Narra Alejandro Bianca y yo tenemos una química s****l increíble. ¿Quién lo hubiera dicho? Habían pasado días y ese pensamiento seguía presente en mi mente. No había podido concentrarme en gran cosa desde que casi me acuesto con ella en aquella limusina. Incluso había empezado a soñar con ello, reviviendo cada beso, cada caricia, cada uno de sus suspiros y gemidos. Tuve un problema serio. Tal vez si hubiéramos hablado de las cosas esa noche como ella quería, mis emociones estarían más tranquilas. Nunca se me había dado bien hablar de mis sentimientos. Los Torres enterrábamos nuestras emociones. Además, ya no había nada que hablar. Apenas me había visto en días y estaba seguro de que era a propósito. No podía evitarme por mucho tiempo. Teníamos previsto pasar un día con los Mendoza en

