Gina no sabía qué hacer. El director Gao le había dicho que ella estaba a cargo de los exámenes de Eason, que debía acompañarlo en cada prueba y recoger todos los resultados, que solo debía acudir a él en caso de que hubiera algún problema. Sin embargo, ella se había acabado de dar cuenta de que eso era una trampa. Finalmente, Gina se pasó casi toda la tarde haciéndole los exámenes a Eason. Lo llevó a hacerse un EKG, una resonancia magnética, un T3 y un T4. Cuando llegaron los resultados, ella los revisó con detenimiento y dijo: —Señor Lu, ya puede dormir tranquilo, los resultados indican que está muy bien. —¿Eso es todo? —Eason tomó los resultados y frunció un poco el ceño. —La vez anterior realizamos la mitad de los exámenes, así que hoy solo hicimos los que faltaron, y no

