Narra Romina Me quedé mirando a Emmet boquiabierta un rato porque no sabía cómo responder. Mi cerebro no estaba programado para aceptar cumplidos de él. Simplemente me dio un ...Un cumplido... ¿verdad? Parecía que veía potencial en mí... Quizás le estaba dando demasiadas vueltas. El hombre no había hecho más que señalar mis fracasos desde que lo conocí. –¿Fue una broma?—entrecerré los ojos con sospecha. Sus cejas se fruncieron, formando ese ceño que conocía bien. Ninguna respuesta verbal. Yo también estaba acostumbrada a eso. Había aprendido que Emmet se callaba las respuestas verbales cuando estaba molesto, como si necesitara tiempo para armarse de paciencia. Me inquietaba un poco que estuviera conociendo...Él mejoró. Nunca pensé que eso pasaría ya que él normalmente era tan reservado

