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Segundas Oportunidades

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alfa
shifter
drama
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seductive
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Descripción

Sky, un lobo omega indeciso y agobiado, está cansado de su vida, de su novio abusivo y de sentirse acorralado por el miedo a cada segundo del día. Pero su vida da un giro inesperado cuando conoce a Troy, un macho alfa dominante que lo salva de todo el maltrato sufrido por su pareja y tiene que tratar con esos sentimientos de agradecimiento... ¿o de algo más?

Cuando nota el tirón en sus entrañas que le dicen que Troy es su pareja destinada, no sabe si debería confiar en sus instintos ó salir corriendo.

Haga lo que haga, tendrá consecuencias...

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Capítulo 1
Algo lo despertó. Y tenía que ser algo pesado porque no era de sueño ligero, precisamente. Se levantó de la cama y se asomó por la ventana para tratar de averiguar qué había sido ese ruido, su detestable novio estaba durmiendo desnudo al otro lado de la cama que compartían cada vez que tenían relaciones. En realidad, eso era para lo único que Sean lo buscaba por la noche, era el único motivo por el que el hombre iba allí cuando salía de trabajar. Se encargaba de recordarle a Sky todos los días que estaba con él tan sólo por hacerle un favor, y porque le gustaba su casa, aunque nunca intentó tratarle con algo más que el respeto justo para no llamar la atención en público, pero en privado, la situación ya estaba volviéndose tan sofocante que, a pesar de no ser una situación tan alarmante, ya estaba cansado. Llevaba bastante tiempo pensando que se merecía algo mejor pero, como en toda relación abusiva, no sabría cómo hacer para dejarlo, además de todo el dinero que le debería de pagar, del cual no vería ni un dólar si decidía terminar la relación, y eran sus ahorros de toda la vida, más de 15.000 dólares que decidió usar para ayudarle a pagar sus deudas, obviamente, todas esas deudas eran con los camellos que habían en el barrio. Sus días de suerte eran aquellos en los que Sean no volvía drogado y lo arrastraba a la cama con el fin de mantener relaciones a pesar de sus intentos por escapar. Nunca pudo, Sean le sacaba casi 30 centímetros de altura y más de 30 kilos de peso, era imposible para él. Ya ni siquiera le resultaba atractivo, y Sean debía de notar las miradas de anhelo que le dedicaba a otras parejas, cuando pasaban por el parque de al lado de su casa para ir a comprar o cuando Sky solía aparcar ahí el coche al volver del trabajo. No encontró nada en la ventana que le dijera de dónde provenía aquel ruido, aunque tampoco quería volverse a la cama, Sean no tardaría en despertarse para ir a trabajar y, con suerte, no lo vería hasta la madrugada del día siguiente si decidía ir a algún bar buscando un polvo gratis. Cómo conseguía culo gratis ese hombre y, aún así, volvía a casa con intención de someterle a él, era algo que no entendía, alabaría su condición de semental si no le diera tanto asco que lo tocara. ×××××××××××××× Algo no iba bien, podía sentirlo en sus entrañas. Su sifther estaba en problemas. ¿Cómo demonios había encontrado a su pareja en la zona más conflictiva de la ciudad? Se dio cuenta de que algo no estaba bien con él, se notaba triste y deprimido. Algo le pasaba y no iba a permitir que nadie le hiciera daño. Corrió hasta el final de una de las calles más transitadas de las afueras y olfateó con la intención de encontrar ese hipnotizante olor, sabía que era su pareja, pero tenía que encontrarla. El olor a menta y azufre se hizo más fuerte a medida que llegaba a un bar de mala muerte deI que, de otro modo, hubiera rehuido. Escaneó a todas las personas que ocupaban el bar, intentando dar con su pareja, él siempre había pensado que no había forma de que alguien tan agresivo e intimidante como él pudiera tener una pareja a la cual cuidar, no se veía de esa forma. La mayoría, por no decir decir todos, de sus encuentros sexuales se reducían a chicos que querían experimentar la adrenalina de follar con un tipo que parecía salido de una película de Stallone, sin emociones ni posibilidad de algo más. Tampoco es que quisiera nada con aquellos hombres, algunos no tan hombres. Se acordó de su ex, un chico delgaducho que quería experimentar como era estar con un cambiante lobo, pero que no quería nada más serio porque se iba a casar con un viejo rico y heredar. Su elección de la gente apestaba. Siguió el rastro del olor hasta que llegó a la entrada del garaje de aquel local, donde vio a un hombre grande arrastrar a un chico mucho más pequeño adentro del local. Claramente el chico estaba intentando escapar y su tamaño no colaboraba. Algo en su interior brotó con nerviosismo, aquello podía ir muy bien o muy mal y, por el momento no tenía muy buena pinta. Decidió entrar para intentar ayudar a ese pobre chico, pero demasiadas mujeres se abalanzaron encima de él al principio y, para cuando se las puedo quitar de encima, había perdido de vista al hermoso chico de cabello rojizo y unos ojos cobrizos que lo hipnotizaron al primer vistazo. Su compañero. Su lobo interior aulló de felicidad y alejó la copa que su hermano acababa de dejar en la mesa antes de mirarle y mirar al hombrecito de la barra. Su hermano se sorprendió pero asintió y se quedó con su pareja, una hermosa cambiaformas tigre, esperando en la barra y, muy seguramente, cuchicheando sobre él. Adoraba a su cuñada pero les encantaba meterse en su vida amorosa. Todos sus pensamientos se fueron de su cabeza al ver cómo otro hombre, más corpulento y grande que su compañero, lo ponía de rodillas y se reía. Su mente vio rojo cuando aquel hombre aceptó un fajo de billetes y empujó al suelo al Omega, quien lloraba mientras retrocedía con asco. No supo cuando se había acercado y había recogido al pobre Omega del suelo, tenía la cara llena de sudor y saliva, y eso hizo que su lobo interior se enfadara. - Lo siento. Pero me quedo al chico.- Gruñó mostrando sus colmillos y haciendo que los otros dos retrocedieran.- Mío.- El chico temblaba y parecía que iba a vomitar en cualquier momento, antes de que pudiera reaccionar, vacío el contenido de su estómago en el suelo a su lado. El pobre chico temblaba como una hoja y no paraba de mirarlo con pánico en la mirada, le chilló a su hermano que trajera algo para limpiarlo y su cuñada estuvo allí enseguida para ayudar al chico. Se sentía tan cabreado. - Oye. ¿Qué crees que haces con mi novio? Vamos nene, vuelve a tu trabajo, quiero esas copas gratis, cuando encuentre un buen culo te meteré en un taxi a casa.- el hombre tan sólo hablaba para cabrearlo. Observó como su cuñada gruñía y se aferraba al chico, bueno, a esa mujer era mejor no cabrearla.- Mujer, suelta a mi pareja, la necesito. A menos que vayas a pagar por follártelo no lo necesitas para nada, además es mi pareja, fuera.- Troy hirvió en rabia al ver cómo estiraba al chico del pelo y lo intentaba arrastrar fuera de los brazos de su cuñada, el chico aulló de dolor y sintió ese aullido en las entrañas. Definitivamente era su pareja. Solo esperaba que ese imbécil no lo hubiera reclamado. Aunque sólo con ver el estado en el que estaba el pobre chico dudaba que lo hubiera hecho, por suerte para él. Miró a su cuñada que estaba mandando un mensaje de texto diciendo algo de dormir, probablemente a su otro hermano. Se iba a llevar a ese chico daba igual lo que le costase, no le gustaba tener que hacer ésto pero en esos momentos agradecía su muy lucrativa empresa. - Te compro al chico por 20 de los grandes. Suficiente dinero para que vivas sin preocupaciones hasta que encuentres un nuevo culo.- Sean paró y se dio la vuelta para verlo con detenimiento, estaba claro que la oferta le interesaba, y mucho. Sólo esperaba que no le hiciera daño a su pareja o tendrían bastantes problemas. - Hecho. Todo tuyo, aunque ya te digo que no sirve para nada... Bueno, no cocina mal, la verdad. - la metalizada voz del chico le estaba poniendo de los nervios. Veia como el chico temblaba en brazos de la cambia formas y suspiró, esperaba que no le tuviera demasiado miedo. - Eres una mierda, Sky, por cierto se llama así. No es muy activo pero con unas bofetadas responde bien en la cama. - Su lobo interior hirvió en cólera. Acababa de confirmar que lo maltrataba pero no entendía porque el chico se dejaba, tal vez tenía algún otro motivo porque se notaba desprecio en las miradas que le lanzaba. No le había mirado a la cara ni una sola vez, así que cuando se agachó para verle mientras su hermana le entregaba el dinero a aquel hombre, pudo notarlo. Su compañero. No sabía que el otro chico lo notó porque le fijó la mirada y pudo notar que no tenía miedo de el. Mejor, no tenía interés en hacerle daño al pobre niño. - ¿Eres mayor de edad? - la pregunta le pilló desprevenida hasta a él que no se dio cuenta de que la había dicho hasta que se escuchó.- No voy a hacerte daño... Pero necesitas comer un poco... ¿Tienes hambre? - El chico levantó la mirada con miedo pero sus ojos cambiaron a asombro cuando le observó fijamente. Se acababa de dar cuenta de que era su compañero, sabría que no iba a hacerle daño. - M-me lla-llamo... Sky... Y, sí, tengo 25... En realidad... Da igual.- susurró mirando de nuevo al suelo. Troy le ayudó a ponerse en pie y lo llevó hasta la mesa, pero observó como el chico seguía mirando a la escoria que lo había vendido. Suspiró con resignación. - ¿Qué ocurre? ¿Necesitas algo de él? - le preguntó antes de volverse a mirarlo. Estaba hablando con un chico mientras le daba un fajo de billetes de los que él le había dado a cambio de tres bolsitas blancas. Cocaína supuso. - Bueno... Ya da igual, mejor así. - le alzó una ceja a Sky intentando sacarle más información. - Le ayudé a pagar unas deudas al maldito hace unos meses... Más bien un año. Y ahora no voy a ver ni un centavo. Bien por mi, mis ahorros a la mierda. Aunque prefiero pasar hambre que seguir viéndolo.- - ¿Quién ha dicho que vayas a pasar hambre? No me ha gustado nada tener que hacer las cosas así pero tú también lo has sentido, eres mi compañero, y no iba a permitir que siguieras sufriendo así.-su voz salía calmada aunque no le quitaba ojo al ex del chico, por si acaso decidía hacer algún movimiento estúpido. -Lamento que haya sido a través de un intercambio por dinero, no eres mercancía y te mereces un respeto, pero no sabía cómo sacarte de ahí. Lo cual me lleva a la siguiente pregunta... Has dicho tus ahorros... ¿Cuanto dinero es eso? - El chico se removió incómodo en el asiento y susurró algo como "demasiado" o "déjalo", no lo había entendido bien. Esperaba que no fuera una gran suma porque, a pesar de que tenía mucho más dinero del que iba a gastar en dos vidas, aquel chico podría sentirse invadido si de repente le devolviese una cantidad indecente de dinero. Al fin y al cabo eran desconocidos, cuantas parejas habían sufrido a manos de sus destinados y al final no habían sido felices, esperaba que ese no fuera el caso pero hasta entonces lo único que podía hacer era intentar demostrarle al pequeño Omega que estaba a salvo con él. Insistió una vez más y luego miró de vuelta al hombre, el pequeño pareció recordar la cantidad de dinero que había pagado por él y comenzó a temblar. - Más de 15.000$... Unos 15.900$ en total, creo... Mis ahorros de cuando trabajé durante mis cinco años de Universidad.- su voz fue disminuyendo mientras se explicaba. - Tenía muchas deudas con camellos y yo era estúpido... Pensaba que si resolvía sus problemas y él se daba cuenta de todo lo que hacía por él, podría dejar las drogas y empezar una vida conmigo. En cambio comenzó a prostituirme para pagarlas... Mira que soy patético... - - No eres patético... Estás enamorado... - decir esa frase en presente hizo que su estómago se asentase en un frío nudo. ¿Y si el chico aún seguía enamorado de ese idiota? - Oye... No me gusta éste lugar, mi cuñada se empeñó en venir... Déjame mostrarte mi apartamento, te prometo que no voy a hacerte daño ni a obligarte a nada. Puedes irte cuando quieras pero me gustaría que comieras algo y que tuvieras algo de ropa más decente ¿sabes? Ayudarte a abastecerte de lo que te falta. Déjame demostrarte que no todos somos unos imbéciles- Pudo notar la vacilación del chico, al cual no culparía si decidía salir corriendo, pero realmente estaba preocupado de que estuviera tan delgado y su camiseta estaba destrozada, intuía que compartía piso con la escoria que acababa de venderlo así que no sabía si iba a poder volver allí. Tan sólo quería mantenerlo a salvo. Al final el chico se sonrojó y observó a la escoria de su ex con cautela, tan vez pensaba en decirle algo y no se lo impediría pero pobre del ingenuo si le volvía a hacer daño, pagaría las consecuencias. Justo cuando iba a ofrecerle llevarle de vuelta a donde sea que viviera el chico se mordió el labio inferior y alzó la cabeza, sus ojos mostraban indecisión. - Tengo... Tengo mis cosas... En la casa de ese desgraciado... Ni siquiera es mi casa porque la hipoteca está a su nombre pero la pago yo... No es mucho, solo ropa y mi portátil... - hizo una pausa y luego pareció recordar algo porque se puso a temblar y se mordió el labio. - Bueno... No... Mi portátil no... Él lo empeñó para pagar a uno de sus camellos. - Gruñí con asco y le puse un brazo sobre los hombros. Ésta situación me tenía harto. - Se acabó. No quiero oir más. Vamos a que comas algo y luego de compras, necesitas ropa, yo iré mañana a por un portátil nuevo para ti. - le acompañé a la salida del bar seguido por mi hermano y mi cuñada que le daban una de sus chaquetas para protegerse del frío. Iba a compensar la vida de éste pequeño chico, y tanto que sí.

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