El despertador suena más temprano de lo usual, al abrir los ojos noto que no estoy en mi cama, nos quedamos a dormir la mayoría de personal en el hospital, a pesar de que no había llovido mucho, era mejor estar aquí y no tener que manejar hasta nuestras casas, por si la tormenta se ponía peor, además de que teníamos que estar al pendiente de la llegada de más gente al refugio improvisado que tenemos en la cafetería y unas carpas que pusimos en el estacionamiento, Javier cumplió su promesa y no me llamó en toda la noche, me puse algo mal ya que estaba totalmente acostumbrada a su presencia nocturna. Desperté con un fuerte dolor de cuello, de cabeza y de estómago, ayer después de la conversación con Alex no pude comer nada y dormir en un sofá-cama improvisado en tu oficina no es taaan cómodo

