Ciro estacionó su moto y buscó una mesa en la vereda. La noche era agradable, una suave brisa le daba un respiro al agobiante calor que había pasado ese día recorriendo la ciudad. No solía quejarse del trabajo, sobre todo cuando sabía que sólo duraría unos meses más. El haber perdido el año por rendir mal un final no le había dejado demasiadas alternativas, sus padres estaban dispuestos a pagar sus estudios, pero no un año sabático. Estaba perdido en sus pensamientos cuando la vio llegar. Lucía tan diferente a como lo hacía en el diario. Llevaba el pelo suelto, un vestido corto que mostraba sus largas piernas y esa sonrisa tan hermosa que solía esbozar al verlo. Se acercó y le dio un beso en la mejilla, tomando asiento enfrente. -Si sabía que ibas a venir tan linda no te pasaba más

