CAPÍTULO LXIX Un par de semanas después, Aidán fue dado de alta. Como el joven lo había ordenado, él, junto a Selene, Cecilia y Tobías, se trasladaron a una nueva casa. Esta era más pequeña que la mansión; pero con suficiente espacio para los cuatro, tenía un bonito jardín y estaba ubicada dentro de una de las zonas residenciales con mayor vigilancia en la Ciudad. Pese a que Aidán se mostró renuente todo el tiempo a aceptar vivir ahí, ya que aquella casa se la había proporcionado el mismo Marcus Laurent, padre biológico de Aidán. Selene lo convenció asegurándole que sería una grosería no aceptar su ofrecimiento. El pobre hombre estaba desesperado por demostrarle a Aídan que quería apoyarlo como un verdadero padre. —Puedo comprar una casa yo mismo — rezongo el joven. Cuando Selene y él

