Atrás de Lautaro hago lo que me dice, la verdad que es un trabajo super difícil, y muy agotador, pero cuando le agarre la mano va a resultarme mas fácil, en esta semana que estoy aca como un peón más, voy aprendiendo muchísimo, sé que me falta pero lo básico como la alimentación, la higiene, los cuidados de los caballos, como tratar a los trabajadores, porque son hombres feroces, que hasta son toscos por el tema de las condiciones del trabajo, se trabaja a la intemperie, sin reparo de nada mas que el animal, no saben lo que es cuidado ni suavidad, son brutos y trabajan a lo bruto.
—Bien, vamos a volver... —me saco el sombrero tirandome aire donde hace mucho calor.
—Uufff, quiero un baño con agua fría urgente.
—Siii, que lindoooo, y unos buenos mates.
—Tu tienes con quien compartir... —me pidió por favor que no lo trate de usted y costó.
—Si, la valoro mucho a mi amor, es todo lo que esta bien.
—Espero encontrar lo que tienes... —volvemos caminando con mas calma que los hombres.
—Hablé con Eleuterio para que te ayude estos días, me voy a la ciudad a ver a mi hija mas grande, a que Dudu rinda y que Ñawi se anote en la universidad, no voy a estar por dos semanas.
—Bien, espero hacerlo bien, ya el otro mes tengo que comenzar a encargarme de mis cosas.
—Igual, cuando tengas la duda que se presente me dices y listo.
—La verdad que eres muy amable Lautaro, ayudándome de esta manera lo agradezco mucho.
—La vida es un camino no una competencia, mientras no me traiciones voy a ayudarte en todo lo que pueda.
—La verdad Lautaro, no sé qué hacer con mi vida, quiero animales y no sé qué hacer con ellos.
—Te consigo algún comprador asi tienes con que comenzar y vas a pensar claramente. —llegamos a la casa donde dejamos a los caballos en el corral para que se calmen y nos lavamos las manos.
—PAPAAAAA.
—EEEUUUU. —viene una de las nenas corriendo y el nene atrás, cuando llega donde su papá salta asi la alza—. Uuujjj Tün zungu Ñuke. (Tranquila hija).
—Weñagkütueyu chaw. (Te extrañé papá)
—Mmmjjj, —le da un beso y no entiendo nada, sé que hablan otra lengua pero no logro entender nada—. ¿Eymi kay?. (¿Cómo estás?)
—May kümelen. (Estoy bien).
—CHAW. —el nene viene corriendo dándole un abrazo que lo llega a mover de lugar—. Mary mary wenul. —(Hola amigo), los miro uno al otro y Lautaro se rie.
—No nos entiende hijo.
—Me olvido, disculpa, —me estira la mano que se la recibo porque es el varón mas grande que tiene y se considera hombre—. ¿Cómo estas amigo?.
—Estoy muy bien amiguito.
—No soy un niño, mi ceremonia fue antes porque vieron que soy fuerte, —saca un cuchillo de la faja enseñándome—. Tengo mi cuchillo, soy un hombre.
—No entiendo nada, si algún día me explicas encantado.
—LAUTAROOOO.
—Bueno, me voy porque la enana se me retoba y es mas dura para amansarla que no sé qué hacer.
—Mamá dice, no me toques, estoy enojada... —la miro a la nena sonriendo—. Ve con tus caballos mejor, y papá se pone triste porque mamá no deja que dé besos.
—Eh bueno Lane, eso no lo cuentes amor.
—Bueno, perdón. —lo agarra de la cara dándole un beso—. ¿Me perdonas?.
—Obvio que si, todo te perdono mi niña amada. —me da nostalgia porque extraño mucho a mis hijos.
—Bien, los dejo gente, asi van a comer y se preparan, termino con el establo y me voy Lautaro.
—Dale, descansa que vienen días duros, cuando vuelva vamos a llevar el ganado a tierras altas.
—Bien, nos vemos. —voy al establo escuchándolos hablar, entro con la silla mía porque Lautaro la dejó a un lado del corral, la cuelgo y voy a ver un caballo que trajeron y que tienen que amansarlo, me paro en el borde viéndolo correr sin parar.
—Ten cuidado...
—¿Eh?. —me giro viendo a la hija de Lautaro venir.
—Que tengas cuidado, esta enojadísimo y es muy peligroso. —veo como se pone guantes y agarra una soga—. Llega a encarar para aca y se le ocurre saltar agáchate.
—¿Qué vas a hacer?.
—Es mi trabajo calmarlo... —se trepa para cruzar—. Me pagan bien y me gusta.
—Estas loca, ¿Cómo vas a entrar ahi nena?.
—Entré... —del otro lado de la baranda me sonríe—. Mira y aprende.
—No voy a ver esto.
—Si le tienes miedo a los caballos no debiste elegir este trabajo.
—No les tengo miedo, les tengo respeto y a ese... —apunto al caballo que esta del otro lado como esperándola—. A ese le tengo un poco mas que miedo.
—Cruza y te enseño.
—Ni loco, muéstrame que tienes y cuando te necesite te llamo.
—Bien, te enseño asi tengo trabajo.
—Bueno, muéstrame qué tienes. —me apoyo en la baranda viéndola.
—Hola... —me giro viendo a un chico—. ¿Se te perdió algo?.
—No, ¿por?. —me paro derecho riendo por dentro porque sé a qué se refiere.
—Entonces vete.
—Lancuyen basta.
—Me voy, otro día me enseñas.
—Si.
—Nos vemos...
Salgo de la casa de Lautaro viendo la hora, mis hijos ya están por salir de la escuela y los llamo por video llamada para verlos y charlar, hablamos como cinco veces al día, los llamo o me llaman, todo con el teléfono de su mamá porque yo, no la dejo tener, y no doy mas para que vengan conmigo.
—Holiiiisss.
—Papi aprobeeeee.
—Noooo hija, que bueno.
—Con siete aprobó Ramiro.
—Pero aprobó... —Fiore da vuelta los ojos porque su mamá quiso decir que raspando—. Aprobaste con lo justo Fiorela pero a meterle, sino en las vacaciones te la vas a pasar estudiando para aprobar.
—Es lo que le digo, porque piensa que se lo digo de pesada no mas.
—Ya hablamos de que tienes que hacerle caso a mamá Fiore.
—Le hago caso, pero era evaluación de física y estaba difícil.
—Pero aprobaste, esta genial eso hija, perdón que te interrumpa, ¿tu hermano?.
—Aca papi.
—Hola hijo, ¿Cómo estás?. —Gio aparece en la imagen donde se inclina y su hermana lo filma.
—Bien, cansado y quiero ir a verte papi, ¿Por qué te fuiste?.
—Ya hablamos de eso y cuando vengan lo volvemos a hablar y te explico todo hijo.
—Pero cuando estabas con nosotros estábamos bien papi, no entiendo.
—Bueno... —miro a todos lados pensando en qué decirle—. ¿Entiendes que con mamá no sentíamos amor entre nosotros?.
—¿Pero no nos amas mas?.
—Siii, yo los amo mas que mi vida hijo, pero con mamá no nos amábamos mas, mamá se enamoró de otra persona, les explicamos que enamorarse es de personas grandes, como mamá y yo, y no sentimos mas eso, pero por ustedes sentimos amor, nunca voy a dejar de sentir amor.
—Entonces es diferente. —le asiento a Fiore.
—Si, es diferente, el amor dura toda la vida, el enamoramiento se puede ir que es lo que pasó con mamá, ¿entienden?.
—Pero yo no quiero que mamá se enamore de otro papá.
—Noooo hijoooo. —la escucho a Fernanda enseguida, antes de que intervenga y fue el trato, en la casa de mis hijos no quiero a nadie, tu metes a alguien me los traigo—. Tu papá es tu papá, nadie mas es tu papá y mi novio o si tengo otro novio lo mismo, solo su papá los manda, los reta y los castiga, nadie mas, y siempre le cuentan todo a su papá.
—¿Entendieron?.
—Si papi, tenia miedo.
—Bueno, si quieres que hablemos solos de lo que tengas miedo me dices y te aclaro todo hijo, pero solo yo soy su papá y como dijo mamá, nadie los va a retar ni ser su papá, y cuando tengan miedo o duda me dicen enseguida.
—¿Cómo te decimos si no me dejan tener celular?.
—Fiore no busques.
—Cuando vaya hablo con mamá.
—Yo ya dije que no Ramiro, y voy a seguir diciendo que no.
—Lo tenemos que hablar Fernanda, las cosas cambiaron ahora.
—¿Cuándo vienes papi?.
—Mañana salgo para allá a buscarlos, me quedo tres días porque tengo que hacer unos tramites y vamos a comprar ropa asi se traen.
—¿Hace frio papi?. —doblo por la calle asi salgo de las tierras de Lautaro y subo a la calle principal.
—Ahora no, hace bastante calor asi que vamos a traer unos aires acondicionado porque la casa un horno... —me da risa como hacen caras, veo que llegan a la casa de Fernanda y se bajan con sus mochilas—. Después a la noche refresca bastante.
—Te vas a llevar jarabe Ramiro, porque se van a enfermar.
—Si, hazme una lista por favor, ando con un montón de cosas en la cabeza y no voy a traer nada.
—Si, te hago una lista de todo lo que debes llevar de medicación... Bueno, despídanse de papá un ratito asi se cambian y comemos.
—Bueno papi, te llamamos mas ratito.
—Si, espero el llamado hija, no me dejen esperando.
—No no, te llamo.
—Bien, coman rico, Gio, no hagas renegar a mamá y come las verduras y duerman la siesta, los amo.
—Te amamos papi... —paro afuera del mini mercado apoyando la frente en el volante, bajo antes de comenzar a llorar porque no paro mas, nunca crei que iba a tener que separarme de mis hijos pero no podía mas.
—Buenas tardes.
—Buenas tardes, ¿Cómo está señor?.
—Bien, gracias... —hay un muchachito y una chica sentada con el celular—. Voy a mirar a ver que llevo.
—Vecino, si usted nos quiere encargar algo que consumía en la ciudad nos dice y lo traemos.
—¿De verdad?. —me acerco a él sonriendo.
—Si, le traemos lo que quiera y no encuentre.
—Uuuhh, una lista voy a hacerte, ¿Cuándo encargarías?.
—El lunes hacemos el pedido.
—Bien, como principal me gustaría mucho chizitos pero los del tigre en la imagen, papitas de tubo y me gustaría mucho una marca de yerba en especifico que no la vi ni en el otro pueblo.
—Bueno, te anoto y deme tu numero asi te llamo cuando llegue el pedido.
—Dale. —le digo lo que se me ocurre ahora, en el viaje voy a comprar muchas cosas y en cantidad para traerme, pero igual, una lista voy a hacerle—. ¿Puedo preguntarte algo?.
—Dígame.
—Es de chusma pero me da intriga, ¿la familia Melillan cuántos son?. —los dos se rien con ganas.
—Son muchísimos... —me giro viendo a una chica con una nena de la mano—. ¿Eres el que compró al lado de mi propiedad?.
—Eehhh, ¿Quién eres?.
—Soy Sofia, la pareja de Ankatu Melillan, hijo de Daniel Melillan.
—Hola, soy Alo Meillan.
—Mmmm, ¿Arlo?.
—Si, Alo.
—Yo soy Ramiro Obreque... —estiro la mano dándole a la nena—. Soy su vecino y tengo un hijo que puede jugar contigo.
—Siii, avisa.
—Y volviendo al tema, son muchos los Melillan, a donde vayas te vas a encontrar uno.
—¿No es esto como un pueblo tipo secta?. —todos se rien pero los miro con intriga—. ¿Cómo esos que son todos alegres y emocionante hasta que comienzas a saber cosas?.
—En realidad son expertos en tener hijos varones, entonces su apellido esta por todos lados, pero hay muchas familias en este pueblo, cuando se haga una ramada o una festividad que la organizan los Melillan... —sonrío porque se rien de nuevo—. vas a ver que hay mas gente en este pueblo de lo que se ve, y hay familias mas grandes que la nuestra.
—Voy a esperar a... —la veo entrar con el chico que se había puesto celoso.
—Otros Melillan.
—¿Qué pasa Sofi?.
—Que el vecino nos preguntaba cuántos somos en la familia.
—Tenia la duda...
—Bueno, yo soy hija de Lautaro, él es Lancuyen, es hijo de mi tio de Federico el comisario... Él es Nahuel, hijo de mi tio Leo y ella es nuera de mi tio Daniel, y ella... —la apunta a la chica—. No es Melillan, pero es prima de Nahuel, y prima de todos.
—Si, porque es hija de la tia Sabri.
—Bueno, ya voy a ir conociéndolos a todos y saber los parentescos... —señalo la chica con los demás—. Permiso chicos, vengo a buscar unas cosas.
—¿Asi que vas a vivir en este pueblo?.
—Eemm si, estoy terminando de instalarme, —camino por el pasillo para ver qué tienen y llevarme.
—Mi tio dijo que viajas y que necesitas que cuiden tus tierras.
—Si, viajo a buscar a mis hijos, voy a estar al menos una semana afuera, —meto unos fideos al canasto asi me hago con queso y crema, lo único que sé hacer por ahora—. ¿Conoces a alguien de confianza que me cuide la casa y los caballos?.
—Puedo cuidarte tu casa.
—Buenísimo, ve a verme asi arreglamos el pago.
—Dale, mañana a la mañana voy asi hablamos.
—Bien, gracias...
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