—He oído que tiene una fascinación por nuestra morgue.
—Yo me consideraría su fan número uno —dije con gran entusiasmo.
—Muchos que nos han visitado han dicho lo mismo, pero solo son palabras y cuando hablamos de c*******s debemos ser más comprometidos con lo que decimos —me mira fijamente sin quitarme los ojos de encima—. ¿Podemos confiar en usted señor García?.
—Puede usted confiar en mi palabra.
—Debe saber que no solo nos valemos de lo que decimos, sino también de nuestras acciones.
—Créame señor González cuando le digo que soy su fan número uno lo digo en serio.
Asiente y nos adentramos al cuarto principal de la morgue. Ver los c*******s en su estado de perfección era maravilloso, esos pequeños sonidos que emitían por causas naturales era música para mis oídos.
—Bien señor García queremos conocer sus verdaderas habilidades —me señala el c*****r de una mujer—. ¿Nos podría decir su causa de muer...
—Es simple, su cuerpo aún no ha sido ingresado por el proceso de formolización, lo noto por las pequeñas partículas de pólvora que tiene en sus manos y en la cabeza.
—¿Algo más que agregar?
—Cometió s******o, esa fue su causa de muerte.
—Es usted muy impresionante.
—No tengo inconvenientes en empezar mañana.
—Delo por hecho señor García.