El restaurante es bellísimo, tiene un balcón al aire libre con una increíble vista de la ciudad nocturna, pequeñas luces adornan los árboles, no hace mucho frio a pesar de que ya casi llegamos a noviembre, la mesera nos lleva hasta nuestra mesa y todo está decorado con pétalos de rosa —por dios Alex ¿Qué es todo esto? es bellísimo — le pregunto con una sonrisa que no se quiere ir de mi rostro, nos sentamos y rápidamente nos traen una botella de vino y dos copas —bueno, este debió ser nuestro comienzo, te dije que quería empezar de nuevo, te amo Val, siempre ha sido así, esto es solo un poco de lo mucho que te mereces, me haces muy feliz— Alex me tiene tomada de las manos, me limpio algunas lágrimas que comienzan a aparecer en mis ojos —no tengo duda de que eres a la mujer que amo, quier

