LINA Llamé al teléfono de Leo por vigésima vez. Como siempre, fue directo al buzón de voz. —Leo, lo siento, por favor, llámame. Yo... yo te... —empecé a decir, pero un estruendo me interrumpió. Algo pasó volando junto a mi cabeza y se incrustó en la pared. Giré la cabeza de golpe. Una bala. A escasos centímetros de mí. Grité sin poder evitarlo. Miré hacia donde había venido el disparo. Un hombre vestido de n***o estaba parado a lo lejos. Me estaba disparando. —Alguien me está disparando, Leo. Por favor, ven a buscarme, tengo miedo —dije desesperada al teléfono. Pero era inútil. Solo era el buzón de voz. Colgué rápido y me lancé detrás de un coche, buscando protegerme como podía. Los disparos seguían. El coche temblaba con cada impacto. Nunca había sentido tanto miedo. Agarré el móv

