Capitulo 1: conociendo al hombre de mis sueños
Isabella aun recuerda a ese hombre, de ojos verdes intensos, de unos labios carnosos increíbles y un cuerpo tonificado, qué ella recorrió con sus manos.
Han pasado 6 años desde la primera vez que lo vio.
Isabella y elisa, su hermana mayor, solo por dos años, habían salido a divertirse en la noche de su ciudad, festejando qué isa, como le dicen sus allegados, había terminado sus estudios de marketing digital y estaba muy feliz porque había conseguído trabajo en una de las empresas más importantes del país.
La noche estaba increíble, hacia mucho calor por lo que las muchachas tomaban mucho alcohol, isabella, qué era una chica algo ingenua y vergonzosa, con el alcohol se dehinbia por completo, por lo que estaba festejando, bailando, con su grupo de amigos.
En un momento de la noche isa decidio ir al baño de mujeres, pero en el camino es interceptada por dos jóvenes que comenzaron a molestarla. Jóvenes que ella conocía muy bien, eran chicos de su barrio, qué siempre la habían molestado.
-hola querida isabella, no pensamos encontrarte por aquí - le dijo tomas, uno de los chicos, tambaleándose de lo borracho qué estaba.
-estas increíblemente hermosa isa-joaquín, el otro joven intenta acercarse a ella, pero ella se hace para atrás intentando huir.
-no huyas isa, podemos pasarla muy bien los tres juntos que te parece... Además tu tienes mucha experiencia en eso... - tomas la toma fuertemente del brazo.
-tomas, me estas haciendo daño, déjenme en paz - pero nadie podía escucharla, no había mucha gente a su alrededor.
-isa solamente queremos pasarla bien contigo nada más... Porque te resistes, o lo que quieres dinero, como en los viejos tiempos - isabella comenzo a forcejear con tomas y logro soltar su brazo, pero este le pego una cachetada, cortándole el labio, qué comenzó a sangrar. Isabella cayo al suelo, llevándose su mano a la boca, asustandose cuando vio su mano llena de sangre, pero joaquín no le dio tiempo, porque este la tomo del brazo con fuerza y la levanto del suelo violentamente.
-porque te resistes isa, no queremos hacerte daño, pero no nos dejas otra alternativa - los jóvenes están muy borrachos, pensó isabella, iba a hacer lo imposible para poder deshacerme de el. Ella estaba aterrada, llorando desconsoladamente, pidiéndole por favor que no la lastimen.
-tomas, joaquín, si me dejan ir me olvidaré de esto, por favor no me hagan daño - le imploraba isabella, sin lograr nada, solo que los muchachos se enfurecieran más.
-isabella porque te resistes? Si no queremos hacerte daño, solo pasar una noche increíble los tres.
-pero yo no quiero acostarme con ustedes, no entienden-grito isa desesperada.
-tendrás que hacerlo isa, no queremos obligarte, pero no nos dejas otra - Joaquín, el menos borracho de los dos, la tomo con fuerza del brazo, y arranco parte de su vestido, dejándola semidesnuda, arrojándola al suelo para ponerse encima de ella y comenzó a tocarla por todo el cuerpo, Isabella lloraba desconsoladamente, pero no tenía la fuerza suficiente para forcejear con ellos, ya estaba demasiado lastimada, le dolía el cuerpo, apenas podía moverse-ay isabela tienes un cuerpo increíble, lástima que por este cuerpo han pasado tantos hombres... - todos en el barrio sabían que ella y su hermana habían sido prostitutas en el pasado , era la única manera que tenían de salir adelante, pero a la joven no le importaba, había sido la forma que habían encontrado para huir de la pobreza y la violencia qué vivían en su hogar.
Isabela resignada cerro los ojos, esperando lo peor, de verdad ya no tenía fuerzas para luchar con ellos, pero en ese momento sintio qué joaquín y tomas eran golpeados, arrojados al suelo.
-si no se largan de aquí, juro que los mataré - los muchachos salen corriendo, siempre habían sido unos cobardes, solo habían aprovechado el momento porque no había nadie alrededor. Isabella nunca más podría olvidarse de la voz de la persona que la había salvado esa noche, quedaría grabada en su mente por el resto de su vida - estas bien? - dijo el hombre que sigilosamente se acercó a ella para no asustarla, isabela intento escapar pero el la tranquilizo - tranquila no te haré daño niña, solo estoy aquí para ayudarte, ven - el hombre misterioso le dio la mano para que se levantara del suelo, pero isa apenas podía levantarse. - esta bien, tendré que llevarte en brazos-la tomo en brazos pero isa, con las pocas fuerzas qué le quedaban, comenzo a resistirse - tranquila niña, confía en mi, no te haré daño, solo quiero ponerte a salvo - isa sintio mucha calidez en esa voz y se relajo en sus brazos, iba a confiar en ese hombre, aunque también iba a ser un error.
Isabela cerro sus ojos. Por alguna razón sentía que podía confiar en esa persona y se dejo llevar. En un momento sintio qué era acostada en un asiento muy cómodo y poco a poco abrió los ojos. Estaba acostada, con la cabeza apoyada sobre las piernas de ese hombre, en un auto muy lujoso, parecido a una limusina, solo pudo escuchar - henry llévame a casa - antes de quedar profundamente dormida, entre la cantidad de alcohol qué había tomado, y todo lo sucedido, se quedó sin fuerzas, cerrando sus ojos profundamente.
Cuando comenzó a abrir los ojos lentamente, molesta por la luz del sol que entraba por la ventana, se llevó una gran sorpresa, no podía creer donde estaba, la habitación en la que durmió toda la noche era más grande que su pequeño departamento, qué compartía con su hermana mayor, ambas habían quedado huérfanas hacía unos años así que vivían juntas, eran muy buenas compañeras. Pero algo dentro de ella le hizo pensar que ya había estado en ese lugar.
Oh dios Elisa, debía estar muy preocupada por ella, busco el celular entre sus ropas, pero se dio cuenta que la ropa que tenía la noche anterior ya no estaba y menos su celular, al contrario, tenía puesto un camisón, algo sexy, Dios qué sucedió, qué hacía en esa casa, porque estaba con ropa distinta. Pero todas sus dudas y preguntas encontraron su respuesta, cuando la puerta de la habitación se abrió y entro un hombre increíblemente apuesto con una bandeja en sus manos, seguro le traía el desayuno, estaba muerta de hambre… ¿Pero si este hombre solo quería drogarla y venderla? Que confianzuda había sido al dejarse ayudar por una persona desconocida... Aunque su semblante era dulce, y con una sonrisa en el rostro saluda a isa
-buenos días, Isabella, como te sientes hoy? - Isabella pensaba quien era este hombre... Y como sin duda las apariencias engañan, en algo turbio debía andar porque si no jamás sabría su nombre. Aunque por alguna razón sentía que ya había visto a ese hombre, quizás en otra vida... Nunca se había vinculado a hombres tan poderosos.
— como... Como sabe mi nombre — pregunta isa algo nerviosa.
-querida Isabella chiaraviglio no te preocupes estas a salvo en mi casa, conmigo, y respondiendo a tu pregunta lo supe porque tenías tu documento de identidad en la ropa.
-mi ropa... Donde está mi ropa... Quien me cambio… Fuiste tú. - aless, como le decían sus allegados comenzo a reírse, llamando la atención de su invitada, la invitada más hermosa que había tenido en esta casa.
-no te preocupes Isabella, le dije a las muchachas de servicio que sacaran tu ropa, qué estaba toda rota, y te pusieran algo más cómodo para dormir, estabas muy borracha y con lo que había pasado me imagine que dormirías mucho tiempo.
-mi hermana... Yo fui con mi hermana a la fiesta... Necesito mi celular, necesito avisarle que estoy bien.
-tranquila isabela, tu hermana es Elisa verdad? - pregunto aless, igual sabia la respuesta.
-si ella es mi hermana, ella está bien? - pregunto isa preocupada.
-isabela no te preocupes, tu hermana está bien, ya está en su departamento, llamo por teléfono a tu celular y yo le respondí, le dije que se quedara tranquila que tú estabas bien.
-es muy extraño qué Elisa se quede tan tranquila... Que un hombre desconocido me lleve a su casa.
-quizás no soy tan desconocido como piensas...
-a que te refieres. - pregunta isa sorprendida.
-olvídalo isa, en un rato tu hermana vendrá por ti, así puedes irte tranquila a tu casa.
-señor... Le agradezco mucho lo que ha hecho por mí... Pero aún no sé su nombre. - pregunta isa muy curiosa, jamás había visto a un hombre increíblemente hermoso, dueño de la sonrisa más dulce que había conocido en su vida, no cualquier persona se paraba a mitad de la nada a salvar a una mujer en problemas y él lo hizo, isa penso que jamás podrá sacarse de la cabeza esa voz, esos ojos increíblemente verdes qué la estában mirando en este momento.
-no te preocupes Isabella, tú solo llámame Alessandro - en ese momento isa se dio cuenta de que a pesar de hablar en castellano, ese hombre tenia acento italiano.
-eres italiano verdad? - pregunta isa.
-así es mi pequeña curiosa, estaré unos días en esta ciudad por unos asuntos y luego me volveré a Italia - en ese momento una voz sumamente chillona entra en la habitación y corre hacia la cama a abrazar a Isabella.
-mi isa qué bueno que estás bien… No sabes lo que me asuste, lo juro, pensé que estos estúpidos te habían lastimado, pero no te preocupes este señor que te salvo hizo qué sus hombres los siguieran y están tras las rejas.
-de verdad Elisa? Tomas y Joaquín no volverán a molestarme?
-no volverán hacerlo nunca más hermanita, lástima que nos arruinaron el festejo.
-que festejo? - pregunta aless sorprendido.
-isa acaba de recibirse de marketing digital y ha conseguido un muy buen trabajo-dice Elisa-pero no te preocupes ahora con esos hombres tras las rejas podremos salir a festejar tranquilas.
-traten de no tomar mucho alcohol-dice aless metiéndose en la conversación, haciendo sonrojar a isa.
-es que isa, si no toma, no puede disfrutar, no logra desinhibirse, es muy vergonzosa.
-mira vos... Sin dudas las apariencias engañan... Isabella puedes irte a casa si así lo deseas, tus heridas están curadas, solo debes tomar analgésicos - dijo aless dándole unas pastillas que isa las tomo con sus manos, en ese momento sus manos rosaron por unos segundos y ella sintió electricidad en todo su cuerpo, ¿qué era eso? Porque estaba sintiendo eso por un extraño. O no era realmente un extraño? Porque tenia esa sensación de que ya habia visto a ese hombre?
-gracias, señor... Alessandro por su ayuda - le agradeció isa, sin su ayuda no sabría que podrían haberle hecho esos malditos, qué por suerte estaban tras las rejas.
-fue un gusto pequeña isabela, solamente ten cuidado la próxima vez, no estaré siempre para protegerte - dijo aless tomándola de la mano y se la llevo a su boca, en un beso de cortesía qué la dejo completamente muda. Siempre? Penso isa para sus adentros...