Día seis: Espíritu

274 Palabras
Surrealista o no, tenía que terminar mi periodo de práctica en menos de‌ tres meses, algunos huían porque no se consideraban aptos y otros porque‌ simplemente les tenía miedo. Un espíritu no podía ser tan malo, si sabes‌ como comunicarte con él. —¿Entonces serás mi compañero? —Sí, la profesora eligió esta casa para nosotros. —¿Tú también crees en los fantasmas? —Más de lo que quisiera, solo debemos reunir evidencias y‌ aseguraremos nuestras notas. —¿Conoces la historia de esta casa? —Unos niños fueron envenenados por la señora que los cuidaba, y‌ hallaron sus cuerpos tendidos sobre la cama, creían que estaban durmiendo... —Hasta que comenzaron a emitir un hedor, para entonces la señora ya había huido. —Una noticia lamentable, y desde ese día todos aseguran oír voces. —Esa es la evidencia que necesitamos... —¿Y si llegamos a entablar una amistad con ellos? —Estás loca, no debemos involucrarnos emocionalmente, es la primera regla de esta carrera. Ignoré su último comentario y nos adentramos a la casa con todas nuestras herramientas. La casa parecía más vieja de lo que era, y todo lo que había quedado de ella lucía deplorable. Decidimos ir primero a los cuartos de los niños, rogando que tuviéramos alguna señal, pero el silencio era nuestra mejor compañía. Después de horas de espera logramos oír unos pequeños llantos que provenían de la entrada, nos miramos y bajamos las escaleras. Por alguna razón inexplicable, habían gotas de sangre que nos llevaba hasta la puerta principal. Si algo era seguro, era que habíamos asegurado nuestra calificación.
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