Ramiro.
Paro en un pueblo que hay a penas bajamos de la ruta asi pasamos a comprar algo para ir comiendo y tomando mates, Fiore viene adelante super contenta porque la dejé, Gio va atrás dormido en su silla, me compré una camioneta porque es lo que voy a necesitar en el campo, tenia una pero es de una sola cabina, no podía venir en esa con dos menores, menos con todo lo que traigo, me traje mas ropa, dos camas para mis hijos, con los colchones, un montón de ropa de cama para los tres y ropa para nosotros, y aun mas en alimentos, muchas verduras y frutas que va a pasar susto con los nenes en casa, mas que nada la fruta y los lácteos que desde pequeños le dieron duro a la fruta mas que nada, y lo que encargué espero llegue y tengo que encargar más.
—¿Porqué paramos?.
—Vamos a comprar algo asi ya tomamos mates.
—Ah buenísimo, ¿Y Gio?.
—Que quede durmiendo, entramos y salimos.
—Bueno. —bajo mi vidrio un poco asi corre aire y vamos al local que tiene parecido a un establo—. ¿Seguro que venden comida?.
—Están los carteles, y pasé de camino a buscarlos. —nos damos la mano de camino al lugar, pero la suelto al abrir la puerta asi pasa primero y sonrío porque esta con lentes de sol, de pequeña que le compramos porque le gusta usar.
—Espero tengan magdalenas, tengo ganas de comer eso.
—Busquemos. —me agarra la mano tirando.
—Ahi hay papi.
—¿Dónde?. —me lleva a un estante que esta lleno de galletitas—. Están re locos, mira esos precios...
—¿Es caro?.
—Carísimo. —agarramos tres paquetes de casa sabor y agarro unas obleas que las tienen tres veces mas caro que donde estoy viviendo o la ciudad—. Bueno, llevemos igual, elige.
—Quiero esto... Esto, esto a Gio y esto... Sigamos viendo.
—Hola. —me giro un poco asustado donde me pusieron la mano en el hombro de golpe, es Lautaro—. Te vi a penas entraste.
—Uy, yo no te vi. —nos damos la mano sonriendo, esta con su niño mas pequeño, aunque me doy cuenta que su mujer tiene una leve pancita—. ¿Cómo estás Keren?.
—Bien gracias.
—¿Otro hijo chicos?.
—Siii, estoy re contento. —se miran sonriendo y con complicidad.
—Los re felicito la verdad. —miro a mi lado cuando me agarran el brazo—. Les presento a mi princesa, Fiorella.
—Hola Fiorella.
—Hola, un gusto. —Fiore los saluda con un beso a los dos y le da la mano al bebé—. ¿Cómo te llamas?.
—Ilawe.
—Uh, que lindo nombre. —el nene sonríe y la envuelvo por los hombros.
—Tengo a mi hijo en el auto dormido, igual, no piensen mal, de aca lo veo. —los dos se rien con ganas.
—Buenas. —Duhan viene saludándonos con una sonrisa—. ¿Cómo estás?.
—Bien gracias, mi hija mayor Fiorella.
—Hola Fiorella, un gusto.
—Igual.
—Pa vamos, los chicos están en el auto.
—Aaahhh, por eso se reían.
—Están durmiendo y los vemos de aca... Ramiro, ¿van para el pueblo verdad?.
—Si, se quedan mas de un mes conmigo, si nos ponemos de acuerdo hasta que comiencen las clases.
—Buenísimo, si quieren pueden pasar las fiestas con nosotros. —la miro a Fiore que alza un hombro.
—Muchas gracias Lautaro, hablamos en casa y te aviso.
—Uuuhhh, la hija mayor es la de temer.
—Hombre que sabe, porque la segunda tambien.
—Y todas mejor dicho, bien, hablen y me dices.
—Dale, gracias, nos vemos mañana en el trabajo.
—¿Podré llevarlos asi conocen todo?.
—Obvio, asi van aprendiendo el oficio. —vamos a la caja todos a pagar—. Papá necesita ayuda.
—Lamentablemente soy una chica de ciudad, no va conmigo esto. —me rio con ganas porque es bien agrandada—. Yooo, vendo todo eso si piden mi opinión.
—Hijaaaaa. —Lautaro a carcajadas se rie.
—Yooo, no me ensucio las uñas ni loca. —pagamos todo y salimos juntos.
—Bueno gente, vamos.
—Crei que ibas a tardar mas Lautaro.
—Una semana al final nos fuimos, el novio de mi hija tenia que viajar y ella se iba con él, no íbamos a quedarnos al pedo ahi o hacer que no vaya.
—Ah bien, buenísimo entonces, asi me enseñas mas cosas.
—Mañana te visitamos asi vemos como tienes tu espacio y qué tienes que hacer.
—¿Se quedan a comer?.
—Si, obvio, —Keren los dice sonriendo—. ¿Qué tal unas pizzas?.
—Uuhh buenísimo Keren, que rico, dígame que compro asi tienen todo.
—Nosotros llevamos, no te preocupes.
—Me voy a sentir incómodo.
—Bebidas entonces.
—Llevemos de aca papi.
—Si, vamos a buscar.
—Nos vemos mañana entonces. —buscamos bebidas y nos vamos, los veo ir adelante pero vamos tranquilos con los mates.
—¿Qué te parecieron?.
—¿Los que van a ir mañana?.
—Si.
—Bueno, cuando dijo de hacer comida me gustó, ya que contigo puras milanesas y hamburguesas.
—Bueno, toma este tiempo para aprender a cocinar.
—¿Me quieres hacer una mujer de casa?.
—Que sepas cocinar no quiere decir que seas clasificada en algo, sino que sepas cocinar tu propia comida nena.
—¿Y tu porqué no sabes cocinar entonces?.
—Porque me criaron para trabajar, a penas y terminé la primaria que me mandaron a trabajar a la chacra, —me da el mate que los hace riquísimos, entonces la agarro asi me hace—. No van a tener mi vida, van a ir a la universidad y vas a ser doctora. —se rie con ganas, sé que no va a estudiar eso pero la molesto—. Y que sepas hacer tu comida y sepas que lleva y como se hace lo que comes no esta mal.
—Bueno, vas a tener que tener paciencia.
—Obvio, a unas calles de casa hay una despensa, no es que vas a ir sola sino que va a ser fácil ir a comprar lo que necesites.
—Aaahhh, ya decía yo, este me manda sola.
—¿Cómo que este?. —me da risa donde es re agrandada, toma mate y saca fotos al paisaje.
—Ahi le mando foto a mamá que me pregunta dónde estamos. —vamos escuchando música y comiendo magdalenas, a los dos les re gustan asi que compre bastante, son cosas que debo ir anotando asi no me olvido de tenerles.
—Ya vamos llegando.
—Es muy pequeño el lugar.
—Cuando halla un festival vas a ver que no son pocos, no sé de dónde salen tantos.
—¿Y dónde es nuestra casa?.
—Del otro lado... Mira, la iglesia... —le señalo asi va sabiendo—. En esa casa vive el comisario, ahi vive el tio.
—Espero vaya a casa.
—Si, va a ir con los chicos asi juegan.
—No vas a ponerte pesado con que juegue, yo ya no juego cosas de nenes.
—Bueno chica grande, mira... Ahi la escuela... Allá la única despensa del pueblo, venden de todo.
—¿No hay tiendas de ropa?.
—No, aca no, en los otros pueblos si y en los festivales venden.
—¿Y cuándo hay un festival?.
—En dos semanas pero no aca, en el pueblo que sigue... El hospital.
—Tienen de todo.
—Si, los de esta casa son los únicos vecinos que tenemos, es sobrino de Lautaro, el que vimos en la despensa, tiene su mujer Lucia y dos bebitos. —cuando llegamos porque tengo que salir del pueblo media hora mas, cuando llego con el control abro el portoncito—. Aca es... La casa esta un poco escondida entre los arboles.
—¡Que bonitaaaa!.
—Si, es hermosa, aunque vas a poder decorarla y elegir los colores para pintar.
—Obvio que si, yo me encargo.
—Toma, la llave, el chico que cuidó ya se fue, me mandó mensaje.
—Si.
Bajo un colchón entrando atrás de Fio que mira toda la casa con desconfianza, es una casa nueva, cuando compré todo esto, la casa estaba a estrenar, esta todo de color blanco y olor a pintura, la casa antigua la tengo que mandar abajo, esta lejos de aca, bien adentro de las tierras y es por si algún delincuente anda escondiéndose, no quiero nada de andar declarando ni nada, ya me sucedió en la chacra que quise conservan la casa de mis papás y resulta que andaban buscando a un asesino y estaba ahí, tuve que poner abogados para que entiendan que no tenia idea de quién era y que la casa la quería conservar, pero la mandé abajo después de eso.
—¿Arriba cómo es?.
—Vayan y elijan que habitación van a querer. —suben corriendo y peleando porque el que abra primero la puerta y es la habitación que el otro quería, se jodió—. NO SE ANDEN GOLPEANDOOOO. —escucho los gritos donde pelean, salgo asi bajo mas cosas que lo que quiero armar son las camas.
—Papi.
—Ah Gio, ayúdame hijo. —le veo la mejilla izquierda la mano de Fiore—. ¿Ya eligieron?.
—Si, me quedé con la mejor y Fiore la quería, pero gané.
—Bueno, llevemos tu cama y me dices cual es la mejor. —con las camas armadas van sacando la ropa y bueno, ropero aun no tenemos, eso lo voy a encargar—. Bien, voy a ver qué vamos a comer y se bañan.
—Si papá.
—Ah. —los dos en la habitación de Gio me miran—. Dejen de pelear un poco. —se miran riendo—. Aunque sea un poco. —bajo pensando qué les voy a hacer, miro la heladera con todo lo que trajimos y saco salchichas, unos panchos vienen bien—. Mmmm, ¿con qué los acompaño?. —suena el timbre del portón, salgo viendo una camioneta que la vi donde Lautaro, voy a ver qué pasa y es la hija, Duhan.
—Hola, disculpa la hora... —abro el portón chico sin decir nada—. Mi mamá te manda unas cosas... —voy atrás de ella cuando rodea la camioneta, saca unos taper de los asientos, es una camioneta de una sola cabina—. Aca hay milanesas de pollo, de carne, fideos caseros, hamburguesas, unas masas dulces crudas y guiso, creo que tuco de picada y de carne con hueso.
—¿Porqué mandó esto?.
—Porque no sé, dedujo que no sabes cocinar o necesitas ayuda.
—Ah bien, las dos cosas son acertadas.
—¿No sabes cocinar?.
—Para nada, esto me salva, muchas gracias. —me acerco a la entrada sonriendo.
—Necesitan perros, no andan robando pero si cuatreros, los perros ayudan un montón.
—¿Sabes a dónde puedo conseguir?.
—Si, en todos lados, —se rie pero yo no sé a qué se refiere—. Tenemos una perra que tiene cachorros, mi tia Meli también, tiene una perra con cachorros y ya las operamos.
—Bien, mañana tráeme dos, uno y uno.
—Solo si los cuidas.
—Obvio, los voy a ir a operar, tampoco tener cien ni menos que las perras se pongan feas por parir.
—Bien, hay una veterinaria, mañana te doy las indicaciones.
—Buenísimo, gracias por esto, muchas gracias.
—No es nada, nos vemos. —cuando me giro Fiore esta parada afuera de la casa mirando.
—Ven a ayudarme hija. —adentro vamos sacando las cosas que vienen con un papel con indicaciones—. Noooo, canelones.
—Podríamos comer eso.
—Bien, comemos esto, que ricooooo.
—Mira, medialunas con chocolate dice, voy a calentar tres.
—Si hija, calienta las que quieras, que buena idea es esto Fiore.
—Si, voy a mirar muchos videos para hacer.
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