(Bea) No me pude aguantar las ganas de contarle a mi Andreas de que tendremos renovación de votos en La Tierra y un recordatorio de nuestra unión eterna, por lo que fui al encuentro de mi hijo. Su belleza la heredó de su padre, al menos en esta vida, y se ve tan tierno durmiendo plácidamente. Lo más lindo de contemplarlo así es cuando sonríe en sueños, ya que muestra su verdadera sonrisa y no esa mueca, que es adorable, pero que se nota artificial. Sé que le dije a Dante que ambos le daríamos la noticia a nuestro pequeño, pero, al no estar viva, me gusta tener momentos especiales con Andreas, para que en esta primera vida encarnada tenga un recuerdo de una madre, de su madre, la verdadera y única, o sea, yo. Mi chiquito abre sus hermosos ojos dorados, como los de Dante, se sienta sobre l

