Capitulo 14.

1284 Palabras

—Niña estúpida, yo soy tu dueño, me debes esta vida y parte de la otra y, ¿Crees que con un sueldo mediocre vas a saldar tu deuda. Tembló de ira ante lo dicho por ese hombre, ya no estaba trás su escritorio. Ahora la sostenía con fuerza del cuello, abrió sus ojos y la expresión de aquel hombre la aterrorizó, si no le soltaba rápido ella creía iba a morir. —Sueltame —dijo con voz gutural apenas audible, comenzó a clavar las uñas en las manos de fabrizio pero este no mostró ni apice en querer detenerse. Repentinamente la soltó, Noa se sostuvo el cuello con ambas manos, respiraba y tosia con desespero su pecho subió y bajó urgido del preciado oxígeno. —¡Estas loco! —exclamó ella aún jadeando sus pulmones reclamaban el preciado oxeno. —No te vuelvas a querer pasar de lista Noa, o la p

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