El lunes llegó demasiado rápido, no quería volver a la oficina, estaba demasiado cómoda en mi cama a lado de Javier, la noche del sábado después de irnos del restaurante fue lo más mágico que eh vivido en mucho tiempo, Javier me hizo todo lo que le dio gana conmigo y yo me dejé hacerlo, fue incluso mejor que la primera vez que estuvimos juntos y me había encantado, pasamos un lindo fin de semana, pero ahora tenía que volver a mi realidad, mi última semana de trabajo en el hospital, la ultima y seré libre —buenos días— le digo a Javier mientras voy entrando a la cocina, él ya se encuentra preparando el desayuno, lleva puesta una camisa holgada y un pantalón n***o e iba descalzo, algo que me ponía y mucho —buenos días, ¿dormiste bien? — me pregunta tomando de su taza de café y sonriendo,

