Ramiro
Llego a la casa de Fernanda sonriendo porque es la casa que eligieron mis hijos para vivir a pesar de que la casa, el auto y dinero fue el acuerdo de divorcio, todo para que la custodia sea compartida y que por escrito no va a sacar a mis hijos del pais sin mi consentimiento, y le dejé claro, tu haces algo a escondidas mías y se termina el tipo pasivo y comprensivo, porque cuando la encontré con uno de los trabajadores de la chacra me saqué de mi eje, no volví a ser el tipo calmado que intentaba resolver, estaba dispuesto a sacarle a mis hijos y lo intenté, estuvimos a nada de que firme la custodia total para mi, pero me suplicó de rodillas que no lo haga como ese mismo día que se puso de rodillas diciendo que la perdone, pero no me movió un pelo, lo hice por mis hijos, solo por ellos. Bajo sonriendo porque Fiore sale corriendo, abro los brazos y se me cuelga, la aprieto dando vueltas.
—Holaaaaa hija.
—Te extrañé papi. —Gio viene corriendo y me envuelve como puede porque Fiore me tiene envuelto con brazos y piernas.
—Hola hijooooo. —le doy un beso en la cabeza sonriendo—. Aaaajjjj.
—Ramiro.
—Si, espera un poco. —como puedo voy al borde de la calle donde me siento y Gio se sube mas encima—. ¿Me dejan verlos?.
—Si.
—No llores Fiorella.
—Es que no quiero que vivas en otro lado.
—Lo entiendo, pero mírame, salí en la mañana temprano y ya estoy aca, tres horas no mas, voy a venir todas las semanas y van a ir conmigo como si no viviera lejos.
—¿De verdad queda tan cerca?.
—Si, pasado mañana nos vamos para allá y van a calcular el tiempo.
—¿Me dejas usar el celular entonces?.
—Si, y decidí que vas a tener celular Fiorella.
—¿Y yo?.
—También.
—SIIIII.
—Vamos, vayan por sus cosas que hablo con mamá de esto.
—Si. —entran corriendo a la casa y yo camino hacia Fernanda que me espera cruzada de brazos.
—¿Escuché bien?.
—Les voy a ir a comprar, porque estoy lejos y los quiero llamar y que me llamen cuando quieran y no molestarte.
—No es molestarme, quiero saber que hablan contigo.
—¿Crees que voy a ponerlos en tu contra?.
—Fiore tiene doce años.
—Y es mi hija... ¿Qué crees que voy a hablar con ella?.
—Listo papá.
—Vengan... —lo envuelvo por los hombros a Gio—. Ya hablamos con mamá lo de tener celular y dijo que esta de acuerdo.
—Gracias mami.
—Pero esperen. —Fernanda mueve las manos calmándolos de la emoción que tienen—. Con papá vamos a poder pedírselos cuando queramos para ver qué tienen y con quién hablan.
—Eso es invadir la privacidad.
—Si, cuando tengas dieciocho no doce años, no te hagas la loca.
—Eso, como dice papá, son dos niños que vamos a ver qué juegos tienen, con quienes hablan, desde ya Fiorella, vas a poder tener una cuenta de Ig pero en privado y si te decimos que borres una foto la borras.
—Si mami, ¿de quién podemos tener el numero?.
—Mio, de mamá, de los abuelos y tíos, y de alguna amiguita de la escuela pero nos dicen y mamá le consulta a sus mamás.
—Buenísimo, pregúntale a la mamá de Rocío y de Cata.
—Y a mi la mamá de Simón, de Joaquín y de Matias.
—Bien, cuando ya papá me mande sus números les escribo a esas mamás.
—Vamos papi asi compramos.
—Vamos che que me arrancan la piel.
—Espera. —Fernanda va al pórtico y trae una carpeta—. Los documentos con los actas, el carnet de vacuna y de obra social.
—Buenísimo, vamos entonces. —sube Gio adelante y Fiore atrás enojada donde le ganó—. Vamos a desayunar y ahi vamos a comprar, o vamos a comprar y ahi vamos a desayunar.
—Encima preguntas papá, dale...
—Quería probarlos, vamos a comprar. —salgo hacia el centro de la ciudad dándole el celular a Gio—. Pon música.
—Papi, va a venir una cantante que me gusta en unos meses y quiero ir.
—Bueno, cuando vayamos casa buscamos si las entradas están disponibles, ¿O cuándo las ponen disponible?.
—Ya están a la venta pa, por eso te dice.
—Le dije a mamá y me dijo que le pregunte a papá si me deja.
—Después le preguntas a mamá si quiere ir asi saco las entradas para los cuatro.
—Si, porque quiere ir.
—Bueno, le dices y buscamos donde hay entradas. —llegamos a una casa de celular grande y tienen teléfonos de todo tipo, aunque sea que van a elegir los mas modernos, entramos de la mano con Fiore—. ¿Tienes idea de cuál quieres?.
—Obvio que si, soñé con esto todos los días.
—Que fantasma.
—De verdaaaaad.
—Bueno, vamos a ver si hay del que quieres, y seguro que Gio también va a querer el mismo que el que elijas.
—Buenos días.
—Buenas, bien... Ellos eligen.
—Hola, ¿puedo ver hasta que lo encuentre?.
—Si claro.
.............................
En casa doy vuelta las hamburguesas viendo unos papeles y escuchando como van hablando con sus amigos y primos de que tienen teléfono, yo en lo personal lo quiero asi para no tener que escucharla a Fernanda o andar ahi como suplicándole que me deje hablar con mis hijos, ahora se van conmigo un mes, y Fernanda va a ir en dos semanas cuatro días y se va dejándome a mis hijos de nuevo, tal como hago yo de venir los fines de semana a verlos, y no quiero que me llame para hablar con ellos, a parte, me la voy a pasar trabajando en el día y me quemo con la olla.
—Mierda. —los miro que ni enterados, en el sillón los dos con los teléfonos—. Pongan la mesa que ya esta.
—Ahi vamos.
—VAMOOOOOSSSS, NO ME HAGAN REPETIR LAS COSAS. —armo las hamburguesas con queso, tomate, lechuga y huevo frito, es una comida que les encanta—. Miren lo que es esto.
—Bieeennn, bien papaaaa.
—Que fantasma.
—Uh Fiorella, que aburrida que eres.
—No soy aburrida Gio, solo son hamburguesas.
—Bueno, ya que solo son hamburguesas vas a hacer cuando vayamos a casa.
—Estas es casa, no la otra. —asiento dejando la bandeja en la mesa y me siento.
—Ahora ya no es mas nuestra casa Fiorella.
—¿Porqué nooooo?, Tu te fuiste y nos dejaste, es tu culpa que no estemos mas juntos. —comienza a llorar y no la quiero mirar—. POR TU CULPA ESTAMOS CON MAMÁ SOLOS... PORQUE TE FUISTE Y NO QUIERAS ESTAR MAS CON NOSOTROS.
—No es asi FiorelLa, no es como piensas.
—¿ENTONCES CÓMO ES?. —se para secándose las lágrimas—. NO SABEMOS NADA, NOS TUVIMOS QUE IR A OTRA CASA Y NADIE NOS DICE PORQUÉ... SOLO QUE TE FUISTE. —me muerdo los labios sin decir nada, lo miro a Gio que llora sentado—. Solo querías irte lejos de nosotros.
—Si fuera asi no estaría aca... No vendría cada fin de semana a verlos si no me importaran.
—Irte lejos y dejarnos, sacarnos de nuestra casa se nota todo lo que te importamos.
—¿Eso dice tu mamá?, nunca hablas asi, nunca dices nada asi.
—NOOOO, MAMÁ NO DICE NADA, SON IGUALES LOS DOS, NINGUNO DICE NADAAAAA... ESTOY CANSADA DE QUE NOS IGNOREN, DE QUE...
—YA BASTAAAA. —se hace hacia atrás sorprendida, no les grito, jamás los golpee ni zamarree, y que le grite es nuevo—. Basta Fiorela por Dios... —se mueve toda al respirar—. Lo que pasó es cosa mía y de tu mamá, no de ustedes.
—Es de nosotros también.
—No lo es, porque no dejamos de ser sus papás si no estamos juntos, no importa si estamos o nos estamos, son nuestros hijos no importa lo que pase, por eso no les consultamos, porque son niños y lo que pasó es problema de nosotros.
—¿Engañaste a mamá?, ¿Por eso se separaron?.
—No, no la engañe.
—Lo hiciste.
—No lo hice Fiorella, no engañe jamás a tu mamá.
—¿Entonces fue ella?.
—No, no fue por nada de eso, fueron muchas cosas juntas, de muchos años.
—¿Qué fue entonces?. —se seca la cara con furia—. Necesitamos saber.
—No lo necesitan por ahora pero te digo. —se pone al lado de Gio que esta bien callado y llorando—. Las relaciones son en privado, cerrar la puerta de la habitación y ahi, es la pareja, porque cuando estaba abierta éramos padres y nos llevábamos bien, pero en privado no Fiorella, no nos llevamos bien hace unos años, y ustedes no tienen nada que ver, y te vuelvo a decir Fiorella, ustedes no tienen nada que ver, y tenia que irme... Debía irme a otro lado para poder pensar, para estar tranquilo porque no fue fácil irme de mi casa, tuve que hacer un bolso y dormir en un hotel, no fue fácil, y no es nada fácil tenerlos tan lejos.
—Entonces vuelve. —viene hacia mi tirandose encima mío—. No quiero que estés tan lejos papaaaaa.
—Ahora es feo hija. —la envuelvo con fuerza—. Nos vamos a acostumbrar, confía en mi, te va a gustar ir para allá y salir de aca. —se hace hacia atrás viéndome con tanto dolor que me duele mucho pero no puedo llorar como un bebé delante de ellos—. Ahora es feo Fiore, lo sé, pero cuando nos calmemos vas a ver que va a estar todo muy bueno, para tus dieciocho un aaauuutooo. —sonríe gustándole la idea—. Van a poder ir y volver sin drama y cuando quieran. —le doy un besito en la cara sonriendo—. Vamos a tomar esto mas calmados por favor, no nos volvamos locos.
—Si, perdón por gritarte.
—No pasa nada, pero que no pase mas, las cosas se hablan no se gritan.
—Entiendo. —voy con Gio alzándolo en brazos y lo lleno de besos.
—No llores mas hijo, ya arreglamos las cosas con Fiore.
—Lloro porque no quiero que vivas en otra casa papi.
—Entiendo, pero tienen que pensar en lo divertido que va a ser, dos habitaciones con diferentes decoraciones, diferentes amigos, va a estar bueno.
—Esta bien, probamos.
—Obvio que si, que probamos, si no funciona me vuelvo.
—¿Lo prometes?.
—Lo prometo.
—Bien... Vamos a comer.
Gio pone la gaseosa en la mesa y me siento suspirando, jamás crei que iba a reaccionar asi, que iba a ponerse histérica y decirme que los abandoné, tampoco voy a decir la verdad, del porque nos separamos realmente, porque el llevarnos mal con Fernanda era que nos llevábamos mas que mal, pero seguía, ahi, intentando casi que a la fuerza una relación para que no pase esto, de mis hijos yendo y viniendo de un lado a otro todo porque no sabemos convivir en paz, todo porque nos heríamos a propósito todo porque no nos soportábamos, y yo no podía ni rozarla en la cama, era dormir en el mismo lugar pero con una barrera invisible donde si uno tocaba al otro ardía Troya, entonces asi no son las cosas y tampoco pretendía que terminen asi, siendo el hazme reir de todos mis empleados y los familiares de ella.
.
.
Holis, llegamos a esta historia, quiero dejar claro que si hay un día el cual no puedo publicar no es falta de compromiso, tengo una vida y hay situaciones en las cuales no puedo publicar y no puedo, espero sepan entender.
Muchas gracias por todo el apoyo, lo aprecio muchísimo.
.
.