Mayo de 1994. -¿Esto es lo que planeaste? –Dice Luna sin poder dormir una madrugada de otoño, hacía frío, y los dos nos encontrábamos tapados con la única frazada que ahora mismo parecía unirnos. –Para tu vida... –Agregó. -¿Estar juntos? –Digo expectante. -Sí, vivir juntos, estar juntos. Ya sabes, pasar la línea. –Se voltea a verme. -No, no lo he planeado. –digo. –Nada en mi vida lo planeé. Pero esto es lo mejor que me pudo haber pasado. Estoy feliz de esto. Esbozo una sonrisa como quien no quería más preguntas. La beso, y puedo sentir que ella ni siquiera quería que la besara. E iba más allá de saberlo, si no de sentir como me daba aquél beso, un beso frío y desganado. Como si el toque de mis labios le supusiera un relato que no quisiera contar. Como si le fuera un esfuerzo, o un en

