¿ESTÁS SEGURA DE TUS SENTIMIENTOS?

2149 Palabras

CAPÍTULO XXXVII Con nuevos ánimos, gracias a su madre, Selene regresó a la empresa. No fue capaz de contarle a su madre lo que le pasaba, temía decepcionarla y era lo último que quería. Su madre ya había sufrido lo suficiente a causa de Sofía y Aidán, como para causarle otra decepción más. Astutamente, Selene tomó el ascensor general y no el privado; obviamente, no deseaba toparse con Aidán y mucho menos en un espacio cerrado, como lo era un ascensor. —Señorita Selene, qué gusto verla de nuevo, ¿cómo está? —preguntó Dolores con emoción al verla. —Hola, Dolores, ya mucho mejor, gracias —. Todos en la oficina creían que Selene había estado enferma y por eso se había ausentado tantos días de la empresa. —Qué bueno, señorita, la hemos extrañado mucho, ¿vemos pendientes?— inquirió Dolore

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