—¿Estás viendo lo que yo estoy viendo? —me acerco a la camilla.
—Tienes que ser más específica.
—La pus comienza a brotar de sus mejillas y esas marcas en su cuello no las tenía antes.
—Tienes razón.
—¿Su cuerpo no llevaba más de un mes en descomposición?
—Dos meses, pero no es el único cuerpo que presenta estos brotes.
—¿Crees que sea alguna infección en el aire?
—No, todos estos cuerpos fueron usados en rituales, cada uno en distintas provincias y creemos que esconden un mensaje...
—La pus y unos simples rasguños no servirán de nada.
—Necesito que cogas una lupa y revises sus marcas.
—¿Perdiste la cabeza? Solo son rasguños —insistí.
—Solo hazlo por favor.
A regañadientes cojo la lupa del escritorio y me acerco al c*****r, solo podía pensar en las causas de su deceso, le habían amputado ambas piernas para que no pudiera escapar de su violador, y luego de usar su cuerpo la arrojaron al río.
—¿Pudiste ver algo? —me preguntó mirándome por el rabillo del ojo.
—Aún no... espera... en uno de los lados de sus rasguños tiene una pequeña palabra, creo que es latín.
—¿Logras identificarla?
—Dice vindicita y creo que significa venganza.
—¡Aléjate de ese cuerpo, ahora!