Lyam
En este momento me gustaría que la tierra me tragara y me escupiera en cualquier otro lado con tal de no ver justamente la expresión de Clare.
—Clare, yo…
—No digas nada, es suficiente con lo que escuché. Ahora me queda claro quién soy para ti. Pensé que éramos amigos, pero por lo visto me equivoqué, para ti solo soy la vecina de tu hermano y alguien con quien te topas por el camino. Gracias por hacérmelo saber, Lyam.
Trata de alejarse, pero adelanto mi paso apresuradamente para detenerla.
—Clare, no es lo que piensas. Tuve que decirle eso porque no quiero que vaya a tomar represalias en tu contra, sabes que ella es capaz de cualquier cosa y no soportaría verte sufrir.
—Entonces déjame decirte que fallaste en eso porque ya me estás haciendo sufrir…
—No, Clare, espera, por favor. Escúchame.
—No tengo nada que escucharte, Lyam.
—Por favor, cariño… Sabes muy bien lo que siento por ti, eso no es un secreto —paso las manos por mis cabellos porque me siento frustrado—. Clare alguien nos vio, ¿de acuerdo? Y en varias oportunidades, sobre todo las veces en las que te llevo a la escuela, por eso ella se enteró. Ella no es importante, tú eres la única que me interesa.
—No seas hipócrita, Lyam acabo de escucharte decirle que se verán hoy en tu casa y de seguro es para tener sexo, así que no me veas la cara de tonta.
Trata de zafarse de mi agarre, pero la aprisiono más a mi cuerpo.
—Clare, no te vayas… Créeme, por favor, te lo pido. Juro que te estoy diciendo la verdad, no quiero que Ash te haga daño. Tu misma has dicho que no deseas que se entere de nuestra amistad, solo le dije algo creíble para que aleje ese pensamiento de su cabeza y no te atosigue con preguntas incómodas.
Suelta un suspiro y se queda pensando en lo que le digo.
—No te miento… Pídeme que haga cualquier cosa y lo hago. Tú eres lo más real que tengo en mi vida y no quiero alejarme de ti…
—¿Cualquier cosa?
—Sí, cariño cualquier cosa.
—¿Te atreverías a tener una relación conmigo?
Trago grueso. ¡Por Dios! En que aprieto me está poniendo Clare, si es justo a lo que le tengo miedo. Pero si esta es la única forma de que me perdone, lo haré.
—Sí, me atrevo.
—¿De verdad?
—Sí.
—Entonces te perdono.
Suelto el aire que estaba reteniendo. ¡Diablos! Por un momento pensé que la perdería para siempre.
—Eso quiere decir que, ¿somos…? —pregunto temeroso.
—Amigos.
—¡¿Qué?!
—Sí, amigos. Quería saber hasta qué punto era real lo que decías y tu mayor temor me ayudó a revelarlo. Aunque no negaré que me dolió cada una de las palabras que dijiste, no puedo hacer nada. Es cierto lo que dices, yo no tengo o mejor dicho no te puedo dar lo que tú necesitas porque todavía no me siento preparada para hacerlo. Eres libre de hacer lo que quieras, de igual forma no tienes una novia seria y siempre haces lo que te viene en gana. Estás tan acostumbrado a vivir tu vida alocada que todavía no te has dado cuenta de que eso no es lo que realmente te hace feliz. ¿Acaso vez que tu hermano es infeliz con tu cuñada? Por supuesto que no, ellos son felices juntos sin necesidad de tener otras personas que los satisfagan. Pero tú, mi amigo aún no te has dado cuenta de ello, solo espero que cuando lo hagas no sea demasiado tarde —sonríe.
¡Wow! Es diferente escuchar estas palabras de Clare que cuando me lo dice mi madre. Sé que ella me lo dice como una madre a su hijo, pero Clare lo hace como una persona que se interesa por mí como amiga o novia, no lo sé; de todas maneras, me acabo de dar cuenta del significado que tienen sus palabras.
—No me lo tomes a mal —prosigue—. Solo te digo esto como tu amiga porque quiero lo mejor para ti, y sin importar el rumbo que tengan nuestras vidas sé que más adelante recordarás a esta amiga que un día te hizo poner los pies sobre la tierra.
—Gracias, Clare. No tienes idea de lo bien que se siente que sea tú quien me diga estas cosas. Creo que a partir de ahora comenzaré a organizar mi vida y la veré como algo importante en vez de como un juego.
—Sabes que siempre contarás con mi apoyo. Por cierto, antes de que se me olvide, no quiero que sigas dándome besos como si fuéramos algo más.
—¿Por qué? Me encantan tus besos… —sonrío.
—Lo sé, pero solo somos amigos y yo también necesito ser feliz. De hecho, hoy vine acompañada de alguien que me gusta.
—¿Cómo? ¡No! Tú eres mi acompañante, ¿me dejarás solo?
Ríe.
—Lyam, no me pediste nunca que fuera tu acompañante y, además, Hendrick es un buen chico, me gusta y no quiero que lo estropees. Así que te pido que te comportes.
—No me pidas que me comporte justo ahora, Clare. No te quiero al lado de ese tal Hendrick, no me cae bien.
Se carcajea.
—Ni siquiera lo conoces para decir que no te cae bien, Lyam. A veces actúas como un crío, por favor deja tus tonterías y compórtate como un hombre. Además, tú haces lo que quieres ¿por qué yo no puedo hacer lo mismo? Me voy, no voy a discutir contigo por tonterías, solo vine a saludarte. Deseo ser una buena anfitriona, no quiero dejarlo solo mucho tiempo.
¡Carajo! No puedo dejar que se vaya. La tomo del brazo y la giro hacia mí.
—Clare, no te vayas con él… quédate conmigo… —pego su cuerpo a la pared y me acerco a ella—. Dime, Clare, ¿acaso Hendrick te hace sentir como yo? —siento su respiración entre cortada y su pecho subir y bajar rápidamente.
—Lyam, por favor, no lo hagas. Déjame…
—Que no haga qué, cariño —pego mis labios a los suyos y la beso descontroladamente—. ¿Esto? —pregunto entre jadeos.
Nos besamos hasta quedarnos sin aire sintiendo como nuestros corazones continuaban latiendo aceleradamente. Quiero que este momento se detenga para no soltarla nunca de mis brazos. Siento miles de emociones inexplicables cada vez que la beso, pero esta vez es diferente, necesito hacerle saber que conmigo puede tener más que con cualquier otro, y si para eso debo tener una relación únicamente con ella, entonces correré el riesgo.