Narra Romina —Sería menos incómodo si dijeras algo —sugirió Emmet cuando el silencio se prolongó demasiado. Estaba equivocado. No había nada que pudiera hacer que esto fuera menos extraño. Seguí mirándolo boquiabierto porque, ¿qué podía decir?—.Di algo , Romina —exigió. —Bien. ¿Estás pasando por una crisis de la mediana edad? Era eso o se había vuelto loco. –Tengo treinta y cuatro años. —¿Estás pasando por una crisis de la mediana edad temprana ? La mirada fulminante que me dirigió habría causado diversión si no estuviera sumido en la confusión por su extraña petición y genuinamente preocupado por su salud mental. –Mira, Romina, sé que suena un poco loco. —Suena muy loco, Emmet. —Puedo explicarlo... —miró al cielo—. Supongo que puedo confiar en ti, ya que estás acostumbrada a gua

