CAPÍTULO LIII Mientras Selene estaba preparada para trasladarla a una habitación, Aídan salió a informarle a Tobías y Cecilia, la madre de Selene, que el bebé ya había nacido. Para su sorpresa, Oliver seguía ahí. —¿Cómo están? —preguntó apresuradamente la madre de Selene. —Eres abuela de un hermoso bebé, fuerte y sano —le respondió con una sonrisa de oreja a oreja a Cecilia. —Gracias a Dios —exclamó ella mientras abrazaba a Aídan. —Es lo mejor que me ha pasado en la vida, no imaginé que ser padre fuera así —le dijo a Cecilia mientras la abrazaba. —Muchas felicidades, querido, serás un padre increíble —le aseguró ella. —¡Soy tío! —chilló Tobías. —Sí que lo eres —le respondió Aídan. Este bebé será el más consentido de este mundo —exclamó Tobías. Aídan dirigió su mirada hacia Oliver

