgos y humanos tendían a tener piel blanca o clara, a veces amarillenta y otras un poco oscura, pero ninguna como la suya. Knot estaba seguro que era humano y no otra especie, no era un trasgo, ya que no sentía la necesidad de copular y reproducirse constantemente y estaba seguro que no era un elfo, así que tenía que ser humano. Cuando era pequeño, era llamado «el hijo de la noche» en la aldea, por que decían que se podía ocultar fácilmente en la oscuridad, a el realmente no le molestaba, se había acostumbrado y pocas veces habían llegado más lejos, el tenía mejores cosas que hacer que escuchar insultos. Incluso lo habían llegado a llamar demonio, esto lo enfurecía un poco más. Alguna vez había soñado con salir de la aldea y encontrar un mundo donde el fuera normal, donde hubieran personas como el, pero eso sólo eran sueños de niño. Entonces decidió recorrer el pueblo. Era pequeño, como suponía que serían la mayoría de pueblos, vio una especie de corral donde tenían guardadas una par de ovejas, tres vacas y dos corderos, todos en un mismo lugar. También encontró al lado de una de las casas una huerta en miniatura, donde tenían sembrado al parecer papas y vio otras cuantas casas también con pequeñas huertas de distintos vegetales. Knot siempre se había preguntado como es que aquellos pueblos fuera del bosque antiguo lograban sobrevivir sin la protección del bosque. En la aldea decían que tenían talismanes mágicos que podían rechazar a lo demonios. —¡Bah!, patrañas de descerebrados, la magia está muerta niño, lleva muerte desde hace más de trescientos años y seguirá muerta, incluso la magia del bosque está muriendo. —había dicho su maestro cuando Knot le preguntaba sobre la magia. Aún así, observo unas especies de piedras con «símbolos extraños» que rodeaban el pueblo. Intuyo que estos eran lo amuletos y habría creído que eran verdaderos hasta que vio como en el centro del pueblo, un niño acariciaba a un ciervo que había entrado en el pueblo, inmediatamente vio como detrás del ciervo, se encontraba un corredor que estaba agachado, preparado para saltar y atrapar al ciervo y al niño. Knot actuó sin pensarlo mucho y corrió con todas sus fuerzas, el demonio entonces salto y no habría podido llegar a tiempo, si no fuera porque decidió casi instintivamente lanzar su espada al ciervo, el cual se asustó y hecho a correr, lo que hizo que el niño se cayera hacia atrás del susto y logrando que el corredor fallara por unos centímetros su aterrizaje en el niño. El corredor quedó confundido, lo que le dio a Knot tiempo suficiente para acercarse y abalanzarse sobre este con cuchillo en mano. Lanzó cinco cuchilladas de las cuales solo dos dieron en el cuello y atravesaron, debido a lo mucho que el corredor se movía. Estuvo a punto de caer cuando logró dar una sexta cuchillada, está vez en en la cara y logró atravesar uno de los ojos. El corredor aulló, y cayó al suelo. Knot logró levantarse, saco el cuchillo del ojo y comprobó si estaba realmente muertos apuñalado varias veces en el cuerpo. Al ver que no reaccionaba, guardo el cuchillo y fue a recoger su espada. Cuando Knot levantó la vista, se dio cuenta que todo el pueblo se había congregado alrededor de la escena. Eran unas treinta personas y en vez de tener caras de alegrías por haber salvado al pequeño niño de morir, se veían incluso más asustados que antes y poco después todos comenzaron a correr escapando y escondiendo en sus casas, incluso el niño había salido corriendo. Knot no entendía la que pasaba, acababa de matar a un demonio y le había salvado la vida a un niño. «¿Tan horrible soy?», pensó Knot, tal vez lo habían vuelto a confundir con un demonio. —Creo que estas un poco perdido niño —dijo una voz desde atrás, Knot se volvió y vio que la voz provenía de un anciano arrugado sentado en una silla mecedora enfrente de una casa pequeña. El anciano podía tener fácilmente sesenta o setenta años.. —¿Por qué están huyendo? —pregunto confuso al viejo que soltó una carcajada acompañada con una tos gruesa. Knot frunció el ceño. —Acabas de entrar en territorio de un alto demonio niño, será mejor que entres o pronto estarás en el Valle de los lamentos —respondió el viejo al mismo tiempo que lo invitaba a entrar a su hogar. Knot no entendía que pasaba, pero aun así decidió aceptar la invitación del viejo.  
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