Tenía algo de nervios al entrar ahí, el pensamiento que recorrió su mente era si la descubrían ¿Qué iba a hacer en caso de ser descubierta? «Noa esto está cada vez más complicado, lo mejor es renunciar ahora», sus pensamientos se vieron interrumpidos por el llamado de una infantil vocecita. —Mi papá y yo te estábamos buscando. —Lo siento pequeña, necesitaba salir un momento pero dime ¿Necesitas algo Lunita? —preguntó en tono amable. —¿También te molestan los ruidos fuertes como a mi? —preguntó la inocente niña—, con audífonos ya no escuchas nada, te voy a regalar unos Noa. —Gracias Luna —dijo inclinandose un poco a la altura de la niña—, vamos adentro hace frío aquí afuera nena. Acompañaba a la niña adentro, está al ver a su padre se acercó a él. —Papi encontré a Noa, dijo

