Después de ese extraño suceso, Leah había tomado el ascensor, iba murmurando cosas y maldiciendo con todo su ser a aquel sujeto tan odioso. Esta se encaminaba directamente hasta el piso donde se estaba hospedando Susy, al menos tenía la opción de quedarse con ella hasta que terminaran con este trabajo. Ya después de esto no tendría por qué volver a ver a Aiden Knight en toda su vida.
Cuando llegó al piso indicado, fue hacia la habitación de su amiga, la cual quizá por la hora se encontraba aun dormida.
Tocó el timbre y pronto una despeinada Susy abrió la puerta. Aunque no se encontraba sola, había uno de los compañeros que habían asistido al vuelo también.
Leah la observo con la ceja alzada y solo pudo ver como la pelirroja se sonrojaba fuertemente.
-Dame unos minutos ¿sí? – le pidió la pelirroja, viendo que quizá lo que le había pasado a Leah haya sido algo difícil pues esta traía su equipaje en una de sus manos.
Por lo que, sin pensarlo más, entro pidiéndole a aquel chico que se retirara por favor y que después se volverían a ver. Este algo meloso se despidió de ella y accedió a dejarlas a las dos tranquilas, de todas maneras, no es como si no fuera a volver a ver a esa chica tan linda y sexy.
Una vez que el chico se fue, Susy dejo pasar a Leah, quien una vez dentro, se dejó caer inmediatamente sobre la cama, poco le importaba el hecho de que su amiga la haya estado utilizando para tener intimidad con aquel joven. Lo único que quería era descansar bien. El haber dormido en el sillón y haber lidiado tan temprano con su jefe, la había dejado totalmente agotada.
Susy quien la vio hacer esto, solo se recostó a un lado de ella, y le acaricio suavemente el cabello.
- ¿Por qué no te has cambiado de ropa, pequeña? - Le hablo con cariño, y en un tono lleno de preocupación.
-Dormí muy poco por estar esperando a nuestro nuevo jefe.
- ¿Pudiste hablar con él? Me imagino, a juzgar por tu cara, creo que las cosas no salieron muy bien ¿o sí? -Cuestiono la pelirroja, aunque sin duda se imaginaba que Leah había tenido un pequeño enfrentamiento con el poderoso señor Knight.
-Susy…ese tipo está loco.
-Pero está buenísimo ¿Verdad?
Leah se incorporó sobre la cama, quedando de rodillas, observando a su amiga realmente molesta.
- ¡No tienes idea de las estupideces que me dijo!, definitivamente los hombres de ahora no saben que cosas inventarse para seducir a una mujer.
- ¿Tan grave fue lo que te dijo? - le preguntó bastante preocupada Susy, pues tenía miedo de que su nuevo jefe estuviera tratando de dañar a su amiga.
Leah por otro lado, se quedó pensando en si decirle o no a la pelirroja todo sobre los contratos y lo que venía escrito en cada uno de ellos, pero luego recordó que era probable que tuviera que pagar una cuantiosa multa, y obviamente no tenía el dinero suficiente para enfrentarse a alguien como ese tipejo. Sin embargo aún no había firmado, así que no habría tanto problema si le contaba a su mejor amiga lo que realmente había ocurrido ¿o sí?
Leah seguía pensando que todo aquello solo era una vil mentira de parte de aquel sujeto. Por lo que simplemente decidió dejarlo por la paz, y prefirió dedicarse a descansar hasta el día en que volvieran a Nueva jersey. Tampoco es como si quisiera agobiar a su mejor amiga por la mañana.
- ¡Olvídalo! De todas maneras, solo estamos trabajando aquí provisionalmente, no es como si fuera a volver a verlo.
Susy no supo que decir al respecto, pero sabia que en eso Leah tenia razón. Además, él era un hombre muy diferente a su entorno. Lamentó haberse hecho ilusiones de que finalmente su amiga tuviera una pareja y conociera realmente lo que es estar con alguien. A veces la soledad de ella le preocupaba demasiado. Pero respetaba su decisión de seguir sola. Y si por algo había rechazado a este hombre, quizá no era el indicado para ella. Así que decidió dejar el tema por la paz y se recostó a un lado de Leah, quien ya comenzaba a quedarse dormida nuevamente. Por lo tanto, creyó que ella también debía descansar, pues no siempre tenían la oportunidad de hacer eso.
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Durante los siguientes dos días, Leah y Susy salieron a distraerse, ya que sus servicios no serian requeridos hasta el día de mañana. Ya que el señor Knight regresaría a Nueva jersey por una breve temporada y poco después regresaría a Nueva York dónde actualmente residía.
Leah en todo ese tiempo no lo había visto por ningún lado. Ni siquiera por el hotel.
Aunque bueno no era como si eso realmente le importará. Lo que le alegraba un poco era el hecho de que ya parecía haberse dado por vencido con ella. Pues después de eso. El hombre tampoco la había buscado. Muy dentro de si misma, pensó tontamente que este le seguiría insistiendo o quizá amenazándolo. Pero eso por fortuna no pasó.
Cuando finalmente llegó el día de partir nuevamente hacia la ciudad de Nueva Jersey, todo estaba completamente listo. Habían abordado el avión sin ningún problema y Leah solo había visto pasar a Knight directo al avión sin decirle absolutamente nada.
El servicio hacia él fue totalmente normal y muy profesional por parte de todos. Además este lucía bastante apacible.
Leah se confundió un poco ante esa actitud por parte de él. Pero se alegro un poco al ver que el había olvidado la locura que le había dicho.
El vuelo se dio de manera tranquila. Y pronto arribaron a Nueva Jersey. En dónde Félix Les dio mucho mas dinero a comparación del primer salario que les habían dicho que les pagarían. Esto obviamente fue bien recibido por todos, quiénes no se cansaban de darle gracias al señor Knight por ser tan generoso.
Por un momento Leah llego a pensar que debido a la ofensa tan grande que le había hecho, el hombre se encontraría realmente molesto. Pero lucía bastante tranquilo. Y había Sido equitativo con el pago de ella como lo fue con el resto de sus compañeros.
Esto de alguna manera terminó de confirmarle a la pelinegra y la hizo sentir segura de qué probablemente se canso de ella. O que tal vez no pretendía rogarle. Así que creía conveniente ignorar ese hecho y seguir trabajando como de costumbre. Cosa que hizo y cumplió. Cómo si aquello no hubiera pasado nunca. Sin imaginarse que eso cambiaria pronto y su vida daría un giro totalmente inesperado. No está bien confiarse cuando el agua está en calma. Puede haber un remolino dentro de esta que te atrapé y te arrastre hasta lo más profundo de él, haciendo que te ahogues irremediablemente. Esto...era el caso de ella. Pero esto aún no lo sabia...