bc

Ser La Esposa de un Alfa

book_age18+
19
SEGUIR
1K
LEER
forzado
ciudad
like
intro-logo
Descripción

Leah Williams, trabaja como azafata en un reconocido aeropuerto de la Ciudad de Nueva Jersey, su vida era relativamente tranquila, hasta que su camino se cruzó con el de Aiden Knigth, un hombre fuerte e imponente, un empresario exitoso que además de ser uno de los solteros más cotizados esconde un secreto. Que por desgracia o suerte involucrara a la bella Leah, quien tendrá que tomar fuertes decisiones que no solo cambiaran su vida, Si no la de un mundo desconocido para ella. ¿Lograra hacerlo? ¿Toda ira más allá de un contrato?....entra y averigualo :D

chap-preview
Vista previa gratis
Capitulo 1: Conociendo al Alfa
Capítulo 1: Durante toda su vida, Leah Williams se había esforzado lo suficiente para salir adelante por cuenta propia. Era una mujer joven de 27 años, muy guapa y demasiado trabajadora. De cabello azabache, largo y lacio. Ella se desempeñaba como azafata en uno de los aeropuertos más o menos, reconocidos de todo los Estados de América. Residía momentáneamente en una de las zonas de clase media en el estado de Nueva Jersey. Viviendo en un departamento modesto junto a su amiga de la infancia y compañera de trabajo, Susan Smith de 29 años. Una de las mujeres más bellas y hermosas que Leah haya visto. Y no es como si ella no lo fuera. es solo que Susan era demasiado atractiva, que si bien pudo haberse equivocado de profesión. Tal vez debió de ser modelo y tomar esa carrera. Ella a comparación de Leah, era más alta, y de buen cuerpo, cabello rizado y de color rojizo. Toda una mujer fatal. Sin embargo, Susy cómo de cariño la llamaba Leah, era una chica humilde y quería con todo su corazón a Leah, tratándola como una hermana menor. Siempre procurando por su bienestar. La vida de ambas era de lo más normal. En cuanto a Leah, trabajaba para poder ayudar a su familia. Sus padres vivían lejos de ella en Queens en un departamento un poco humilde. Su padre recién acaba de jubilarse y ella procura ayudarles con algunos gastos. Por eso su trabajo es importante para ella. Y no quería perderlo por nada del mundo. Además de que su mamá se encuentra en un estado un poco delicado de salud. Por lo que también necesita el seguro de hospital para que ella pueda atenderse. Cómo sus viajes eran constantes para ella era un poco difícil establecerse en solo lugar. Por lo que solía vivir la mayor parte del tiempo en casas o departamentos de renta. Viviendo muy poco en dónde actualmente se quedaba. A pesar de todo ella no se rendía, pues estaba segura de que todo mejorará algún día. Y que logrará darles una vida estable a sus papás, libre de preocupaciones y limitaciones. En su actual trabajo había gran oportunidad de crecimiento, por lo cual ella estaba procurando cumplir con las altas expectativas para un puesto de mayor rango en el aeropuerto de la ciudad de Nueva York. Era un lunes por la noche. Ella se encontraba en un vuelo con destino a Francia. El viaje era pesado. Y la mayoría de los pasajeros eran personas un poco especiales, además de que como hoy le había tocado en primera clase, tenía que lidiar con el carácter prepotente de algunos pasajeros. Sin mencionar las escalas que habían hecho de una ciudad a otra. Termino de atender a unos y se acercó a su amiga Susan, que en ese momento se encontraba preparando algo de café. -Larga noche ¿No? - comento Susy. Mientras veía a Leah posarse a un lado de ella. Tomar una taza y servirse un poco de café. Ella sabía que su mejor amiga lo necesitaba. Por esa razón había preparado un poco más por si acaso está quería. Y vaya que no se había equivocado. -Demasiado- Contesto la joven pelinegra sin muchos ánimos. Dándole un pequeño sorbo a su bebida - Hoy ha sido un día demasiado ocupado, más bien toda la semana- añadió haciendo una mueca de molestia. Pero aun así no había que desistir. Se sentía cansada, sí, pero se había propuesto hacer horas extras. Y Susy al ver esto, también se acomodó al plan con tal de no dejarla sola. -Lo sé- respondió Susy - prácticamente estuviste sin descanso toda esta semana. No es para menos que te sientas así. Se que necesitas ganar suficiente dinero. Pero también es importante que estés saludable. Yo espero realmente que no enfermes debido al estrés y cansancio. - Dijo su mejor amiga con autentica preocupación en su tono de voz. Leah sonrió con ternura ante el comentario de su amiga. Ella no se tomaba mal esto. Al contrario, sabía perfectamente que Susy siempre se preocupaba por su salud. Y realmente lo agradecía. Si no fuera porque la tenia a ella a su lado, quizá sus días serian demasiado solitarios y tristes. -Entiendo, te prometo que a la primera oportunidad que tenga, descansaré y me relajaré como es debido - dijo, para poder tranquilizarla. Estas parecieron ser suficientes palabras de alivio para Susy quien le devolvió la sonrisa antes de ser llamada por uno de los pasajeros. - iré yo, no te preocupes - detuvo a Leah que estaba a punto de irse. - tu termina tu café y descansa un poco. - dijo antes de sonreírle nuevamente e ir hacia el asiento donde le llamaron. Leah suspiro profundamente. Descansar - pensó. Si quiero, pero tengo que seguir esforzándome probablemente lo podré hacer cuando consiga suficiente dinero para este mes. Con ese pensamiento en mente termino de beber su café y continuo con su trabajo. El vuelo de regreso fue un poco más calmado. Lo que le dio a Leah la oportunidad de descansar un poco más. Y cuando finalmente regresaron a Nueva Jersey. Fue directo junto con Susy al departamento. Tomaron un taxi y después de media hora llegaron a su casa. Ambas se sentían demasiado cansadas por lo que solo comieron algo ligero. Se bañaron y luego fueron a dormir un poco. Dado que tenían otro vuelvo al día siguiente por la tarde. (……………………) Por la tarde del día siguiente, ya más descansadas, se arreglaron como de costumbre. Tomaron sus maletas y se fueron al aeropuerto. Pues ahora tenían un viaje de ahí hasta Pennsylvania. Uno algo corto. Pero todos sus planes se vinieron abajo cuando llegaron a la terminal. Ya que su superior les aviso a ambas que se arreglarán más sus uniformes y que procurarán quedar presentables. Dado que hoy tenían que atender a uno de los empresarios más importantes e influyentes que había en Nueva York y que por cuestiones de negocios había llegado a la ciudad durante la mañana. El uniforme que ellas portaban consistía en un traje de color oscuro con detalles dorados, tanto en la falda como en el saco. Su cabello debía estar prolijamente arreglado y recogido. Esto las hacía lucir ambas muy hermosas ante la vista de todos. Su jefe ya no les dio más detalles sobre su cliente. Solo que se trataba de un millonario con una personalidad un poco fría y que viajarían en el Jet privado de este. Ellas no lo tomaron mucha importancia y solo se dijeron a sí mismas hacer su trabajo como lo hacían siempre. El avión ya estaba listo. Los pilotos y varias azafatas entre ellas Leah. Aguardaban a que llegara la persona con la que iban a trabajar el día de hoy. El vuelo saldría a las 7 de la noche y a pesar de faltar todavía una hora para ellos. Se encontraban listos esperando el abordaje porque además de eso se enteraron de que su pasajero era extremadamente puntual e incluso más de lo necesario. También de que era algo meticuloso por lo que todos estaban organizados en dos largas filas fuera del avión. Leah estaba ya un poco desesperada pues habían estado parados mucho tiempo y el llevar tacones no le ayudaba. Aun así no se quejó y siguió esperando en silencio. Pronto el sonido de un auto atrajo las miradas hacia la dirección donde venía. Se trataba de un Masserati n***o. Un coche extremadamente caro y lujoso. El conductor se bajó y después ayudo a abrir la puerta de su jefe que se encontraba en la parte de atrás. Una figura alta, musculosa e imponente vestida de traje azul marino bajo del auto. Las azafatas incluida Leah casi pierden el aliento ante la belleza de ese hombre. Que a pesar de mostrar un gesto frío e indiferente. Desprendía un aura dominante. De esas que hacían que cualquiera quisiera estar a sus pies. Su piel era blanca, poseía un cabello castaño oscuro, que a la vista parecía ser muy suave, sus ojos de un color azul intenso y perfecto. Todo en aquel hombre lo era. Parecía una especie de belleza antinatural. - ¡Por Dios! ¡Qué hombre tan guapo! - murmuró Susy quien se encontraba boquiabierta y casi babeando ante la imagen del perfecto hombre ante ella. Leah no respondió. Solo miro de reojo a su amiga. Sonriendo divertida de la actitud de adolescente enamorada que se plasmaba en el rostro de Susy. Leah volteo levemente hacia donde estaba el hombre. Admitió que estaba guapo, pero no era para tanto. Tenía la seguridad de que ella no perdería la concentración ante la presencia de él. Como veía que lo estaban haciendo sus demás compañeras. Una vez que él llegó hasta donde estaban todos los empleados. Estos adoptaron una postura recta. Se inclinaron ante el levemente dándole la bienvenida. El hombre misterioso no dijo nada, y camino con gran altivez por dónde estaban ellos. Pero de pronto se detuvo en seco, desgraciadamente justo en el lugar donde Leah estaba. Y volteo a verla luciendo sorprendido y algo agitado. Aunque no podía verle el rostro porque ella mantenía la cabeza baja hacia él. Estaba algo desconcertado porque había algo en ese lugar o quizá en esa mujer que lo hizo detenerse. Podía olerlo, algo en su interior le gritaba que ahí estaba lo que había estado buscando. Leah por otra parte se sobresaltó cuando vio los elegantes zapatos negros detenerse ante ella. Sintió una pesada mirada sobre su persona. Pero aun así y a pesar del nerviosismo se mantuvo en su lugar sin llamar la atención o decir algo más. - Señor knight, ¿Ocurre algo? - hablo el asistente de él para sacarlo del pequeño trance en el que este aun se encontraba. Aiden Kinght reaccionó ante la voz de Félix y volvió a su semblante frío antes de continuar avanzando hacia el avión como si nada hubiese pasado. Creyendo que tal vez había sido su imaginación. Una vez que se subió todos se relajaron. Y soltaron un suspiro en masa, que todos estuvieron conteniendo ante la presencia del hombre. Sobre todo Leah que se encontraba demasiado nerviosa. Y no sabía el porqué. Solo sabia que la presencia imponente de ese sujeto le había puesto los pelos de punta y de alguna manera había logrado alterarla. Era como si algo le dijese que se fuera de ahí lo más rápido posible. - ¡Que miedo! - soltó Susy y suspiro de alivio una segunda vez, luego de ver como sus compañeros subían al avión. - ¿Porque se detuvo así de repente? ¿Sintió que algo iba mal o qué? - Pregunto la pelirroja un tanto preocupada. Pero a la vez extasiada de las emociones que ese hombre lograba hacerle sentir. - No lo sé - Respondió Leah. Algo nerviosa aún Después de eso, siguieron a los demás. Colocándose cada uno en sus respectivos lugares para el despegue. Susy fue la afortunada en acercarse al gran Señor Knight, indicándole las medidas de seguridad y que debía de abrocharse muy bien el cinturón de seguridad. Leah por otro lado permaneció quieta sentada en su lugar. abrochándose para iniciar el vuelo. Cuando termino, esta levanto la mirada. Encontrándose con ese hombre. Quién la miraba fijamente y un poco sorprendido. Esto desconcertó a Leah. Pero desvío la mirada hacia una de las ventanas. Para no tener que verlo más tiempo si no quizá pensaría mal. Cuando por fin el avión se elevó. Leah y las demás se prepararon para proporcionar sus servicios al señor. Prepararon los platillos indicados, postres y bebidas proporcionados por una lista que les había dado Felix Jones el asistente de Aiden anteriormente. Uno a uno comenzó a servirle vino y demás. A Leah le toco servirle el vino y en todo momento trato de concentrarse ya que la mirada penetrante del hombre seguía fija en ella y no la apartaba para nada, siguiendo cada uno de los movimientos de ella detalladamente. Cosa que no pasó desapercibido para nadie. Leah ya se sentía un poco incómoda. No entendía porque este tipo la miraba de esa manera. Pero estaba segura de que la ponía de nervios. Cuando termino de servir el vino estaba por retirarse de ahí. Pero aquel hombre la detuvo, tomándola por la muñeca. No fue un toque delicado, sino más bien demandante. Esta acción desconcertó más a Leah quien volteo su mirada hacia él. Mirándolo curiosa y algo enojada por la forma en que él se había atrevido a tocarla. Ella no retiro la mano de inmediato porque sabía que todos la veían. Y eso podía parecer grosero ante sus compañeros. -Mia- murmuro aquel sujeto, respirando de forma agitada. Casi olfateando el aire a su alrededor. Leah algo confundida, y creyendo que había escuchado mal pregunto: - ¿Necesita algo más? – Hablo de manera educada. Tratando sutilmente de zafarse de su agarre. Pero al parecer el tipo no tenía intención de soltarla. El solo la miraba detenidamente. Ella pensó que quizá estaba volviéndose loca, pero desde ahí pudo ver como la mirada de el ahora se oscurecía. Dejando su pupila completamente dilatada, mientras que el azul de sus ojos se iba perdiendo y volviendo casi de un color amarillento. - Así que si es ella- pensó Aiden- Dándose cuenta de aquella mujer era sin duda la persona que había llamado su atención anteriormente. Ella olía increíblemente bien, un olor dulce mezclado entre vainilla y fresa. En su interior corrían las inmensas ganas de tomarla ahí mismo y marcarla. Por fin la había encontrado. Había encontrado a su pareja destinada. Cerro los ojos disfrutando de su aroma, y sin poder evitarlo acerco la mano de ella a sus labios, besándola dulcemente. Leah quedo de piedra ante lo que había hecho aquel sujeto. Todos los presentes observaban con horror lo que estaba pasando ahí. Las compañeras de Leah pronto comenzaron a cuchichear entre ellas, diciendo que ella era una mujer fácil y que de seguro ella era quien se le estaba ofreciendo al Señor Knight. Susy quien las escuchaba solo les dijo que se callaran la boca o si es que acaso estaban ciegas para no ver que había sido él, quien la había tocado de esa manera. -¿Señor Knight?- Le llamo Felix, tratando de atraer su atención. Pero este no reaccionaba. Leah por su parte se mantenía en silencio, tratando de mantener la calma, pero ver a este besar y acariciar su mano. No era de gran ayuda. Asi que perdiendo la paciencia alejo su mano de ahí, mirándolo furiosa. Esta acción provoco que Aiden saliera de su ensoñación y confundido mirara a su alrededor. Viendo como todos los presentes lo observaban con los ojos bien abiertos y hablando a sus espaldas. Mucho se decía sobre él, se decía que era alguien frio, y hasta la fecha no se le conocía ninguna pareja formal. Ni siquiera un amorío oculto o algo por el estilo. Siempre trato de mantener una imagen pulcra de su vida y de su reputación. Sin embargo, ahora su lado más salvaje estuvo a casi nada de Salir, por una mujer, por la cual espero demasiados años. El observo a Leah, pero ella, no lo miro esta vez, solo se fue muy enojada hacia la parte donde se encontraba el bar, siendo seguida por una mujer de cabellos rojos. - ¡¿Quién diablos se cree ese tipo?¡- espeto de manera furiosa Leah, mientras que lavaba sus manos en la pequeña cocina de aquel avión. -Oye ¿Estas bien? – Pregunto una preocupada pelirroja, mientras miraba la espalda de su mejor amiga. - ¿Cómo voy a estar bien? ¡Ese tipo acaba de acosarme! - Exclamo exageradamente sin dejar de restregarse el jabón sobre el dorso de su mano. -Bueno fue raro, pero no fue un acoso en si- Le hizo saber, Susy de manera tranquila, mientras se apoyaba sobre los estantes de ahí. Leah la miro como si aquello que hubiera dicho fuera una broma. - ¿De que hablas? ¡Esta loco! – -Bueno si, pero no hizo nada malo. -No intentes excusarlo solo porque esta guapo- Le advirtió Leah seriamente. -No es eso, es que pensándolo bien. No sería mala idea de que un tipo como él se fijara en ti. - ¿Hablas en serio? -Bueno solo digo. No te enojes – Le pidió Susy riendo suavemente. Leah bufo sonoramente, mientras seguía lavándose su mano. (……………………………) El resto del trayecto paso sin algún otro percance, Aiden solo miraba desde la distancia a Leah, quien se había mantenido al marguen después de eso. Siendo Susy y sus demás compañeros quienes lo atendieran. Aquel hombre no pudo evitar sentirse triste ante el rechazo de aquella mujer. Sabía que había cruzado los límites, pero no podía contenerse, su lobo interior, le reclamaba el hecho de no hubiese hecho mas por mantenerla mas cerca. Sin darse cuenta de que aquello era demasiado irracional, puesto que había mucha gente alrededor de ellos. Humanos común y corrientes que desconocían su mundo y criaturas como el lo era. Aiden no solo era un millonario exitoso, y poderoso. Si no que también era líder y Alfa de una de las manadas mas importantes de todo Estados Unidos. Desde muy joven llevaba el peso de ser el jefe supremo y heredero de su clan. También de la compañía de construcciones que su padre había forjado con bastante empeño. Y que ahora le pertenecía a el. Ya se había dado por vencido en cuanto tomo las riendas de su compañía, se había resignado a conocer a su mate, pues hasta ahora no había podido encontrar a aquella mujer que era la indicada para pasar su vida a su lado. Siendo la reina y luna de su manada. O eso pensaba hasta este día. Leah era aquella mujer y ahora no sabía qué hacer para poderse acercar a ella y convencerla de estar con él. Porque eso es lo que debían hacer. Era el destino de ambos. El lo aceptaba asi que esperaba que ella hiciera lo mismo. - ¿Por qué estas tan callado? - Hablo Félix a su lado. Viendo la preocupación plasmada en el rostro de su Alfa. - ¿Crees que la asuste? -Preguntó en voz baja, y algo preocupado ante la reacción de Leah. Félix no pudo decir nada más, solo lo observo incrédulo. Sabía que su líder había pasado tanto tiempo sin su luna y sin ninguna compañía femenina. Pero aun asi no podía creer lo inocente que este era. El Beta suspiro pesadamente antes de contestar – Claro que la asustaste, dime… ¿Cómo reaccionarias tu si un completo extraño te agarra la mano y te besa de manera? Aiden lo miro molesto. -Estoy siendo honesto. - Se defendió Félix ante la mirada asesina del Alfa. -No necesito tu honestidad, necesito que me des un consejo sobre como conquistarla- Dijo refiriéndose claramente a Leah. -Aun es demasiado pronto para dar ese paso, jefe. -Se que para su mundo asi eso, pero para el nuestro, deberías saber que es necesario que ella sea mi reina. -Eso lo se, pero la manera en que lo hiciste no es la correcta. Aiden miro de manera incrédula a Félix. -¿Entonces si era cierto que eres un mujeriego?-Pregunto el Alfa con la ceja levantada, mirando fijamente a su Beta. -Son algunos rumores que los mismos miembros del clan me han creado sin fundamentos, a lo mucho he salido con dos o tres mujeres. -Sin fundamentos, claro. - Se burlo Aiden, bebiendo de su copa de vino. -Al menos yo si tengo experiencia. Aquel simple comentario provoco que Aiden entrecerrara los ojos y se imaginara destrozándole la cabeza a su Beta. Este al sentir la ira creciendo dentro del mayor, solo pidió disculpas. -En ese caso tiene que idear la manera de ganársela de a poco. Aiden se lo pensó un rato, ¿Qué es lo que tenia que hacer para que Leah lo perdonara y lo aceptara como su pareja? (---------------------------) Cuando el avión aterrizo, Aiden bajo dejando a Felix detrás de él. Subió a un auto de lujo y se fue primero ya que tenia una cena de negocios muy importante que atender. Felix fue dándoles las indicaciones a todos los miembros del avión, anunciándoles que podrían hospedarse en uno de los hoteles mas lujos de la ciudad de Los Ángeles. Todos no pudieron ocultar sus emociones al escuchar tan buena noticia, y estaba mas que claro que el Señor Knight ocuparía de sus servicios por los siguientes tres días. Asi que podían hospedarse y esperar a que el señor se retirara de la ciudad. Mientras tanto se les seguiría pagando mucho mas de lo que era su sueldo. Agradecieron a Felix por tan generoso gesto de parte del señor Knight y todos juntos se fueron al hotel. Una vez ahí el Beta los registro, y después les entrego a cada uno la tarjeta de su respectiva habitación. Leah observo la suya con curiosidad, ya que esta a diferencia de la de sus demás colegas, era de color dorado intenso. Asi que no dudo en acercarse al asistente de Aiden para reportarle en posible error. -¿Señor Jones, disculpe?- Lo llamo, y este que se encontraba hablando con el par de pilotos, se giro para verla. -¿Sucede algo, señorita Williams?- Pregunto inocentemente ya que sabia perfectamente del porque Leah lo llamaba. -Si bueno, es que creo ha habido un error, ya que mi tarjeta es dorada y la de mis demás compañeros es de color azul.- Dijo esta mirando a su alrededor, enfocando su vista en las tarjetas que los demás sostenían. -Oh, eso es una pequeña muestra de arrepentimiento por parte del Señor Knight para usted por los inconvenientes causados en el avión.- Dijo sonriéndole amablemente. -¿Muestra de arrepentimiento? -Ya se dará cuenta cuando vea de lo que hablo- regalándole una ultima sonrisa la animo a ella y al resto a que se fueran a descansar. Leah algo confundida subió a uno de los tantos elevadores, siendo seguida por Susy. -¿Qué sucede, cariño? ¿Todo bien?- Pregunto preocupada Susan al ver a Leah observando su tarjeta fijamente. – Oye…¿Por qué es dorada tu tarjeta? -No lo se.- dijo esta, según Felix esta tenia que ir hasta el ultimo piso. Leah le conto lo que el asistente le había dicho. -Bueno tiene mucho sentido. Es un caballero entonces al quererse disculpar. No cualquiera le da a sus empleados ese beneficio. -Me siento algo incomoda al tomar algo asi, pienso que debe ser igual para todos. No seria bueno que los demás pensaran que estoy siendo privilegiada de alguna manera. -En eso tienes razón. Pero primero ve y echa un vistazo y si no te sientes cómoda, le pides al señor Jones que te cambie de habitación. Leah asintió, Susan tenía razón, no debía ser para tanto. La pelirroja se despidió de ella, ya que su habitación quedaba en el piso 12 junto con el resto de los demás. Leah sin embargo siguió avanzando hasta llegar al piso numero 21 Al llegar ahí, vio que todo aquello era demasiado lujoso y ostentoso. Dudo un poco en si bajar del elevador, pero sabia que no tenia de otra. En ese piso solo había tres habitaciones. Y por lo que se podía ver eran de gran tamaño. Camino por el largo pasillo hasta llegar a la habitación con el numero 102, dudosa ingreso la tarjeta por el lector. Y con el sonido de un “Bip” la puerta se abrió automáticamente ante ella. Con su equipaje en mano, sea armo de valor e ingreso totalmente dentro, Una vez ahí la mandíbula casi se le cae de la cara al ver tanto lujo y mas que nada porque aquello era mas grande que su humilde departamento. Aquella suite estaba decorada magníficamente, con papel tapiz de decorados en color crema, muebles de la mas alta calidad, una pantalla enorme, y al fondo se veía lo que parecía ser un pequeño balcón. Dejo su equipaje sobre la enorme cama King size, con dosel. Y Camino hasta el baño, donde a penas ingreso pudo ver una enorme bañera al centro, un retrete de porcelana en una esquina y un jacuzzi y una enorme ducha. Todo en uno, también aquello contaba con un enorme closet. Estuvo tentada a tomar un largo y relajante baño, imaginándose usando esas sales de baño, velas rojas y una deliciosa copa de vino tinto. Pero no, sabia que aquello era demasiado, era obvio que no podía aceptar tal muestra de arrepentimiento por parte del Señor Knight. A penas este regresara de su cena le regresaría su llave, observo la hora en su teléfono celular dándose cuenta de que ya eran pasadas las 12 de la noche, y por lo que sabia este podía aun encontrarse ocupado. Asi que, sin más remedio, se sentó en uno de los sillones de la hermosa estancia a esperar a que este llegara. No quería dormir en la cama, porque sabia que al hacerlo probablemente estaría aceptando su disculpa, asi que decidió esperarlo de esa forma, sin embargo, sentarse en aquellos sillones era demasiado cómodo, por lo que no paso mucho tiempo para que ella se quedara profundamente dormida. (-----------------------------------------) Leah vagaba por un hermoso bosque, caminando tranquilamente respirando con gran gusto el aire de aquel lugar. Caminaba descalza sintiendo el pasto y la tierra bajo sus pies descalzos, ella lucia un hermoso vestido de color blanco, algo suelto y con un hermoso escote tipo V. La fresca brisa de la noche acariciaba su rostro y la luna llena resplandecía en su hermosa y blanca piel. Pronto llego hasta un lago que lucia imponente y lleno de vida. Radiante y muy extenso. Se acerco a la orilla donde pudo observar su reflejo. Sentía paz y tranquilidad, pero por desgracia aquella tranquilidad no duro mucho ya que detrás de ella comenzó a escuchar una serie de ruidos, como si de pisadas demasiado pesadas se trataran. Ella se giro violentamente ante esos sonidos. Y con horror observo como una inmensa criatura que parecía ser un enorme lobo de pelaje oscuro con algunos rayos blancos sobre el lomo, se acercaba a ella de manera en que parecía asecharla. Leah trago saliva con dificultad, observando a su alrededor, viendo como ahora le era imposible escapar de ahí. Aquella criatura caminaba a paso lento acercándose cada vez más. Ella ya no pudo sostenerse en pie, por lo que cayo al piso, aquel enorme lobo invadió todo su espacio personal, acercando su enorme hocico ante ella. Intento gritar, pero aquella criatura en vez de atacarla solo se acurruco contra ella, gruñendo quedamente. Se vio tentada a acariciarlo, pero no pudo hacerlo ya que de la nada aquel lobo iba perdiendo esa forma, transformándose ante sus ojos en un enorme y musculoso hombre. El cual al transformarse la tomo entre sus brazos con fuerza. Ella intento alejarse, pero el sujeto misterioso al cual no le veía el rostro aún. Gruño con gran fuerza, Leah tuvo miedo, la fuerza de aquel sujeto aumentaba, ciñéndola con más intensidad, vio como su mirada brillaba en aquel rostro oculto, y solo lo vio sonreír y decirle, “eres mía y siempre lo serás”. De nueva cuenta intento alejarse, pero aquel hombre la mordió con fuerza del cuello, haciéndola sangrar intensamente, mientras sus manos vagaban con demasiada lujuria por todo su cuerpo, la fue recostando sobre el suelo quedando el encima de ella, arrancando sin piedad su ropa, fue entonces que Leah grito con todas sus fuerzas, despertando de aquella horrible pesadilla. (---------------------------------) -¡Noooooo!-grito Leah con fuerza, incorporándose de aquel sillón en el que se había quedado dormida, observo a su alrededor dándose cuenta de que si, en efecto solo había sido una horrible pesadilla, una muy vivida y clara. Aun podía sentir las manos de aquel sujeto recorrerle el cuerpo. Fue tan real que un miedo y un escalofrió la recorrieron de la cabeza a los pies. Trato de tranquilizarse, por lo que se levanto y tomo una botella de agua de un pequeño refrigerador que ahí había. Bebiendo hasta la mitad. Duro un buen rato en normalizar su respiración, y fue entonces que recordó porque estaba ahí, miro su reloj y vio que ya eran las 7 de la mañana. Se maldijo a sí misma por haberse quedado dormida, cuando claramente tenia que esperar a que su nuevo jefe llegara. Quiso pensar que este ya se encontraría despierto pues era mas que obvio al ser un hombre de negocios el tiempo para alguien como lo era el, es oro. Sin molestarse a quitarse su uniforme, solo fue al baño para refrescarse un poco e ir hacia la habitación del señor Knight, No sabia exactamente en cual de las otras dos suites estaría ocupando el, pero era seguro que este se encontraba ahí también, por lo que una vez lista salió de su departamento, llevando su equipaje con ella. Una vez afuera probo suerte con la suite con el numero 103, pero no era esta, ya que nadie abrió, asi que solo quedaba una opción y esa era la habitación que se encontraba a un lado de que se supone le pertenecía a ella. Sin querer durar más tiempo ahí se acercó a la puerta y toco el timbre, espero un poco y pronto alguien abrió la puerta. Ante ella apareció la figura enorme e impactante del Señor Knight en todo su esplendor, quiso hablarle directamente solo que al verlo lo único que pudo hacer fue desviar la mirada ya que este se encontraba solo con una toalla amarrada a su cintura, mientras que su torso lleno de perfectos músculos y de piel muy poco bronceada, se mostraba sin ninguna prenda encima. Este la miraba mientras sostenía otra toalla en su mano.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.7K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
54.3K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
25.7K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
101.9K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook