Durante nuestro viaje a New York, un día caminando por Manhattan, pasamos por el frontis de la tienda de una reconocida joyería cuyo nombre sirvió para llamar a la novela que Truman Capote escribió contando la historia de una tímida y soñadora campesina que llegó a La Gran Manzana para hacer sus sueños realidad. Al ser el best seller favorito de Bea, ella quiso pasar por ahí e imaginarse a la protagonista de esa historia desayunando enfrente de la famosa joyería. Como quise conocer la tienda, ingresamos y ella inmediatamente fue hacia una vitrina en donde había una exposición de joyas hechas en metales de tonos fríos, o sea, plateados. Ella se enamoró de un anillo hecho de rodio -el metal más caro del mundo- que estaba adornado por una tanzanita –gema que por su rareza puede ser más costos

