LEO Lina entró en nuestra habitación y dijo: —¿Podemos salir esta noche? —¿Qué tienes en mente? —le pregunté mientras se arrastraba y se tumbaba a mi lado. —Acaban de abrir un club nuevo, no muy lejos de aquí... Lo pensé un segundo. Hombres cachondos, alcohol, música alta. —No —dije. —Por favor. Nunca salimos —. Puso morritos y no pude resistirme. —Está bien —suspiré. Estaba tan dominado. —Gracias —dijo efusivamente y me dio un largo beso. Si esa era la reacción que iba a obtener cada vez, siempre la dejaría hacer lo que quisiera. —Pero... quiero que te pongas algo para mí —le dije, y levantó una de sus cejas perfectas. Me levanté y fui directo al armario. Ahí estaba la bolsa que había escondido hacía unos meses. Metí la mano y saqué el vestido de satén rosa claro. Ese mismo qu

