LORENZO Apenas sale el doctor, me clava la mirada… y la cara que pone me hiela el cuerpo. No… Por favor, no. Doy un paso atrás, ya pensando lo peor. ¿Se murió? ¿Se me fue? El tipo se me acerca, se cruza de brazos con cara de funeral. —¿Señor Bellandi? —pregunta. Asiento con la cabeza, sintiendo que me estoy partiendo en dos. —Soy el doctor Oswaldo. Estuve al mando durante la operación de su esposa. Tuvo un accidente brutal… de esos que podrían haberla matado si no fuera por el vehículo blindado y porque el chofer reaccionó a tiempo. Tiene varias costillas rotas, casi le perforan los órganos. El impacto le destrozó las piernas, va a necesitar varias cirugías y un montón de fisioterapia. Además, tiene una conmoción cerebral grave. Creemos que puede haber daño… ya le hicimos una resona

