CAPITULO 6

1363 Palabras
Alana no podía creer lo descarado que era su esposo. Había caído en su trampa sin proponérselo. Adriano miró con intensidad a su mujer y notó la acelerada respiración de su nueva esposa. -Usted… -¿Qué nunca te había besado de esa forma?- dijo sonriendo coquetamente. -Bueno, si.. pero me metió la lengua dentro de la boca. Adriano se echó a reír. -¡Por supuesto! Es un beso - dijo este sarcásticamente. -Pero con lengua… -¡Si! -Yo bueno…. Nunca me habían besado así. -¿Y se puede saber quien no te ha besado de esa manera antes? -Mi casi novio- le contesto. Adriano miró con una ceja alzada a su esposa ..¿Qué idiota no sabía besar bien? Casi novio, es o era. No, bueno solo era un pretendiente. Su esposo bufó enojado del idiota que había besado a su esposa. De pronto vio como su mujer, se puso roja como tomate, de lo apenada. Le pareció linda. También, interesante. Una sonrisa llena de satisfacción lleno su rostro. Adriano volvió a besar a su esposa de nuevo, le encantaba el sabor de sus labios, sabían a miel y canela. -¿BASTA? -dijo sonrojada. -¿Cuántas veces te beso tu novio? -MMM…esta olvido la pregunta- Ya que Adriano estaba acariciandolé las piernas descaradamente. -No hagas eso. ¿Qué?- Adriano la miró cinicamenté alzando un ceja. Alana se dio cuenta que continuaba sentada en las piernas de este. Se bajo pero este volvió a subirla para acomodarla y besarla apasionadamente. -No se que estas pensando- dijo este perdido en sus labios. -Adriano.. -¿Qué? -Prometiste no forzarme. -Y no lo estoy haciendo. Dijo este serio. -Seducir es otra forma de forzar. -Yo nunca he forzado a una mujer- le señalo. Adriano vio como los ojos de su mujer cambiaron a tristeza y odio. Era algo que podía ver de su esposa, su espontaneada pero sobre todo sus ojos reflejaban sinceridad. -Yo no se que decirte, los hombres suelen engañar a las mujeres para conseguir lo que desean sin importarles la consecuencias que esto lleve. -Tal vez, pero también existen mujeres que pueden ser igual de calculadoras y desquiciadas. -Ves, me estas seduciendo para obtener lo que deseas de mi, es lo mismo que todo los hombres quieren. -Te estoy seduciendo para conquistarte y hacerte el amor. Además, un hombre puede seducir a su propia esposa. Te lo digo , prometí no forzarte pero no dije nada de seducirte para mi placer. Ella abrió los ojos, aquellos ojos esmeraldas que lo estaban volviendo loco, ¿Cómo era posible que esa mojigata con tan solo unos días, despertara su curiosidad? ¿Porqué su cuerpo estaba reaccionando ante ella? -No es necesario que cumpla este estúpido pacto- pensó. Lo que más deseaba cumplir con la promesa que le hizo a su padre, además disfrutar aquel cuerpo era un extra que por nada del mundo iba a dejar de disfrutar. - Prometiste, no forzarme - ¡Maldición! Y no lo estoy haciendo. ¿Porque detestas que intente hacerlo ? - Te refieres a porque detesto la seducción- le dijo -¡Si! -Fue por mi hermana, Eliza. -Ella está muerta- comentó. Se suicido. -No- se quejó enojada. No lo hizo, estoy segura de que no fue así. Mejor cambiemos de tema. - dando por cerrado la conversación, -Haber, estábamos hablando de la seducción porque no estás de acuerdo a que te seduzca. -Es decir, ¿Qué el arte de la seducción lo usaba con su esposa? Adriano se quedó paralizado y la fúlmino con la mirada, no supo que señarle, le molestaba mucho que estuviera hablandóle de su exesposa. -Sabes que tienes una lengua muy peligrosa- dijo harto. -Pues, entonces cumpla con las condiciones. -¡Maldición, mujer! No te forzare. ¿Qué mas quiere? - le pregunto dejandóla que esta saliera de sus brazos aunque no estuviera conforme con la decisión no le quedaba de otra que obedecerla. Al bajarla pudo oler su cabello, n***o azabache. Le encantaba su olor. Su piel morena sabia a miel y canela. Algo muy difícil de predecir., Adriano sintió un calor dentro de su vientre. Sus pensamientos fueron interrumpidos por el calor del momento, su chofer le aviso que habían llegado a la pequeña cabaña que había alquilado para estar junto a ella, unos días. Este planeaba seducir a su esposa en su luna de miel, y olvidarse del estúpido contrato. -¡Bienvenida! Sra. Lombardo. – dijo riéndose estaba dispuesto a seducir a su esposa. Alana observo la lujosa cabaña que había rentado para pasar la luna de miel. -Aquí , empieza todo… susurró. -Te gusta, nos quedaremos aquí por el momento- dijo Adriano mirando su reacción- -Supongo. Adriano vio, como su esposa contesto. Le parecía la mujer mas sosa y mojigata que hubiera conocido . El pelo n***o lo tenia amarrado en forma de una cola, a pesar de que sus ojos eran hermosos como dos esmeralda todo lo demás que había visto hasta ahora era desastroso para su vista. Obviamente la apariencia de su esposa era inadecuada para ser la futura esposa de Adriano Lombardo pero al verla con los labios hinchados por sus besos, sonrió con satisfacción por ser el causante de que su esposa tuviera los labios así. -Al parecer a los ricos le gusta tirar el dinero por la ventana. -¿Porqué? -No crees que es demasiado- lo regaño. -Adriano se echó a reír. Alana no podía evitar mirarlo y darse cuento lo condenadamente varonil y guapo que era su marido . A pesar de que se casaron por diferentes condiciones no sabia como iba aguantar tenerlo cerca. Se mordió inconscientemente los labios, pensando en la manera de como evitar caer en las garras de su ahora marido. -Deja de morderte los labios, mi pequeña diabla- comentó -Lo hago cuando estoy nerviosa- dijo nerviosa. Adriano termino de mirar a su esposa , para ayudarla a ingresar a la cabaña donde estarían por el tiempo que necesiten para conocerse. Este no estaba de acuerdo a cumplir con él estúpido acuerdo que hicieron, por ese motivo estaba dispuesto a seducir a su mujer. Alana pudo ver que la cabaña estaba hecha a gusto de su flamante marido, se preguntaba ¿Será que en este lugar también trajo a su antigua ex mujer? Adriano vio por donde estaban los pensamientos de su esposa. -No, nunca la he traído- Dijo este. Tu eres la primera mujer que traigo aquí. Mientras Adriano y Alana disfrutaban por primera vez ¿Cómo marido y mujer? El señor Adrian se enfrentaba a Libia su antigua esposa. ¿Qué pretendes al venir después de tanto tiempo? Adriano, se que no fue una madre devota pero te juro que amo a nuestro hijo y he seguido todo sus éxitos . Te parece venir, después de tanto tiempo para perturbar la vida de nuestro de esta manera. -Se lo que ha sufrido, pero mi familia nunca debió obligarme a casarme contigo. Te casaste conmigo , pero cualquier otro animal se hubiera llevado a su ¡Tú no entiendes!- exclamó Libia. No necesito entender nada, solo se que tu llegada volverá abrir una herida más al corazón de mi Vengo a recuperar a su cariño. De verdad, piensas que él es cualquier animal que necesite tu cariño- se quejo esté disgustado más que nadie él, sabía cuanto daño le hizo la ausencia de su madre a su pequeño retoño. Estoy aquí y por él me voy a quedar - le terminó de decir. No me marcharé aunque hagas de todo para alejarme de nuestro Adrián le dio un terrible dolor de cabeza, ¡De verdad! Piensa que nuestro hijo la va aceptar como si nada- pensó este. ¿Qué tonta? -Ya te lo dije, me quedare y tú no puedes prohibírmelo. -Bien, veremos que está hecho nuestro hijo. Adrián suspiro al ver salir aquélla mujer de su habitación, el dolor de su abandono marcó la vida de su hijo, esperaba que con su llegada no complicara mas la vida, del mismo. Pero por obra del destino su hijo se caso con la hija del amante de su madre.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR