Luchando por levantar sus párpados, Dylan giró sobre su costado en la cama y gimió bajito, con sus músculos estremeciéndose ante el roce de su pijama y el resto de la ropa en su sensible cuerpo. Era extraño... Su cabeza se sentía algo abrumada e inexplicablemente, a pesar de que sabía que el clima no era el mejor en ese lugar, sentía un extraño calor ardiente chispeando en su interior, como si estuviera ardiendo a un fuego lento. Girando sobre su espalda, un pequeño ruidito escapó entre sus labios, y aunque en cualquier otro momento se habría muerto de la vergüenza por soltar dicho sonido tan vergonzoso, en ese momento no podía darle la misma importancia. Su mente estaba llena de pensamientos extraños en los que no podía pensar correctamente, pero si había algo que sabía, era que querí

