Ramiro. Asombrado veo como Duhan la revisa a la yegua diciendo que si, ya esta lista para ser montada y mas asombrado veo como la calma mientras el caballo esta encima. Lo delicadita que se veía no lo es para nada, armó toda la estructura donde la yegua queda resguardada de golpes, donde no puede golpear al caballo, donde el caballo no puede morderla, y ella ahi, acariciando a la yegua. —Esooo, muy bien nena, lo haces muy bien mami. —con un poco de miedo me muevo porque el caballo larga espuma—. Ya puedes sacarlo Ramiro. —¿Cómo hago?. —Asi, ahi te digo. —desata la cuerda y tira a un lado, el caballo se sacude con fuerza y relincha—. Ahora a que salga a correr un poco, sigue eufórico. —¿La yegua queda ahi?. —Si, no pasa nada que quede ahi un poco. —lo llevamos afuera donde Lancuyen m

