Luego de la pelea que había tenido por mi ataque de rabia, me encontraba sentado en el sillón de mi oficina, tomando vodka junto con Alex y Andrew. Tenía un montón de heridas en los brazos y ni hablar de mi camisa rasgada y manchada con sangre. La verdad es que era un desastre, pero en este momento solo me interesaba tomar hasta perder la conciencia y caer en la oscuridad, como fue mi vida siempre. –Neels, escuché que habrá subasta de blancas –me dice Andrew. Me mira con una pequeña sonrisa en sus labios antes de tomar de su vodka. –Andrew, creo que Neels no se encuentra muy bien como para ir a esa subasta –comenta Alex, regañándolo. –Dime la fecha –digo sin mucho interés, tomando lo que me resta del vodka. –Será dentro de tres días. Escuché que hay mujeres bellísimas –responde m

