Capítulo 2

1728 Palabras
- No... No voy a entrar... Ni en un millón de años... No. - Troy alzaba una ceja al omega mientras mantenía la puerta de su Penthouse abierta para él, durante el camino su omega parecía curioso por conocer el lugar dónde se hospedaba, hasta que entraron en el lujoso complejo de apartamentos que se situaba a varios kilómetros de la empresa, ahí decidió que no iba a entrar, que le parecía demasiado para que él lo mancillara. Tonterías. - ¿Porque no vas a entrar? Habíamos quedado en que ibas a comer algo.- hablé con la mayor paciencia que pude reunir y yo no tengo mucha. Habíamos ido a comprarle ropa y parecía negado a entrar en ninguna tienda de valor un poco más elevado de lo normal. - A ver cómo te lo explico... No pienses demasiado en esto, entra y come algo, luego veremos que hacer. Por favor. - - Esque... Es todo demasiado lujoso... ¿Que tengo yo que ver con ésto? - susurró él con miedo y emoción en la voz. Cerré la puerta tras él cuando conseguí convencerlo de que entrase y me lancé hacia su boca con desesperación y agonía. Llevaba queriendo besarlo desde el primer momento que lo vi, mi compañero, haría que lo reconociera, que supiera que conmigo estaba a salvo y que moriría antes de permitir que alguien le hiciera daño. Debía ser paciente y sanar sus heridas, sobre todo las del alma, aquellas que no se ven y de las que él tenía su propia colección ilimitada y perforada. No debía apresurarme, la idea era llevar cuidado y luego intentarlo, no podría negarse mucho más tiempo. Aparté la boca de la suya y sonreí, estaba sonrojado y sus ojos brillaban, no se había resistido y agarraba con fuerza la parte delantera de mi camisa. Era una buena vista. - No voy a obligarte a nada que no quieras, pero seguramente lo hayas notado... Eres mi pareja Sky... No podía dejarte sufrir, tenía que traerte a mis brazos, a salvo... - susurré contra sus labios. - No haré nada que no quieras, lo juro pero por favor.... Dime que al menos tengo una mínima posibilidad contigo... Si la respuesta es "no" lo entenderé y te ayudaré a salir adelante, podrás contar conmigo siempre, como un compañero... Pero guardaré las distancias y no haré nada imprudente... Quiero cuidarte, lo digo enserio... Por favor... Sky... - -Mínima dice... - susurró con los ojos cerrados pero a la vez temblaba de pies a cabeza, después de unos segundos Troy dedujo que no era por el miedo. - Te daría mi alma si la quisieras... Sólo me resulta extraño que me quieras a mí.- Anotó en un rincón de su mente trabajar la autoestima de su pequeño omega mientras recordaba que su madre siempre le decía que no todos los cambia formas, especialmente los omega, solían llevar una vida fácil. Su hermana había sido la niña mimada y eso hacía que apenas tuviera traumas, pero a él le habían engañado, le habían usado e incluso le habían intentado vender. Tuvo que hacerse a sí mismo cuando su padrastro comenzó a gastar demasiado en bebida al morir su madre y siempre tenía que acudir a él, porque él era el rico de la familia, y el deshonrado porque no quería ayudar a la pareja viuda de su madre. Al cuerno todos. Tenía todo lo que le importaba en sus brazos, a salvo, y así debía seguir, tenía que hacerle entender que así estaba bien, que ésto era lo correcto, ellos, y nadie más. Bajó besando su cuello y aprisionó al pequeño omega contra la pared sujetando ambas muñecas con una mano mientras exploraba su costado con la otra, su olor estaba volviéndolo loco y tuvo que respirar varias veces para no arrancarle la ropa y penetrarlo en el mismo suelo en el que se encontraban. - Habitación. - la voz le salió oscura y teñida de deseo, tan profunda y amenazante que por un momento tuvo miedo de que su pareja se separase aterrada, pero en cambio pudo notar la lujuria que recorría los ojos y el rosado de sus mejillas, lo llevó de la mano hasta la habitación y cerró la puerta tras él, vio la cama con las sábanas de seda egipcias y sonrió de lado. Quería ensuciar más al hombre. Mucho más. - Creo que dejaremos la cama para otra ocasión.- Lo levantó e hizo que apoyara las piernas en su cintura mientras lo llevaba al gran ventanal de cristal desde donde se veía la ciudad, obviamente, nadie podía verlos, eran tintados y estaban en un piso 50 pero eso el pequeño Omega no lo sabía. - N-no... Nos pueden ver... ¡Ah! - la voz de Sky salió en un chillido cuando le dejé un pequeño chupetón en el cuello. Quería marcarlo, pero eso no me correspondía hasta que él se sintiera a salvo, tan sólo podía tener paciencia. - Nadie puede ver a través de los cristales tintados, pero aunque así fuera y tuvieran una vista privilegiada que les permite ver el interior de un piso 50... Por mi, pueden irse todos al cuerno Sky. - le arrancó la camiseta y los pantalones antes de tumbarlo en un diván que estaba colocado enfrente del gran ventanal. La erección de Sky amenazaba con hacer estallar la mezclilla de sus bóxers y Troy se apresuró a desnudarlo antes de darle la vuelta y enseñarle la ciudad desde la ventana. Era una poderosa sensación de posesión el tener al hombre mientras veían toda la ciudad a sus pies, le hacía sentir mareado, excitado... -Troy... Por favor. - el hombre se derretía en sus brazos mientras él acariciaba su gruesa erección, limpiando el pre semen que allí había con su uña y provocándole a su compañero un estallido de placer. - Reclámame... - Troy le dio la vuelta y se arrodilló delante de él, su boca salivaba sólo por una probada de su compañero y su lobo empezaba a impacientarse, exigiendo que lo reclamara. Sus labios atraparon la erección de su compañero y marcaron un ritmo tranquilo pero placentero, Sky no dejaba de gemir ni de estirar su cabello hasta casi el punto de dolor, pero a Troy le encantaba ver a su compañero derretirse en sus brazos, era intoxicante. Ninguna de sus relaciones sexuales se había sentido nunca tan viva, tan correcta, es como si Sky se hubiera ganado el derecho a estar a su lado, como iguales. Siguió con su ritmo castigador hasta que Sky gruñó en aprobación, sabía que el pequeño libro se estaba rindiendo a él, podía sentir la pasión salir del hombre y enlazarse con su necesitada lujuria, pero quería hacer las cosas bien, lo quería toda la vida, no sólo un momento. Gruñó cuando su pareja le advirtió sobre su orgasmo y se dejó llevar por la emoción mientras extendía los brazos sobre él, acogiendo a su pareja la cual se derritió en ellos jadeando y satisfecha. Le encantaba complacer a sus amantes, salvo que Sky era mucho más que un amante. - Mi compañero... Mi amante. - Troy estaba intoxicado y su lobo aulló en aprobación cuando levantó a Sky y posicionó su m*****o en su entrada, tembló por la realidad de lo que tenía enfrente. - Jamás me creí merecedor de esto. - Embistió a Sky mientras bebía sus gemidos de sus labios y la espalda de su amante golpeaba contra el cristal. - No entiendo... Porqué. - Sky apenas podía articular palabra pero tampoco es como si fuese necesaria ninguna, él tampoco podía formar palabras coherentes pero pensó que la situación no las requería- No... No me muerdas.- Algo dentro de él se tiñó de decepción pero decidió preguntar antes de dejarse llevar. - ¿Porqué? ¿Te da miedo ser el compañero de un Shifter? ¿O esque sólo soy una follada? - no pudo evitar el dolor en su voz al formular la última pregunta pero necesitaba saberlo. Tampoco iba a obligar al hombre, tomaría las migajas si con eso lo hacía feliz, sólo quería saber qué había, para no hacerse ilusiones. -N-no... ¡Ah! Créeme, no... N-no quieres verte atrapado conmigo. - Sky apenas podía formular palabra y más aún cuando Sky encontró su próstata y ahí se fue todo pensamiento coherente. Todo a su alrededor había desaparecido, pero seguía preocupado por Troy, no es que no le quisiera es sólo que de sentía tan poca cosa para el hombre que no quería arrastrarlo a una vida completa de decepción. - No soy bueno para tí. - - Eres tú quien me suplicaba que te reclamase, puedes notarlo tú también pequeño, estamos destinados, nada de lo que puedas hacer me hará huir de ti. Date una oportunidad a tí mismo y a mí de demostrarlo, si decides romper el lazo después... Con gusto moriré por ti. - Troy no sabía cómo explicarle al pequeño que no podría defraudarle, que él lo eligió y esas decisiones son para toda la vida. -Te quiero.- Desenvainó los colmillos y lo mordió tocando el hueso, no notó resistencia por parte del lobo de Sky y eso le llenó de dicha, el pequeño lo aceptaba, y eso era decir mucho. No mucha gente era lo bastante fuerte para bailar con un lobo roto y posesivo, con alguien a quien además de querer, probablemente, haya que sanar, pero Sky aceptó el desafío y eso era algo por lo que le estaría agradecido de por vida. Sky se corrió en su mano mientras chillaba su nombre y eso hizo que Troy gruñera en un acto de posesión, podría ser un lobo bastardo, pero quería que su pareja disfrutara. Empujó un poco más, notando cómo ya se acercaba a su límite, notando cómo su lobo aullaba en aprobación, no más salidas solitarias, no más despertares sólo en una cama gigante, no más envidia en sus ojos al ver a las parejas de sus compañeros. Nada más. Sonrió al notar los dientes de Sky en su pectoral derecho, su marca de posesividadd, su evidencia de que su pareja también lo amaba. - Te amo,Troy. - Sus ojos se aguaron al notar la sinceridad de las palabras del pequeño lobo, empujó un poco más fuerte y, finalmente, se corrió con un fuerte gruñido de satisfacción. - Te amo, Sky. -
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