capitulo 7

1344 Palabras
Adriano se encontraba furioso, con su esposa. No podía creer lo manipuladora que era. Maldecía haber aceptado sus condiciones. Aun recordaba la discusión que habían tenido. Le presento a todo el personal que estaría atendiéndolos en su luna de miel, sus empleados al parecer congeniaron con ella, los trato con respeto cosa que su antigua ex mujer nunca hizo para ella solo eran para servirla. Si se dio cuenta que su nueva esposa era diferente a Paula; pero eso no le quitaba que se encontrara sumamente molesto y disgustado con ella. Todavía recordaba la discusión que habían tenido hace horas. Cuando entraron a la habitación esta miro que solo había una cama. Y allí empezó todo. -¿Qué te parece? - le preguntó -No- dijo con voz temblorosa puesto que no reparo que tendrían que dormir juntos en esos momentos. -¿Qué? -este alzó una ceja. -No voy a compartir cama contigo en este momento- le dijo. Este trato de mantenerse controlado con su irritable mujer, estaba realmente loca si pensaba que iba a pasar la noche solo, cuando el objetivo de este matrimonio era un heredero. Pensó en porque lo hacía y conto hasta diez para calmarse. ¿Cómo responderle a esta pequeña tramposa? -¿Qué coño estas pensando? Eres mi maldita esposa- la recrimino. Alana furiosa le contesto, estaba muy equivocado si pensaba que ella seria un esposa sumisa, que cumpliera sus caprichos. -No maldigas, - lo regaño- Además me dijiste que no me forzaría y no estoy lista para dormir contigo todavía. - ¡Definitivamente estas loca! Eres mi esposa. Y Tu deber es dormir conmigo. -Lo hare cuando sea el momento adecuado, y pueda acostumbrarme a estar a tu lado, mientras tanto le diré al personal que prepare otra habitación. -No hagas nada- le dijo- Lo que menos deseaba era estar en la boca de todos sus empleados por culpa de la histeria de su mujer. Este se marchó dejando a la pequeña diabla sola. Al día siguiente, Alana se despertó agotada. Escucho un golpe en la puerta. -¡Pase!- -Hola, señora soy la doncella que estará atendiéndola. -¡Oh! ¡Buenos días! ¡Buenos días! La saludo cordialmente. Se paro de la cama acomodándose. La empleada le paso un sobre que le había enviado su marido, esta apenas lo vio decidió abrirlo llevándose una gran sorpresa, en este su marido le había enviado, una chequera, tarjeta de crédito sin limite y dinero personal. Alana nunca había visto tanto dinero en su vida, como ahora. Su marido de verdad era un egocéntrico con el dinero. -El señor me pidió que se lo entregara- Termino de decir marchándose. No le dio tiempo de contestarle nada. Vio un mensaje que estaba detrás del sobre: Úsalas como te plazca- Tu esposo. Está se arregló para bajar a desayunar con su marido, la verdad que jamás entendería el porqué de su arrogancia. A pesar de que fue clara con él. Este suspiro. Había cosas que tendría que cambiar de su marido. Al bajar, fue hasta la terraza dónde se encontró un jugoso desayuno lleno de frutas y comida balanceada para un ejército, vio que una de las chicas se acercó a atenderla. -Y mi esposo- le dijo a la empleada. -¡Salio señora, pidió que la atendiéramos a su gusto! Alana miro incrédula ni siquiera se despidió ni una flor. ¿Pero que esperabas Alana este es un matrimonio contractual? De Adriano no puedes esperar nada más -pensó triste. Adriano no sentía ningún apego a ella, este solo era un matrimonio acordado para beneficio de los dos, él no te ama. Se repitió. ¿Quizás no debí casarme con él? Pero mi tonto corazón, deseaba ser feliz, aunque fuera una vez. ------- En Madrid, se encontraba la mujer causante del sufrimiento de Adriano. Había regresado después de un año de su divorcio. Fue algo dificíl el divorcio, a pesar de que esta puso demasíadas trabas, este demostro la mil infidelidades que está le hizo; por lo que le fue facíl conseguir el divorcio. Ahora habia llegado de nuevo a Madrid dispuesta a todo para recuperar a su ex marido. -¡Paula! – exclamó una mujer joven amiga de esta saludándola. ¡Estas divina! -¿Verdad? - Le contestó con coquetería sonriendo. -Ha pasado tanto tiempo que no te veo. -Lo mismo digo , querida- Ambas se sentaron en la cafetería que habían quedado para conversar. -Y bien, ¿Qué te trae por aquí? -Pues me conoces, estoy aquí por mi hombre- Le contesto. -¡Pablo! -Oh, por Dios a ese idiota No. – se burló . Ya me tiene harta. Hablo de marido. -De Adriano.- La miro sorprendida- Pero Paula, él es tu ex marido . Oh no olvidas todo lo que sucedió. . Tenías a ese hombre a tus pies. -Ya ni me lo recuerdes- esta miro fastidiada el horizonte. Si no fuera por culpa de la idiotez de Pablo, Adriano nunca los hubiera descubierto aunque fueron los odiosos amigos que le mostraron el engaño. Su amiga la miro sorprendida que aún pensara que Adriano regresaría con ella después de todo el engaño que esta le hizo, debió guardarle fidelidad ante todo. No cualquiera, era capaz de enamorar a un hombre como él. Le parecía estúpido que ella pretendiera ahora que él la perdone como si nada para estar con ella. -De verdad, ¿Crees que el volverá contigo? -Tiene que hacerlo, ya vere como lo convenzo de mi inocencia. -Eso ni tu misma, te lo crees- Le recordó. Además, no olvides a Pablo, el no dejara que juegues con él. -No te preocupes, de él me encargo yo. -No puedo creer lo descarada que eres amiga, tuviste A Adriano a tus pies y aun así no fuiste fiel a él. -Losé- dijo esta- siempre fui una loca por los riesgos y aun lo soy, me encanta cuando la relación tiene sangre en las venas y el peligro. Eso lo hace excitante. -Hay mujer, ¿Quién te entiende? Y ADRIANO ¿Qué es o qué fue en tu vida? -¿Qué te puedo decir? Necesito sentirme viva, ese hombre es candela pura-sonrió picara. Me Enciende cuando desea. Además es maravilloso en la cama Adriano tiene sangre en la piel que me devora. El sexo con él es expléndido. -¿Y tú amante? -Solo es una diversión, ¿Qué ya se me acabo? Pablo es demasiado bobo, sonso, estúpido. Incluso perfeccionista. Un hombre perfecto para follar pero nada mas. En cambio Adriano es Candela pura. Es fuego en la cama, el sexo es placentero y follable. -Está mal amiga. -Necesito a ese hombre de nuevo, a mi marido. -Te olvidas que no estas casada con él- le recordó su amiga. Habían sido cómplices en muchos cosas e incluso infidelidades a novios. -Hay Analía, te olvidas de que podemos casarnos de nuevo. -Y si no quiere hacerlo. Paula miro a su amiga con algo de rencor. -Tendrá que hacerlo , volveré a darle lo que le gusta. Estoy segura de que ninguna mujer ha podido complacerle como yo. Además yo soy su mujer no importa lo que digan los malditos papeles, volveré hacer lo que él le gusta y te aseguro que lo tendré a mis pies de nuevo. Termino de decir con arrogancia. -Han pasado tres años de eso, querida ¿Te has puesto a pensar que este pudo conocer a otra mujer que no eres tú?- le dijo tratando de hacerle entender que no será fácil la batalla pues había seguido el historial de aquel hombre, desde su separación no quería volver a tener nada con una mujer, pero pasaron muchas por esa larga lista y de todas una tuvo que llegar al corazón del ceo. Paula dejo de sonreír, mirando mal a su amiga. De ser verdad aquello. La ponía celosa y cabreada. -Entonces esa mujer se arrepentirá de haberse cruzado en mi camino y quitarme lo que por derecho me corresponde porque Adriano Lombardo y sus millones son solo mío.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR