Narra Alejandro —Tenemos que acelerar las cosas, Janine. —¿Cuánto cuesta? —Necesito que todo esté listo para el próximo mes. La mujer descruzó las piernas y se sentó en su silla. —¿ El mes que viene ? Señor Torres, eso es imposible. —Con la cantidad de dinero que te pago, deberías poder organizar todo en la maldita luna para mañana, Janine. Ella resopló y me miró con el ceño fruncido en señal de desaprobación mientras escribía algo en su teléfono. —Veré qué puedo hacer. Soy buena, pero no hago milagros. —Creo en ti—sonreí. Janine y yo nos conocíamos desde hace mucho tiempo. Llevaba años planeando la mayoría de nuestros eventos importantes. —Necesito que todo sea perfecto— le recordé. —¿Alguna vez decepciono?– preguntó ella lentamente, relajándose en su silla. —No. No te preoc

