Narra Gabrielle: No sabíamos con exactitud a que se refería. Nombraba a Damalis, y como ese ser nunca llegó a existir, era obvio que de alguna forma era para Jane. Nadie terminaba de atar cabos ya que Lucifer había demostrado cuál era su inclinación en la guerra, pero también la devoción extraña que sentía por Jane. El bebé de Jane crecía con gran rapidez ya que se supone que tenía alrededor de un mes de gestación humana, pero el estómago de Jane ya comenzaba a abultarse, casi como si la criatura le provocara urgencia salir. Además que la salud de mi amiga era horrible y vivía más en el baño vomitando más que recostada en su cama. —Avanza muy rápido. —Llegó Felicia a mi lado con su cabello rosa muy esponjado. —Y la está debilitando mucho, —susurré para que sólo ella me escuchara mientr

